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Fibras rápidas y lentas: qué son y cuánto puedes cambiarlas

Las fibras lentas aguantan y las rápidas empujan, y la proporción con la que naciste no la eliges. Aquí tienes qué hace cada tipo, cuánto se puede cambiar de verdad entrenando y por qué esto importa menos de lo que la gente cree.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 4 min de lectura
Tipos de fibras musculares de contracción rápida y lenta | Correr

«Es que yo tengo fibras rápidas, por eso no aguanto corriendo.»

Esa frase se usa mucho como excusa, y la realidad es bastante más interesante.

Los tres tipos

Tipo I — lentas

  • Se contraen despacio y aguantan muchísimo sin fatigarse.
  • Llenas de mitocondrias y de capilares: por eso son rojas.
  • Usan oxígeno y tiran mucho de grasa como combustible.
  • Son las que trabajan en un rodaje, en una tirada larga y en un Ironman entero.

Tipo IIa — rápidas oxidativas

  • El punto intermedio, y las más interesantes de todas.
  • Se contraen rápido y además resisten bastante bien.
  • Son las que trabajan en un 5K, en una serie de 1.000 o subiendo un puerto.
  • Son las que más responden al entrenamiento.

Tipo IIx — rápidas glucolíticas

  • Máxima fuerza y máxima velocidad, y se agotan en segundos.
  • Blancas, con pocas mitocondrias.
  • Un esprint de 100 metros, un salto, un arrancón.

Piénsalo como los motores de un barco. El motor diésel principal es lento, eficiente y puede estar funcionando días: son las tipo I. El fueraborda de emergencia da muchísima potencia y vacía el depósito en minutos: son las IIx. Y las IIa son un motor intermedio que puedes usar bastante rato bastante fuerte.

Cuánto se puede cambiar

Aquí está la parte que de verdad importa, y tiene matices:

La proporción entre tipo I y tipo II es en buena medida genética y no cambia mucho con el entrenamiento. Con lo que naciste, en líneas generales, es con lo que trabajas.

Pero dentro del tipo II sí hay conversión. Y es grande: con entrenamiento de resistencia, las fibras IIx se transforman en IIa. Ganan mitocondrias, capilares y capacidad de aguantar.

Es decir: no vas a convertir fibras rápidas en lentas, y sí puedes convertir fibras que se agotaban en segundos en fibras que aguantan minutos. Que para un deporte de resistencia es exactamente lo que necesitas.

Y hay algo más: todas las fibras mejoran con el entrenamiento correcto, aunque no cambien de tipo. Más mitocondrias, más enzimas, mejor uso del combustible.

Qué entrena qué

  • Rodajes suaves y largos: desarrollan las tipo I al máximo. Es donde se construye la base. Te puede interesar cómo se construye la base aeróbica.
  • Tempos e intervalos largos: la zona de las IIa. Aquí es donde más margen de mejora tiene un corredor popular.
  • Series cortas y muy rápidas: reclutan las IIx.
  • Fuerza pesada: también recluta las IIx, y es lo que evita perderlas con la edad.

Por qué esto importa menos de lo que parece

Y aquí va lo honesto: saber tu proporción de fibras no te va a cambiar el plan.

Primero, porque para conocerla de verdad haría falta una biopsia muscular, que no te la va a hacer nadie por curiosidad. Los tests indirectos —del tipo «cuántas repeticiones haces al 80 %»— son orientativos y poco fiables.

Y segundo, porque el entrenamiento correcto es el mismo en cualquier caso: mucho volumen suave, algo de intensidad, y fuerza. La receta no cambia según tus fibras.

Lo que sí puedes deducir de ti mismo

Sin biopsia, hay pistas prácticas:

  • Se te dan mejor los 5K que los maratones, sufres en las distancias largas y te recuperas rápido de esfuerzos cortos: probablemente tiendes al perfil rápido.
  • Aguantas eternamente a ritmo cómodo pero te cuesta muchísimo apretar y cambiar de ritmo: perfil más lento.

Y qué haces con esa información: entrenar lo que se te da mal. Si vas de perfil rápido y quieres hacer un maratón, tu trabajo es el volumen. Si vas de perfil lento y quieres bajar en 10K, tu trabajo son las series.

No al revés, que es lo que hace casi todo el mundo.

Y la edad

Un dato que conviene conocer: con los años se pierden preferentemente las fibras rápidas. Por eso la velocidad punta cae antes que la resistencia, y por eso hay corredores de 50 años haciendo grandes maratones y ninguno haciendo grandes 100 metros.

Lo que frena esa pérdida es el trabajo de fuerza, triloco. No es una recomendación estética: es de las cosas que mejor envejecen. Te puede interesar el entrenamiento funcional y correr después de los 40.

¿Se te dan mejor los 5K o las tiradas largas? Sea cual sea la respuesta, entrena lo otro este mes.

¡Nos vemos en los entrenos!

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