Saltar al contenido

¿Cuánto cuesta ser triatleta? En qué se te va el dinero

La bici, el agua y las inscripciones: ese es el orden real del gasto en triatlón. Casi todo lo demás puede esperar tranquilamente a tu segunda temporada.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 7 min de lectura
cuanto cuesta ser triatleta-2

El mensaje que más me llega es siempre el mismo: cuánto cuesta meterse en esto. El dinero se va, por este orden, en la bici, en el agua y en el viaje a la carrera.

Y la escena que hay detrás de ese mensaje también se repite: alguien que abre la web de una tienda de triatlón un domingo por la tarde, mira lo que vale la primera bici que le sale y cierra la pestaña convencido de que este deporte no es para él. Si te ha pasado, quédate un rato conmigo, que la cosa tiene arreglo.

Porque el triatlón tiene fama de deporte de ricos y esa fama es medio verdad y medio marketing. La parte de verdad es que hay tres deportes y cada uno viene con su factura. La parte de marketing es todo lo demás, y es muchísimo más de lo que te imaginas.

Vamos a separarlas.

La bici es el agujero, y casi nunca hace falta que lo sea

Si preguntas a diez triatletas dónde se les ha ido el dinero, nueve te van a decir lo mismo antes de que termines la pregunta. La bici. Y no solo la bici, que sería lo de menos, sino todo lo que la rodea: las ruedas, el mantenimiento, el rodillo de invierno, el portabicis del coche, los cambios de cadena, las revisiones, las cubiertas que se te pinchan un domingo por la mañana en mitad de la nada.

Una bicicleta no es una compra, es una mascota. La traes a casa una vez y luego te pide de comer todos los meses, un poquito cada vez, en dosis tan pequeñas que ni las ves venir hasta que echas la cuenta del año. Esa es la comparación que mejor le funciona a la gente, y por eso la uso siempre.

Ahora la buena noticia, triloco. Para tu primer triatlón no necesitas una bici de triatlón. Ni de carretera. Necesitas una bici que ruede y que frene. Poco más. Yo hice mi primer triatlón con una bici de montaña y llegué de los últimos, pero llegué, y me apunté al siguiente. Nadie de la organización me dijo nada. Nadie del público me señaló. A nadie le importaba mi bici. Solo a mí.

¿Sabes cuál es el error que veo cada temporada? Gente que se compra la bici buena antes de saber si el triatlón le va a gustar. Se gastan lo que no tienen, hacen dos carreras, descubren que no era lo suyo y esa bici acaba criando polvo en un trastero o vendiéndose por bastante menos de lo que costó. Compra la bici cuando ya sepas que te vas a quedar. No al revés.

Mientras tanto tienes tres salidas que funcionan de maravilla: la bici que ya tienes en casa, la bici de segunda mano de alguien que sí se ha cansado y el alquiler en una tienda de tu ciudad. Las tres son perfectamente respetables. Y ninguna te va a hacer más lento de lo que ya eres al empezar.

Te puede interesar la guía de triatlón para principiantes, donde desgloso qué material hace falta de verdad para un sprint y cuál puede esperar sin que pase nada.

El gasto que se te olvida es la piscina

Aquí está el gasto silencioso, el que no aparece en ninguna lista de material y que sin embargo va sumando mes a mes durante toda la temporada. La piscina.

Correr es gratis, triloco. Sales por la puerta y ya estás entrenando. La bici es un desembolso grande al principio y luego se estabiliza. Pero la piscina te cobra todos los meses, sin descanso, y encima suele ser el sitio donde más ayuda necesitas si vienes de correr y nunca has nadado en serio.

Porque nadar es el único de los tres deportes donde la fuerza bruta no sirve de nada. En bici puedes ir mal sentado y aun así avanzar. Corriendo puedes tener una técnica horrorosa y terminar. Nadando, si tu técnica no vale, te cansas más y avanzas menos, y cuanto más fuerte le das, peor. Es como intentar abrir una puerta empujando cuando hay que tirar: por mucha fuerza que le pongas, la puerta no se mueve.

Ahí es donde aparece el entrenador de natación y donde la cuenta se dispara, sobre todo si vas a clases individuales. La alternativa que le digo a todo el mundo es la misma: busca un grupo. Un club, unas clases de natación para adultos del propio polideportivo, un grupo de triatlón de tu ciudad. Se reparte el gasto entre todos, te corrigen igual y encima te llevas gente con la que entrenar, que a la larga vale más que la corrección técnica.

Y una cosa más sobre el neopreno: mira antes el reglamento de tu carrera y la temperatura del agua. En muchas pruebas de iniciación se puede nadar sin él perfectamente, y en otras te lo alquilan allí mismo. No corre ninguna prisa.

Las inscripciones y el gasto que de verdad decide tu temporada

La inscripción de una carrera se paga una vez y ya está. Lo que se lleva el dinero de verdad no es la inscripción: es dónde está la carrera.

Una prueba a media hora de tu casa es la inscripción y poco más. La misma prueba a mil kilómetros es la inscripción, la gasolina o el vuelo, dos noches de hotel, las comidas fuera, la caja para transportar la bici, el desmontarla, el volver a montarla y, si no eres mañoso, el mecánico que te la deja fina antes de salir. La carrera cuesta lo mismo. El fin de semana, no.

Mi consejo para tu primera temporada es aburridísimo y funciona: compite cerca de casa. Ya viajarás cuando quieras un destino concreto y no una carrera cualquiera. Los triatlones de tu provincia son igual de duros, tienen el mismo cronómetro y te dejan dormir en tu cama.

Te puede interesar, si el gusanillo del destino exótico ya te ha picado, lo que cuenta el artículo sobre cuánto cuesta competir en Kona. Es el ejemplo extremo de todo lo que acabo de contarte.

Lo que puedes tachar de la lista tu primer año

Esta es la parte que menos gusta a las marcas y la que más me gusta a mí. Hay una lista larga de cosas que parecen obligatorias y que no lo son, y tacharlas no te hace peor triatleta: te hace un triatleta que llega a la línea de salida sin haber discutido en casa por el dinero.

El potenciómetro puede esperar. El casco aerodinámico puede esperar, y en un sprint no te va a cambiar nada. Las ruedas de perfil pueden esperar. El mono de triatlón está bien tenerlo, pero unas mallas y una camiseta técnica te sacan del apuro sin problema. Los geles y las bebidas de marca de tu primer sprint puedes sustituirlos por comida normal, porque en una prueba corta apenas vas a comer nada.

El estudio biomecánico sí lo pondría en la lista de cosas que valen lo que cuestan, pero no el primer día: cuando ya lleves meses subido a la bici, sepas que vas a seguir y empieces a acumular horas encima del sillín. Ahí sí evita lesiones y ahí sí lo compensa.

Y hay algo que es gratis y que ahorra más dinero que todo lo anterior junto: no lesionarte. Un salto de volumen de un mes para otro, una técnica que nadie te ha corregido nunca o la manía de entrenar siempre al máximo te llevan derecho al fisio, y esas visitas se pagan una detrás de otra sin que te dé tiempo a reaccionar. Entrenar con cabeza es la partida de ahorro más grande del triatlón y no aparece en ninguna tienda.

Te puede interesar la lista de preparativos para tu primer triatlón, que es justo el inventario de lo que hay que llevar a boxes, y también cuál es el triatlón más corto si aún estás decidiendo por dónde empezar. Y si quieres ver el material comentado con calma, ahí tienes la sección de material de triatlón.

Deporte de ricos, no: deporte fácil de encarecer

Es un deporte que permite gastar muchísimo, que no es lo mismo. Hay una diferencia enorme entre lo que el triatlón te deja gastar y lo que el triatlón te obliga a gastar, y toda la industria vive de que tú confundas las dos cosas.

Lo que te obliga a gastar es poco: algo con lo que nadar, algo con lo que pedalear, unas zapatillas decentes y la inscripción. Lo que te deja gastar no tiene fondo, y ahí ya entras tú, tu bolsillo y tus ganas.

Así que antes de gastarte un euro, hazte una sola pregunta: ¿esto me va a hacer terminar mi primera carrera, o solo me va a hacer parecer un triatleta en la foto de la salida? Con esa pregunta se cae media lista de la compra.

Mi primera bici era de montaña y llegué de los últimos, y te juro que aquel día no me cambiaba por nadie. ¡Que nadie te convenza de que necesitas comprarte la afición antes de tenerla!

¡Nos vemos en los entrenos!

Sigue por aquí

10 beneficios de practicar triatlón | Mejora tu cuerpo y tu mente
Entrenamiento triatlón

10 beneficios de hacer triatlón, sin exagerar ninguno

El triatlón tiene beneficios de sobra sin necesidad de inventarse ninguno. Aquí van diez que se sostienen, y las tres promesas de folleto que conviene tirar a la basura.

Actualizado 5 min de lectura

Entrenamiento triatlón

Cómo competir en un Ironman 70.3 y llegar entero al medio maratón

Un Ironman 70.3 no lo arruina la falta de piernas, lo arruina apretar de más en la bici y comer tarde. Cómo repartir el esfuerzo, cuántos hidratos entran de verdad por hora y qué sesión te dice cuál es tu ritmo real de carrera.

Actualizado 6 min de lectura