
Doce horas de batería. Ciento veinte horas de batería. Los dos son ciclocomputadores que se venden ahora mismo, los dos están en la gama alta y entre uno y otro hay ciento ocho horas de diferencia.
Ciento ocho.
¿Y sabes cuál es la primera pregunta que me hace la gente cuando se compra uno? «¿Trae mapas?». Los mapas. Que los vas a mirar cuatro veces al año, jejeje.
Así que vamos a hacer algo distinto a lo que hace el resto de comparativas: primero te cuento qué números miras de verdad encima de la bici, con el sudor cayéndote en la pantalla y una rotonda a cincuenta metros. Y luego, los aparatos.
Las tres cosas que miras de verdad
Haz la prueba. Sal a rodar dos horas con tu ciclocomputador de siempre y, al volver, sé honesto contigo mismo: ¿cuántos datos has mirado?
A mí siempre me salen los mismos tres:
- Tiempo y distancia. Lo básico. Cuánto llevo y cuánto me queda.
- Pulsaciones o potencia. El dato que te dice si estás entrenando o te estás dando un paseo caro.
- La velocidad, aunque sea por vicio.
Y hay un cuarto que solo aparece cuando ruedas por sitios que no conoces: la flecha que te dice por dónde girar. Nada más.
Lo demás está ahí para cuando llegas a casa. Un ciclocomputador de gama alta es como la mesa de mezclas de un estudio de grabación: cuarenta botones preciosos y tú tocas tres. Los otros treinta y siete están para que la foto quede bien.
Te puede interesar lo que cuento sobre cómo configurar las pantallas de datos con cabeza, porque el error más caro no es comprar mal: es comprar bien y luego llenar la pantalla de números que no significan nada.
El humo: por lo que pagas y no usas
Aquí me voy a mojar, triloco, porque esto no lo vas a leer en la web del fabricante.
Mapas de medio continente precargados. Suenan a maravilla. Y sí, navegar bien está muy bien cuando te pierdes en un pueblo de Soria. Pero pregúntate cuántas salidas al año haces por sitios donde de verdad no sabes ir. ¿Cinco? ¿Diez? Si la respuesta es «ninguna, salgo siempre por las mismas carreteras», acabas de ahorrarte un buen pellizco.
La «potencia estimada» sin potenciómetro. Esta me pone de los nervios. El aparato coge tu velocidad, la pendiente, tu peso declarado y se saca un número de la manga. Es como calcular lo que pesas mirándote la sombra. Sirve para hacerte una idea muy gorda, no para entrenar. Si quieres potencia de verdad, necesitas un sensor que la mida.
Te puede interesar la comparativa de medidores de potencia y, si ya tienes uno, la calculadora de FTP para saber en qué zonas te toca entrenar.
El «estado de entrenamiento» y las horas de recuperación. Que un cacharro te diga «necesitas 47 horas» cuando no sabe si anoche dormiste cuatro horas ni si estás incubando algo... pues eso. Como orientación vale. Como norma, ni de broma.
¿Y el móvil no vale?
Vale. Un móvil con una app de las buenas registra tu salida perfectamente. Yo he empezado así y no me avergüenza.
Ahora, tres pegas que aparecen a la tercera salida:
- La batería. Una salida larga con el GPS a tope se come el móvil entero, y luego te quedas sin poder llamar si pinchas lejos.
- El sol. Muchas pantallas de móvil se vuelven un espejo a las dos de la tarde.
- El susto. Llevar el móvil en el manillar es como llevar la cartera en la mano en el metro: normalmente no pasa nada, pero el día que pasa, pasa fuerte.
Si sales una vez a la semana y no compites, tira de móvil sin remordimientos. Si has empezado a entrenar en serio, el aparato dedicado se paga solo en tranquilidad.
Cuál te toca a ti
Cuatro perfiles, y seguro que te ves en uno:
- Sales a rodar y quieres registrar. Un modelo básico o de gama media te sobra. Pantalla que se lea, conexión con sensores y a la calle.
- Entrenas con plan y por zonas. Aquí sí quieres un aparato que ejecute entrenamientos estructurados y avise de cada intervalo. Es la diferencia entre hacer la sesión y creer que la has hecho.
- Triatlón. Mira primero la compatibilidad con tu reloj y con tus sensores. Y ojo con la transición: un soporte que se quita rápido vale más que una función de más. En la guía de ciclismo para triatlón tienes el resto del equipo.
- Rutas largas, gravel y bikepacking. Aquí manda la batería y solo la batería. Todo lo demás es secundario.
Seis ciclocomputadores que valen lo que piden
| Modelo | Para quién es |
|---|---|
Garmin Edge 550mi elección | El punto dulce. Casi todo lo del hermano mayor, en un aparato mucho más razonable. |
Garmin Edge 850 | El completo. Si vas a usar la navegación en serio, aquí es donde está. |
| El fácil de vivir. Se configura desde el móvil y no te pelea. | |
Wahoo Elemnt Bolt | El compacto. Poco tamaño, poco lío y suficiente para el 90% de las salidas. |
Coros Dura | Bikepacking, brevets y todo lo que dure más que la batería de los demás. |
Bryton Rider 650 | El del que empieza y no quiere dejarse un dineral en su primer aparato. |
Garmin Edge 550
mi elecciónEl punto dulce. Casi todo lo del hermano mayor, en un aparato mucho más razonable.
Lo que hace bien
- Pantalla brillante y clara, que es donde más se nota el salto de generación
- Procesador rápido: los menús ya no se piensan las cosas
- Cubre de sobra lo que necesita cualquier ciclista que no viva de esto
Lo que no
- La autonomía es un paso atrás respecto a la generación anterior
- Si vienes de un Edge de hace dos años, el salto no justifica el cambio
Garmin Edge 850
El completo. Si vas a usar la navegación en serio, aquí es donde está.
Lo que hace bien
- La mejor navegación de la categoría: recalcula ruta sobre la marcha y busca puntos de interés
- Pantalla a color muy viva, se lee con sol de mediodía
- Funciones de entrenamiento sin recortes
Lo que no
- La batería cae aproximadamente a la mitad de lo que daba el modelo anterior
- Caro para lo que aporta frente al 550
- Tanta métrica acaba siendo ruido si no la usas

Wahoo Elemnt Roam
El fácil de vivir. Se configura desde el móvil y no te pelea.
Lo que hace bien
- La versión actual monta pantalla más grande y chip GPS de doble banda
- Se configura entero desde la app, sin bucear en menús
- Los entrenamientos estructurados se siguen mejor que en nadie
Lo que no
- Los mapas van por detrás de los de Garmin
- Menos métricas y menos aplicaciones de terceros
Wahoo Elemnt Bolt
El compacto. Poco tamaño, poco lío y suficiente para el 90% de las salidas.
Lo que hace bien
- Muchísimo rendimiento en un aparato pequeño
- Puesta en marcha sencilla, ideal si te agobian los menús
- Formato pensado para ir integrado delante del manillar
Lo que no
- Pantalla pequeña: cinco campos de datos ya se quedan apretados
- Navegación básica comparada con los grandes
Coros Dura
Bikepacking, brevets y todo lo que dure más que la batería de los demás.
Lo que hace bien
- Autonomía declarada de 120 horas: no es una errata
- Carga solar mientras ruedas, que suma horas en vez de restarlas
- Funciones serias por debajo del precio de la competencia
Lo que no
- Cartografía y ecosistema mucho más jóvenes que los de Garmin
- Menos accesorios y menos compatibilidades a las que agarrarte
Bryton Rider 650
El del que empieza y no quiere dejarse un dineral en su primer aparato.
Lo que hace bien
- Da funciones de gama alta por una fracción de lo que cuestan los premium
- Conecta sin problemas con sensores de pulso, cadencia y potencia
- Autonomía holgada para una salida larga
Lo que no
- La app y la interfaz tienen manías que hay que aprenderse
- El acabado no está al nivel de Garmin o Wahoo
Aviso: los enlaces y las fotos de producto llevan a Amazon y son de afiliado. Si compras algo a través de ellos, a ti no te cuesta ni un céntimo más y a mí me llega una pequeña comisión que ayuda a mantener esto en pie. No pongo precios a propósito: cambian cada semana y prefiero que veas el de hoy, no el del día que escribí esto. Selección revisada en agosto de 2026.
Falta uno que merece una mención aparte: el Hammerhead Karoo tiene la mejor pantalla táctil de la categoría, se maneja como un móvil y navega de maravilla. ¿El problema? Doce horas declaradas y unas nueve o diez reales. Para una jornada normal, de sobra. Para una marcha de las duras, te toca ir con el cargador puesto.
Aquí no vas a ver ni un precio
Y es a propósito.
Los precios de estos aparatos bailan cada semana, y en cuanto sale un modelo nuevo el anterior se desploma. Si te pongo una cifra, dentro de dos meses este artículo te estará mintiendo. Prefiero contarte para quién es cada uno y que el precio lo mires tú en el momento de comprar, que es cuando importa.
Un consejo de los que ahorran dinero, triloco: el modelo del año pasado suele ser la mejor compra del año siguiente. Casi todos los saltos de generación son pantalla y velocidad de menús. El GPS de hace dos años ya iba bien.
Tres avisos antes de pagar
La pantalla táctil y los guantes de invierno. Pruébalo antes de enamorarte. Táctil bajo lluvia y con dedos helados es una fuente de tacos. Los aparatos con botones físicos, o mixtos, se agradecen mucho en enero.
La autonomía declarada no es la real. El fabricante la mide con la pantalla al mínimo, sin mapas y sin sensores conectados. Tú vas a llevar luz de pantalla, pulsómetro, potenciómetro y navegación. Descuenta un tercio y no te llevarás disgustos.
El soporte. El que viene con gomas al manillar es un apaño. Compra el soporte frontal, el que deja el aparato por delante de la potencia: se lee mejor, no te tapa nada y deja de bailar en cada bache. Cuesta poco y es lo que más se nota.
Sigue por aquí
Te puede interesar la comparativa de ciclocomputadores Garmin si ya tienes claro que quieres uno de esa casa, y la de relojes de triatlón, porque muchos de ellos hacen de ciclocomputador y a lo mejor te ahorras un aparato entero.
Y si andas montando la bici desde cero, en material de bici está todo lo demás: ruedas, luces, rodillos y las cosas que sí se usan cada semana.
¡Nos vemos en los entrenos!


