Problemas cuando entrenamos con frecuencia cardíaca

Uno de los entrenamientos más utilizados por los corredores (y algo menos por los ciclistas) es a través del ritmo cardíaco.

En un principio es un entrenamiento simple ¿verdad? Pones el sensor, enciendes tu reloj y luego sales corriendo y ves las pulsaciones subir y bajar.

Pero usar un monitor de ritmo cardíaco, sin prestarle atención, no te convertirá en un corredor o triatleta más rápido.

El entrenamiento por ritmo cardíaco también lo podemos utilizar cuando realizamos sesiones de alta intensidad, como entrenamientos en umbral, durante esfuerzos en carrera y, en general, para observar los cambios en tu entrenamiento a lo largo del tiempo.

Sin embargo, no es para todos y algunos grandes entrenadores, ni siquiera les gusta que sus atletas usen un reloj, y mucho menos un monitor de ritmo cardíaco.

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Monitores Ritmo Cardíaco



¿Cómo puede ayudarnos?

Un ejemplo, los monitores de ritmo cardíaco pueden asegurar que en cada sesión estés alcanzando el nivel de esfuerzo correcto para esa carrera.

Esto es importante para asegurarte de que no estás ni realizando un sobreesfuerzo o no estás esforzándote todo lo que deberías.

¿Cuáles son los problemas más comunes?

Zonas de intensidad cardiaca optima según tu edad

Uno de los mayores problemas es el retraso que tienen a la hora de detectar los cambios en la frecuencia cardíaca.

Aquí es donde tu FC (especialmente la que se registra en la pantalla del monitor de FC) puede no ser indicativa del esfuerzo que estás realizando.

El corazón no se pone de inmediato de 0 a 180.

Sino que va de forma progresiva y este tiempo de retraso puede tener un impacto en intervalos más cortos y al comienzo de repeticiones más largas, ya que un corredor puede esforzarse demasiado para tratar de aumentar su ritmo cardíaco (y más de una vez, personalmente me ha pasado).

Del mismo modo, si tu frecuencia cardíaca alcanza los 225 pm, no te debes asustar, tranquilo, no vas a explotar. A veces, los monitores pueden fallar.

Esto a menudo se debe a una mala conexión entre el sensor y el cuerpo, que funciona mejor cuando hay un poco de sudor.

Por lo tanto, en los meses de invierno, la correa para el pecho puede tardar un poco de tiempo en «calentarse».

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Lecturas incorrectas

Si observas que repetidamente tienes lecturas erróneas, tal vez sea hora de una batería nueva, ya que cuanto menor sea la batería, más probabilidades habrá de que tengas problemas con la correa HR.

Recuerda que también debes lavar la correa (después de desconectar el sensor).

En los últimos tiempos han salido relojes que llevan la lectura de la frecuencia en la muñeca. A priori son muy cómodos ya que no tienes que ponerte una cinta.

Y en general funcionan bien pero si haces muchas series, cambios de ritmos, subidas… tienden a fallar bastante. Mismamente adquirí uno de estos relojes hace unos meses y tras tener serias dudas de las lecturas que me estaba dando decidí comprarme la cinta para el pecho.

Resultado: Me bajó unas 10 pulsaciones a los mismos ritmos. Ojo, es mi experiencia y conozco casos de personas que les va bastante bien. Pero sí puedo asegurar, que dicha tecnología todavía le queda un tiempo para ser igual o más fiable que la cinta de pecho.

Hay entrenadores que te dicen directamente que no confíes demasiado en tu reloj. Algunas veces está bien ir más allá de lo que sugiere el reloj, solo para descubrir de lo que eres capaz y no tener miedo de una limitación predefinida que te hayas establecido a ti mismo con la fórmula de 220 menos tu edad.

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El 220 menos tu edad, no siempre es correcto. Como ejemplo, un compañero corredor y yo somos de una edad similar pero hay una diferencia bastante grande en nuestras frecuencias cardíacas máximas. Su MHR es 198 y el mío es 184, y nuestras edades 36 y 40 respectivamente.

Por supuesto que no estamos diciendo que sea un error hacerlo, pero una forma mucho más precisa es hacerlo mediante una prueba de esfuerzo.

Que te dirá de forma muy precisa tu umbral de lactato y tu VO2 Max que te proporcionará información valiosa para estructurar tu entrenamiento en el futuro.

Por último, pero no menos importante , no debes ignorar tus datos de frecuencia cardíaca si difiere mucho de lo que esperas tener.

Podría ser algo poco importante como la batería, o altos niveles de cafeína o incluso el resultado de una noche «loca» (el consumo de alcohol la noche anterior a una carrera o entrenamiento hace que se dispare tus pulsaciones).

Pero también podría ser un signo de fatiga y sobreentrenamiento, que a su vez puede ser grave. Cuidado con eso.

En resumen, no confíes en tu monitor de ritmo cardíaco, pero tampoco lo ignores. Puede ser una herramienta realmente útil para estructurar tu entrenamiento y monitorear el progreso, pero a veces también es necesario salir y correr simplemente.

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