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Pedales y calas automáticos: cuáles elegir para tu bicicleta

Dos tornillos si vas a andar con las zapatillas, tres si es carretera pura. A partir de ahí, los colores de las calas, la flotación y cómo desengancharte sin acabar en el suelo.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 12 min de lectura
Elegir Los Pedales Y Calas Automáticos

El otro día un chaval del club llegó a la tienda con las zapatillas de ciclismo nuevas puestas y cara de no entender nada. Dos tornillos si vas a andar con ellas, tres si tu bici solo pisa asfalto.

Eso resuelve el noventa por ciento de la decisión, y el diez por ciento que queda es el que hace que un día te quedes enganchado en un semáforo y te vayas al suelo de lado con la bici encima, delante de tres coches y de una señora con el carrito. Nos ha pasado a todos y no se olvida jamás.

Empezamos por lo básico y vamos subiendo.

Automáticos, clipless y por qué el nombre está al revés

El nombre en inglés es clipless, que significa literalmente «sin clip», y la primera vez que lo oyes no tiene ningún sentido: si el pie va enganchado al pedal, ¿cómo va a ser «sin clip»?

La explicación está en lo que había antes. Los pedales de toda la vida llevaban una jaula metálica delante y una correa que te apretaba el pie contra el pedal: eso eran los rastrales o calapiés. Funcionaban, pero si te caías o necesitabas sacar el pie deprisa, tenías que aflojar la correa a mano. Cuando llegó el sistema de enganche por cala, lo que desapareció fue el clip. De ahí el nombre.

En español los llamamos automáticos por otra razón. El pie entra y sale solo, con un gesto. La comparación que uso siempre es la de la fijación de un esquí: pisas y hace clic, giras el talón y te sueltas. No es una hebilla, es un mecanismo con muelle que decide él cuándo te suelta.

Dos tornillos o tres: la única decisión que importa de verdad

Todo el mercado se divide en dos familias, y el resto de la compra depende de en cuál te metas. La diferencia la ves mirando la suela de la zapatilla y contando agujeros.

Dos tornillos (SPD y compatibles) Tres tornillos (SPD-SL, Look, Time)
La cala Pequeña, de metal, escondida dentro de la suela Grande, de plástico, sobresale por debajo
Andar con ellas Se anda casi normal Andas como un pingüino y resbalas
Caras de enganche Normalmente las dos Solo una
Superficie de apoyo Menor Mayor, reparte mejor la presión
Para quién Montaña, gravel, ciclocrós, bici de diario, triatlón con transiciones a pie Carretera, salidas largas, competición en asfalto

Shimano sacó el sistema SPD en 1990 y lo diseñó pensando en el barro: cala metálica pequeña, hundida en la suela, para que la tierra no atascara el mecanismo y para poder bajarse y empujar la bici cuesta arriba sin patinar. Ese diseño sigue siendo el estándar de todo lo que no es carretera pura.

El de tres tornillos, en cambio, nació buscando otra cosa: repartir la fuerza en una superficie grande para que la planta del pie no se cargue en salidas de muchas horas. Por eso la cala es ancha y sobresale, y por eso al bajarte de la bici caminas como si llevaras chanclas mojadas.

¿Y qué pasa con el triatlón? Ahí la balanza tiene un peso extra, que es la transición. Vas a tener que correr con la bici en la mano por una zona de boxes, así que muchos triatletas van de dos tornillos por comodidad, aunque también hay quien monta tres y deja las zapatillas ya enganchadas al pedal. Te puede interesar el artículo sobre el arte de la transición, que es donde de verdad se decide esto.

La flotación: el concepto que arregla la mitad de los dolores de rodilla

La flotación es cuánto puede girar tu pie a los lados sin soltarse del pedal, y se mide en grados. Flotación cero significa que el pie está clavado en una única posición. Seis grados significan que puedes rotar un poco antes de que el mecanismo te suelte.

¿Y por qué te importa esto a ti? Porque tu pierna no es una biela. Cada persona camina con los pies apuntando ligeramente hacia un lado, y esa rotación natural viene de la cadera, no del pie. Si el pedal te obliga a llevar el pie recto y tu cuerpo no está hecho así, esa diferencia la paga la rodilla en cada pedalada.

Imagínate un zapato una talla más pequeño. Puedes andar con él. Puedes andar con él todo el día. Pero por la tarde te duele todo. Una cala sin flotación en una pierna que la necesita hace exactamente eso, solo que en vez de un día son miles de vueltas de pedal.

Los fabricantes te lo dan resuelto con un código de colores, y conviene saberlo antes de comprar porque las calas se venden por separado:

Sistema Color Flotación Para quién
Shimano SPD-SL Roja Competición, pie ya muy ajustado
Azul Quien quiere sensación firme con un poco de margen
Amarilla La que viene de serie y la que le vale a casi todo el mundo
Look Keo Negra Posición milimetrada, gente con experiencia
Gris 4,5° El término medio, la más usada
Roja Principiantes y quien quiere libertad de sobra

Fíjate en el detalle bonito, triloco: en Shimano la roja es la que menos te deja moverte y en Look es la que más. Son colores opuestos para lo mismo, así que si cambias de sistema no te fíes de la costumbre y mira los grados.

Mi recomendación, si estás empezando, es tirar por la flotación alta. Ya la bajarás si un día te hacen un estudio biomecánico y te dicen que te conviene. Empezar por el extremo rígido es la forma más eficiente de acabar con las rodillas quejándose.

Los cuatro sistemas que te vas a encontrar

Con las dos familias claras, esto es lo que hay en la tienda.

El SPD de Shimano es el de dos tornillos, cala metálica y enganche por las dos caras. Es el estándar de montaña, gravel, ciclocrós y bici urbana, y también el que eligen muchos triatletas. Sus calas vienen en dos sabores que se distinguen poco a la vista y que marcan mucho la diferencia: la negra sale solo girando el talón hacia fuera y la plateada sale con casi cualquier movimiento, incluso tirando del talón hacia arriba. Si estás aprendiendo, la plateada es tu amiga.

El SPD-SL, también de Shimano, es el de tres tornillos y cala de plástico grande para carretera. Una sola cara de enganche, superficie ancha y los colores de la tabla de arriba.

El Look es el abuelo de todos: la marca que trajo el pedal automático de la fijación de esquí al ciclismo de carretera. Funciona de forma muy parecida al SPD-SL y compite en el mismo terreno, con sus propias calas de tres colores. Lo importante: las calas de Look y las de Shimano no son intercambiables, aunque se parezcan mucho. Pedal y cala del mismo fabricante, siempre.

Y el Speedplay, que hoy pertenece a Wahoo, hace las cosas al revés que todos los demás: el mecanismo vive en la cala de la zapatilla y no en el pedal. Ese pedal redondo que parece una piruleta se engancha por sus dos caras aunque sea de carretera, y su gran baza es que puedes ajustar la flotación tú mismo con una llave, decidiendo dónde empieza y dónde termina el giro. Es el sistema al que acaba llegando mucha gente con problemas de rodilla persistentes.

La zapatilla manda tanto como el pedal

Un error muy repetido: comprar los pedales primero y descubrir después que la zapatilla que ya tenías no admite esas calas. Mira la suela. Antes de pagar nada.

Las zapatillas de montaña y de gravel llevan la suela taladrada para dos tornillos, con la cala hundida en un hueco y con tacos alrededor para que puedas andar. Las de carretera llevan tres agujeros, suela lisa y rígida, y la cala sobresaliendo por debajo. Y hay un tercer grupo, las de triatlón, que van con tres tornillos pero traen velcros grandes que se abren de un tirón, agujeros para que salga el agua y una lengüeta detrás para calzártelas con el pie mojado y sin sentarte.

Hay zapatillas con la suela preparada para las dos cosas, y son una solución estupenda si aún no lo tienes claro. Pero que quede grabado: la marca del pedal y la marca de la cala tienen que coincidir. Mezclar sistemas no es que funcione peor, es que directamente no encaja, y el poco margen que hay es justo el que provoca sustos.

¿De verdad dan más potencia?

Aquí me voy a meter en un jardín, porque llevo años leyendo lo mismo en todas partes: que con los automáticos ganas potencia porque además de empujar el pedal hacia abajo puedes tirar de él hacia arriba. ¡Si leo esa frase una vez más en la descripción de una tienda, me tiro de los pelos!

Pues es que no. O al menos no como te lo cuentan. Cuando se ha medido en laboratorio qué pasa si un ciclista tira activamente del pedal en la fase de subida, aparece algo incómodo: sí, se aplica más fuerza en esa parte del giro, pero el gasto energético se dispara y el rendimiento global empeora. Los ciclistas buenos no tiran hacia arriba. Empujan mejor hacia abajo y dejan que la pierna que sube pese lo mínimo posible.

¿Significa eso que los automáticos no sirven para nada? Ni de broma. Lo que hacen es otra cosa y es igual de valiosa: te mantienen el pie siempre en la misma posición y en la correcta, sin que se te vaya moviendo poco a poco durante la salida. Ese es el beneficio de verdad, y de ahí salen los demás.

Porque de un pie que no se mueve viene todo lo demás: que puedas dar un sprint de pie sin miedo a que el pie se salga, que un bache o un charco no te descoloquen, que bajo la lluvia no te resbales del pedal, y que las rodillas trabajen siempre en el mismo plano en vez de ir buscando sitio en cada pedalada. También abre la puerta a movimientos que sin enganche son casi imposibles, como levantar la rueda de atrás para salvar un obstáculo.

Así que sí, merecen la pena. Pero no por el motivo que te venden.

Cómo se aprende a usarlos sin acabar en el suelo

Te lo digo sin adornos, triloco: te vas a caer. Casi todos nos hemos ido al suelo la primera semana, parados, en un semáforo, con la bici encima y toda la calle mirando. Es una caída boba y a poca velocidad, así que lo que se rompe es el orgullo.

Se puede reducir mucho el peaje con tres cosas.

La primera es practicar en casa antes de salir. Sujeta la bici al lado de una pared o de un pasillo, o ponla en el rodillo si tienes, y engancha y desengancha hasta que salga sin pensar. Cincuenta veces con cada pie. Suena exagerado y es exactamente lo que hace falta, porque lo que estás construyendo es un automatismo: el día que necesites soltarte no vas a tener tiempo de pensar.

La segunda es aflojar la tensión del muelle al mínimo mientras aprendes. Todos los pedales llevan un tornillo que regula cuánta fuerza hay que hacer para entrar y salir, y viene de fábrica más apretado de lo que necesitas. Aflójalo del todo. Ya lo apretarás cuando el gesto te salga solo.

Y la tercera es la del gesto: para soltarte se gira el talón hacia fuera, no se tira hacia arriba. Tirando hacia arriba no sale ni de broma, y es justo lo que hace el cuerpo cuando se asusta. Ese es el motivo de la mayoría de las caídas del primer mes.

Y un truco que vale oro: desengánchate antes de llegar a la parada. Cuando veas el semáforo en rojo a lo lejos, suelta un pie y llega rodando con él fuera. No esperes a estar frenando del todo.

ModeloPara quién es
Shimano PD-M520mi elecciónEl primer pedal automático de casi todo el mundo, y el del triatleta que va a correr con la bici a cuestas.
Shimano PD-R540Quien quiere entrar en el mundo de los tres tornillos de carretera sin complicarse.
Look Keo 3 ClassicEl ciclista de carretera que quiere el sistema con el que empezó todo esto.
Shimano PD-EH500El que quiere probar los automáticos sin renunciar a salir con zapatillas normales.
Shimano PD-M520

Shimano PD-M520

mi elección

El primer pedal automático de casi todo el mundo, y el del triatleta que va a correr con la bici a cuestas.

Lo que hace bien

  • Sistema SPD de dos tornillos: la cala va escondida en la suela y puedes andar con normalidad
  • Enganche por las dos caras, así que no tienes que buscar el lado bueno con el pie
  • Tensión de muelle regulable con una llave Allen
  • Lleva décadas fabricándose y es prácticamente indestructible

Lo que no

  • Superficie de apoyo pequeña: en salidas muy largas de carretera se nota bajo la planta
  • Pesa más que un pedal de carretera equivalente
  • El acabado se raya con nada, aunque siga funcionando igual
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Shimano PD-R540

Shimano PD-R540

Quien quiere entrar en el mundo de los tres tornillos de carretera sin complicarse.

Lo que hace bien

  • SPD-SL de tres tornillos, con una plataforma ancha que reparte la presión en el pie
  • Compatible con las calas de colores de Shimano, así que eliges tú cuánta flotación quieres
  • Tensión ajustable y un contador de muelle que te dice cómo lo has dejado

Lo que no

  • Enganche por una sola cara: hay que darle la vuelta con el pie y al principio cuesta
  • Con estas calas se anda fatal, y por la gravilla directamente resbalas
  • La cala de plástico se gasta y hay que ir cambiándola
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Look Keo 3 Classic

Look Keo 3 Classic

El ciclista de carretera que quiere el sistema con el que empezó todo esto.

Lo que hace bien

  • Look fue la marca que inventó el pedal automático de carretera y el sistema sigue siendo referencia
  • Muy poco peso y perfil bajo, que en carretera se agradece
  • Sus calas de tres colores cubren desde flotación cero hasta bastante libertad de giro

Lo que no

  • Una sola cara de enganche, como todos los de carretera
  • Las calas de Look y las de Shimano no son intercambiables: eliges bando
  • El cuerpo es de material compuesto y no perdona los golpes contra el bordillo
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Shimano PD-EH500

Shimano PD-EH500

El que quiere probar los automáticos sin renunciar a salir con zapatillas normales.

Lo que hace bien

  • Una cara con mecanismo SPD y la otra plana con pinchos: sirve para las dos cosas
  • Viene con calas de desenganche múltiple, que salen del pedal con casi cualquier giro del talón
  • Ideal para la bici de diario y para los primeros meses aprendiendo

Lo que no

  • Al tener una sola cara con mecanismo, hay que buscarla con el pie
  • Ni es el pedal más ligero ni pretende serlo
  • Para entrenar en serio en carretera se te queda corto
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Mantenimiento: cinco minutos que alargan la vida de todo

Las calas son piezas de desgaste, sobre todo las de plástico de carretera, y se gastan sin que te enteres. El problema es que no fallan poco a poco: van perdiendo agarre hasta que un día el pie se te sale solo dando un pedalazo fuerte, y eso da un susto considerable.

Así que revísalas de vez en cuando y cámbialas cuando veas el plástico redondeado o notes juego raro al engancharte. Lubrica los tornillos de fijación, límpialos con un cepillo cuando cojan barro y no guardes las calas mojadas, que el tornillo se oxida y luego no hay quien lo saque. Es el clásico tornillo redondeado que te obliga a taladrar la suela de una zapatilla que estaba perfecta.

Y sobre la posición de la cala en la suela: no la coloques a ojo el día antes de una salida larga. Mueve poquito cada vez. Y prueba en salidas cortas antes de irte lejos. Un cambio de unos milímetros en la posición del pie se nota en la rodilla mucho más de lo que te imaginas, y es una de las causas más repetidas de dolor. Te puede interesar aquí lo que cuento sobre las tres lesiones más comunes del ciclismo, porque la posición de la cala aparece en dos de las tres.

Entonces, ¿cuáles compro yo?

Te lo dejo en tres frases, que es lo que te vas a llevar de aquí.

Si tu bici pisa tierra, si te bajas mucho, si vas a hacer triatlón o si es tu primer pedal automático: dos tornillos, con enganche por las dos caras y flotación generosa. Si haces carretera en serio, salidas largas y quieres esa plataforma ancha bajo el pie: tres tornillos, con la cala de flotación media, y a partir de ahí ya ajustarás. Y si llevas años arrastrando molestias de rodilla que nadie te termina de resolver, mira el sistema donde puedes regular tú la flotación grado a grado.

Compra pedal y cala de la misma casa, aprende a soltarte en el pasillo antes de en la calle y no le tengas miedo. Los primeros días son un rollo y a la tercera salida ya no te acuerdas de que existen. Te puede interesar, para ir montando el resto, la sección de material de ciclismo, y si estás preparando tu primera carrera, la lista de preparativos para tu primer triatlón.

¡Nos vemos en los entrenos!

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