A mi madre todavía le gusta enseñarles mis artículos a sus amigas, así que este me lo va a tener que perdonar. Vamos allá.
Tener sexo la noche antes de una carrera no te va a costar ni un segundo. Eso está mirado, y con eso podrías cerrar la pestaña. Pero quédate, porque la parte de verdad interesante de este asunto no es esa, es la otra: lo que tu vida sexual te está contando sobre cómo llevas el entrenamiento.
Lo de «guardar» viene de los años cincuenta
La creencia de que hay que abstenerse antes de competir es vieja como el deporte. Y no se sostiene. Hay una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2022 que reunió los estudios que existen sobre el tema, y la conclusión fue bastante rotunda: ni la fuerza, ni la resistencia, ni el tiempo de reacción salen perjudicados de forma relevante, siempre que la cosa ocurra un par de horas antes de competir o más.
Es decir, que el mito no era del todo tonto: si te vas a la cama con tu pareja quince minutos antes del cañonazo, pues igual sí te afecta, pero ya no por fisiología. Con margen de una noche, la respuesta es que no pasa nada. Cero.
Así que si eres de los que la noche antes duerme en el sofá por si acaso, ya puedes dejar de hacerlo. Lo que sí te va a costar tiempo en meta es cenar cualquier cosa rara o dormir cuatro horas.
La parte que de verdad importa: tu libido es un chivato
Aquí llega lo útil, y aviso de lo de siempre antes de entrar: soy maestro de Educación Física, no médico. Esto es información general y, si algo de lo que viene te suena mucho, la conversación es con un profesional.
Si llevas semanas demasiado cansado como para que te apetezca nada, eso no es que seas un triatleta muy comprometido. Es un aviso, y de los buenos. La pérdida de deseo aparece de forma habitual en el cuadro de sobreentrenamiento y en los cuadros de déficit de energía, esos en los que llevas meses gastando bastante más de lo que comes.
Piénsalo como la luz de reserva del coche. El cuerpo, cuando anda justo de combustible, apaga primero lo que no es imprescindible para sobrevivir hoy, y la reproducción es de las primeras cosas que apaga. Antes incluso de que te bajen las marcas.
Por eso me gusta como termómetro casero: no cuesta nada, no necesita ningún aparato y suele avisar antes que el reloj. Si a la vez notas que duermes mal, que estás de mal humor, que pillas un catarro detrás de otro y que los ritmos de siempre te cuestan más pulsaciones, tienes un patrón bastante claro delante.
¿Y qué se hace con eso? Bajar la carga una o dos semanas, comer más y dormir más, que es la receta menos glamurosa del mundo y la que funciona. Si el cuadro no se arregla en un par de semanas, al médico. Te puede interesar el repaso de cómo se recupera un triatleta y el fundamento de aumentar la carga poco a poco, que es justo lo que uno se salta antes de acabar así.
El sexo como gestión del estrés
Tu cuerpo no lleva contabilidades separadas. El entrenamiento duro, el jefe insoportable, los críos con fiebre y la hipoteca van todos al mismo saco, y de ese saco sale la fatiga que arrastras el domingo. Por eso lo que te ayuda a bajar el estrés general también te ayuda a entrenar, aunque no aparezca en ninguna casilla del plan.
El sexo entra en esa categoría, igual que dormir bien o reírte un rato con tus amigos. No es un truco de rendimiento, ojo, que no quiero venderte nada raro: es que la recuperación es mucho más que estirar y tomarse un batido.
Y ahora la conversación incómoda
Aquí voy a dejar el papel de la ciencia y hablarte de tú a tú, porque llevo años viendo lo mismo.
El triatlón se come el tiempo de una manera que no se come ningún otro deporte popular. Tres disciplinas, salidas de cuatro horas, madrugones y domingos enteros fuera de casa. Y entre nosotros hay una especie de orgullo con eso, como si levantarse a las cinco y llegar reventado a las nueve de la noche fuera una medalla.
Y la pregunta es quién paga esa medalla. Si tu pareja lleva dos años sujetando la casa mientras tú acumulas kilómetros, ese cansancio no es solo tuyo. Y no hace falta que me creas a mí: pregúntale.
Por cierto, la versión anterior de este artículo decía que los triatletas tenemos una tasa de divorcio altísima. Lo he quitado porque no he encontrado ningún dato serio que lo sostenga, y me parece feo asustar a la gente con una cifra inventada. Que se cuide una relación no necesita estadísticas de miedo, necesita estar.
Lo práctico, que es lo que sirve: mete los entrenamientos en el calendario de casa como metes cualquier otro compromiso, negocia el domingo largo en vez de anunciarlo, y ten claro que un plan que solo funciona si nadie más existe no es un buen plan. ¿Cuándo fue la última vez que preguntaste en casa qué tal les viene tu horario de entrenos?
Resumiendo, que hay prisa
- La noche antes de competir: haz tu vida normal, que no te va a pasar factura.
- Si no te apetece nada desde hace semanas: mira tu carga de entrenamiento y lo que estás comiendo antes de mirar otra cosa.
- Si además duermes mal y te lesionas o te resfrías a menudo: baja el ritmo y consúltalo.
- Y no le digas a tu pareja que tienes que tener más sexo porque lo ha dicho un artículo de internet. Que esto va de otra cosa, trilocos.
Si estás empezando y todavía andas colocando el triatlón dentro de tu vida, te puede interesar la guía para principiantes, y para la parte de la cabeza, lo del entrenamiento mental.
Paz y mucho amor. ¡Nos vemos en los entrenos!


