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Mejores cintas para correr: cuál aguanta de verdad tus entrenos

Preparé un maratón corriendo en una cinta de garaje y no lo conté. Aquí va lo que hay que mirar de verdad antes de comprar una, y lo que no debes comprar ni de broma.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 8 min de lectura
Mejores cintas para correr 2019 | Comparativa | Opinión

Te voy a confesar una cosa que no suelo contar: buena parte de la preparación de uno de mis maratones la hice en una cinta. En un garaje. De noche. Y no la subí a ningún sitio, porque me daba vergüenza.

Entre corredores hay un desprecio raro hacia la cinta. Que si es cosa de gimnasio, que si no es correr de verdad, que si el suelo te empuja. Ya. Pues cuando llueve seis días seguidos, cuando tienes un crío durmiendo arriba y son las diez de la noche, o cuando vuelves de una lesión y necesitas una superficie blanda y medida, la cinta te salva el plan. Así de simple.

Ahora la mala noticia. La mayoría de cintas que se venden como «para correr» no sirven para correr. Sirven para andar rápido y trotar diez minutos. Y te lo colocan con sesenta programas de entrenamiento y una pantalla enorme que no vas a mirar jamás. ¿A que te suena?

El motor: el único número que de verdad manda (y te lo maquillan)

Si solo te quedas con un dato del artículo entero, que sea este.

Una cinta se compra por el motor. No por la pantalla, no por los programas, no por el Bluetooth. Por el motor. Y aquí está la trampa que usan casi todas las marcas: te ponen enorme la potencia de pico y esconden en la letra pequeña la potencia continua.

Piénsalo como el coche. La potencia de pico es lo que da subiendo una cuesta durante tres segundos, con el motor gritando. La continua es a lo que puede rodar por autopista una hora sin fundirse. Cuando tú corres cuarenta minutos, ese motor está en autopista todo el rato.

Números para orientarte, y son de andar por casa a propósito:

  • Menos de 1,5 CV continuos: andar. Nada más.
  • De 2 a 2,5 CV continuos: trotar y rodajes suaves, si no pesas mucho.
  • 3 CV continuos o más: correr en serio, meter series, y que la máquina siga viva dentro de tres años.

Y ahí va mi consejo más impopular: si pesas más de 90 kilos, sube un escalón. El motor de una cinta no se muere de viejo, se muere de calor. Y el calor lo genera el peso que va encima.

La lona: si mides 1,80 y la cinta 120 cm, te vas a llevar un susto

Segundo dato que nadie mira en la tienda y todo el mundo sufre en casa.

Tu zancada corriendo es mucho más larga que andando. Y cuando te cansas, se te va hacia atrás sin que te des cuenta. ¿Sabes qué hay ahí atrás? El final de la lona.

Mínimos razonables: 130 cm de largo y 45 de ancho para correr con tranquilidad. Y 140 x 50 si pasas del metro ochenta o si vas a hacer series. El ancho parece un detalle tonto hasta que llevas hora y cuarto y empiezas a irte de lado.

¿Te has fijado en que en el gimnasio nadie se cae de la cinta? No es porque corran mejor, triloco. Es porque esas lonas miden un buen palmo más que las de casa.

La amortiguación, y por qué es media mentira

Cada marca le pone un nombre registrado a su amortiguación. Sistemas de seis capas, tecnologías con nombre en inglés, gráficos con flechitas. Casi todo es folleto.

Lo que de verdad marca la diferencia es más aburrido: que la tabla esté suspendida sobre elastómeros decentes y que el conjunto no vibre. Truco casero para probarlo en la tienda: súbete y anda deprisa. Si notas temblar el suelo, esa cinta es una lavadora centrifugando y en tu piso lo vas a odiar.

Un aviso que sorprende a mucha gente: una cinta demasiado blanda tampoco es buena. Correr sobre un colchón es incómodo y te cambia la pisada. Buscas firme con algo de recorrido, no una cama elástica.

Y si vienes de una lesión, te puede interesar leer los beneficios de correr en cinta y por qué a veces es mejor idea que tirar de elíptica.

Qué cinta te toca a ti

Lo que vas a hacerLo que necesitas
Andar mientras trabajasUna cinta de andar, no una de correr. Y ahorras un dineral
Empezar a correr desde cero2 a 2,5 CV continuos y lona de 130 cm
Rodajes de 40-60 minutos, varios días por semana3 CV continuos, lona de 140 cm y amortiguación decente
Series y cambios de ritmo3 CV o más, y que suba de verdad hasta 18-20 km/h
Pesas más de 90 kgSube un escalón de motor, sin discusión
Piso pequeño y vecinos abajoPlegable, con buena amortiguación, y prueba el ruido antes

Y ahora la parte que no me conviene contarte

Aquí es donde tocaba ponerte una lista de cintas con su ficha y su enlace. He ido a mirarlas con la tabla de arriba en la mano y me he encontrado otra cosa muy distinta.

Las marcas de siempre han desaparecido del escaparate. Buscas a día de hoy Cecotec, Sportstech, Schwinn, NordicTrack o BH y sus cintas no salen por ningún lado. Sus bicicletas estáticas sí, ojo, ahí siguen tan tranquilas, pero las cintas ya no están por ninguna parte. Lo que ha ocupado el hueco son marcas de las que no habías oído hablar en tu vida, con nombres que parecen salidos de un sorteo.

¿Y qué tal son las que han venido a ocupar su sitio? Pues justo lo que acabas de leer que no compres. Anuncian «3 HP» bien grande y en ninguna parte de la ficha dicen cuánta potencia continua sostienen. Muchas se quedan en 10 o 12 km/h. Y la lona, cuando se molestan en publicar la medida, no llega a los mínimos de ahí arriba.

Así que no te voy a rellenar el hueco con cinco fichas para cubrir el expediente. Si de verdad vas a correr encima, la cinta que cumple estos números la encuentras en la tienda de la propia marca y en las tiendas de material deportivo de toda la vida, no en el primer resultado que te salga al buscar. Prefiero decírtelo y que llegues sabiendo qué preguntar, que colocarte lo que hay porque es lo que hay.

Otra cosa que tampoco vas a ver aquí: un precio. Las cintas se mueven una barbaridad de un mes a otro entre rebajas y promociones, y lo que te escriba hoy es mentira dentro de tres meses. Mejor te digo qué mirar y compruebas tú el importe del día.

Lo que NO compres

Una cinta de andar pensando que vas a correr. Es el error número uno. Se ven preciosas, caben debajo del sofá y cuestan poco. También se quedan en 6 u 8 km/h y su motor no está hecho para tu peso rebotando cien veces por minuto.

La que presume de «6 CV de pico». Si no dice la potencia continua en ningún sitio, es que da vergüenza decirla. Siguiente.

La de los 60 programas de entrenamiento. Nadie usa el programa 43, triloco. Nadie. Ese dinero está mucho mejor puesto en motor y en lona.

De segunda mano sin probarla enchufada. Un motor quemado o unos rodillos desgastados no se ven en la foto, y la reparación cuesta más que la ganga.

La que no cabe donde vives. Suena obvio y pasa constantemente. Mide el hueco, mide también la altura del techo (te vas a poner 15 cm por encima del suelo) y mira por dónde va a entrar por la puerta.

Correr en cinta no es correr en la calle: pon el 1%

Aunque compres la mejor cinta del mundo, hay dos diferencias que conviene tener claras.

La primera: no te da el aire en la cara. Corriendo por la calle empujas contra el viento, aunque no haya viento. En la cinta, no. Por eso se recomienda poner un 1% de inclinación: es lo más parecido al esfuerzo de la calle a ritmos normales.

La segunda: los ritmos de la cinta son suyos, no tuyos. Muchas máquinas domésticas van descalibradas y te regalan segundos. No pasa nada, mientras no vayas a la carrera creyendo que corres a 4:30. Si quieres saber a qué ritmo te toca ir de verdad en cada tipo de sesión, tienes la calculadora de ritmos. Y si te puede interesar saber qué marca te saldría de verdad en 10K o en media, mete un tiempo reciente en el predictor de tiempos y sales de dudas.

Y para que no se te haga eterno: la cinta es el sitio perfecto para hacer fartlek y cambios de ritmo, porque no hay semáforos ni perros ni cuestas. También para trabajar la velocidad de forma controlada. Lo que mata en la cinta no son las piernas, es el aburrimiento.

Un último apunte, porque nadie lo dice: en cinta desgastas las zapatillas distinto y sudas mucho más que fuera. Bebe, ventila la habitación y, si vas a meter horas ahí, échale un ojo a las zapatillas que te tocan. Tienes más comparativas en material de correr.

Resumiendo mucho: motor continuo, lona grande, amortiguación firme y punto. Todo lo demás es decoración. Si te encajan esas tres cosas dentro de tu presupuesto, la has acertado.

¡Nos vemos en los entrenos!

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