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10 beneficios de hacer triatlón, sin exagerar ninguno

El triatlón tiene beneficios de sobra sin necesidad de inventarse ninguno. Aquí van diez que se sostienen, y las tres promesas de folleto que conviene tirar a la basura.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 5 min de lectura
10 beneficios de practicar triatlón | Mejora tu cuerpo y tu mente

Si leo un artículo más diciendo que el triatlón «te quita diez años de encima en cuestión de meses», ¡me tiro de los pelos! Este mismo artículo lo decía, así que la primera bofetada me la llevo yo.

Vamos a hacerlo distinto. Te dejo diez beneficios de practicar triatlón que aguantan que alguien los mire de cerca, y al final los tres cuentos que se repiten por ahí y que conviene que no te creas. Porque este deporte tiene cosas buenas de sobra sin necesidad de adornar ninguna.

Antes de nada, un aviso que va en serio: soy maestro de Educación Física, no médico. Lo que viene es información general, y si arrastras algún problema de salud, tomas medicación o llevas años parado, esa charla la tienes que tener con tu médico antes de apuntarte a nada.

Los diez que se sostienen

1. Trabajas el cuerpo entero, y no de boquilla. La natación te pide tirón de espalda, hombro y core; la bici te construye piernas y capacidad aeróbica sin castigo articular; correr te da el impacto que necesitan tus huesos para mantenerse fuertes. Pocos deportes populares reparten tanto.

2. Repartes el desgaste entre tres sitios. El corredor que solo corre machaca las mismas estructuras seis días a la semana, y de ahí salen la mayoría de las lesiones típicas. Al repartir la carga en tres disciplinas, cada tejido tiene más horas para recuperarse. Ojo, que esto no te hace inmune: lo que baja es el riesgo por repetición, no el riesgo entero.

3. El gasto de las semanas es grande, y eso ayuda con el peso. Ninguna sesión te «quema la grasa» por sí sola. Lo que pasa es que meter tres deportes en una semana suma un montón de horas de movimiento, y sobre eso sí se puede construir una pérdida de grasa si la comida acompaña. Sin lo segundo, lo primero se queda a medias.

4. Le das a tu corazón lo que te está pidiendo. La OMS recomienda a los adultos entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada, más dos días de fuerza. Un plan de triatlón cualquiera, hasta el más suave, se pasa esa recomendación sin despeinarse.

5. Empiezas a comer mejor casi sin darte cuenta. No por fuerza de voluntad, sino porque el cuerpo te lo va cobrando: haces una salida larga con lo que cenaste ayer y aprendes rapidísimo qué te sienta bien. Es de los pocos cambios de dieta que no hay que sostener a pulso.

6. La cabeza lo nota. La evidencia de que el ejercicio regular reduce los síntomas de ansiedad y mejora el estado de ánimo es amplia y consistente. No es una cura ni sustituye a un tratamiento, pero como herramienta de mantenimiento diario es de las mejores que hay, y encima es gratis.

7. Aprendes a nadar de verdad. Esto no lo valora casi nadie y a mí me parece el mejor de todos. Salir del triatlón sabiendo desenvolverte en aguas abiertas es una habilidad de vida, no un logro deportivo. Te sirve el resto de tus días, en cualquier playa y con tus hijos al lado.

8. Te obliga a ordenar la semana. Con tres deportes no te queda más remedio que planificar, y esa costumbre se contagia al resto de tu vida. La gente que empieza a entrenar en serio suele acabar durmiendo mejor y organizando mejor su tiempo, y no porque el deporte tenga magia: porque te fuerza a mirar el calendario.

9. Cambia lo que crees que puedes hacer. Terminar algo que hace seis meses veías imposible te reajusta la vara de medir. Y esa vara la llevas puesta a todas partes, también al trabajo y a los líos de casa.

10. La gente. Vas a acabar rodeado de gente rara que se levanta a las seis para nadar, que se alegra de tus marcas y que te espera en meta. Eso vale mucho más de lo que parece cuando estás pasando una mala racha.

Y ahora, los tres cuentos

Lo que te vendenLo que hay
«Te quitarás diez años de encima en meses»Mejorarás forma física, ánimo y energía. Los años los seguirás cumpliendo, triloco.
«Los triatletas tienen el corazón un 17 % más lento que la gente normal»Entrenar baja la frecuencia en reposo, sí. Ese porcentaje exacto sale de un estudio concreto y se repite como si fuera una ley.
«Previene el cáncer, la diabetes y la depresión»La actividad física se asocia a menos riesgo de varias enfermedades. Asociarse a menos riesgo no es prevenir, y la diferencia importa.

¿Por qué me pongo tan pesado con esto? Porque cuando le prometes a alguien que va a rejuvenecer y a los tres meses lo que tiene es agujetas y una piscina fría, ese alguien lo deja. Las expectativas infladas no motivan a nadie: hunden al que se las creyó.

Por dónde se empieza

La puerta de entrada casi siempre es la misma: el triatlón sprint, con 750 metros de natación, 20 kilómetros de bici y 5 corriendo. Es asequible de verdad para una persona sana que se prepare unos meses, y una vez cruzas esa meta ya no hay quien te convenza de que no puedes.

Si no tienes ni idea de por dónde agarrarlo, te puede interesar la guía de triatlón para principiantes, que va desde el material mínimo hasta cómo es el día de la carrera. Y si prefieres que alguien te ordene las semanas, ahí tienes los planes por distancia y nivel.

Dicho esto, y quitados los cuentos, sigue habiendo diez razones de peso ahí arriba. No hacían falta más. ¡Nos vemos en los entrenos!

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