La cosa cambia mucho cuando hay una fecha, triloco. Deja de ser «salir a correr» y pasa a
ser preparar algo, que es más entretenido y también más exigente.
Los cinco kilómetros son la puerta de entrada y engañan: parecen poca cosa hasta que los
intentas sin plan. Si es tu primera carrera, mira el plan de 5K, que enseña una semana de ejemplo arriba
del todo para que veas cuánto tiempo te va a comer antes de decidir nada.
El diez es la distancia que engancha: lo bastante corta para intentarla, lo bastante
larga para respetarla. Ahí ya conviene tener una sesión de calidad a la semana: te puede
interesar el plan de 10K.
En la media maratón se acaban los atajos: veintiún kilómetros no salen con dos salidas
por semana, por muy bien que te encuentres. La tirada larga del fin de semana pasa a ser la
sesión que no se negocia, y así está montado el plan de media maratón.
El maratón ya es otro deporte. Se entrena el estómago igual que las piernas, porque
cuarenta y dos kilómetros no se hacen con lo que llevas puesto al salir de casa. Ahí tienes
el plan de maratón, y si lo que te tira es
irte al monte y a las muchas horas, el plan de 50K es
el siguiente escalón.
¿No sabes con qué tiempo puedes contar? Mete una marca reciente en el predictor de tiempos y te da una
estimación para el resto de distancias. Una estimación, ojo, no una promesa.