
Las métricas de Garmin de hoy no son las de hace cinco años, así que empiezo por ahí. Han desaparecido cosas que salían en todas las guías, como aquel «Stress Score» que se medía con una prueba de pie de tres minutos y una banda pectoral. Han entrado otras que entonces no existían: Estado de HRV, Preparación para entrenar, Puntuación de resistencia, Puntuación de cuestas. Y unas cuantas siguen ahí pero contando algo distinto. Vamos a poner orden.
Porque el problema con Garmin nunca ha sido que mida poco. Es que te suelta cuarenta números en la muñeca y ninguno viene con instrucciones. ¿Cuál miras de verdad y cuál puedes ignorar sin remordimientos? Eso es lo que quiero dejarte claro aquí.
Un aviso antes de empezar, que te ahorra media hora de buscar por menús: no todas estas métricas están en todos los relojes. Las básicas están en cualquiera, las de carga y recuperación aparecen de gama media para arriba, y las más finas piden sensores o accesorios aparte. Antes de volverte loco buscando una, mira la ficha de tu modelo. Te ahorras el berrinche.
Las que te saludan por la mañana
Este grupo no existía en las guías viejas y ahora es la parte que más mira la gente, porque es la que sale sola en cuanto te levantas. Y engancha una barbaridad.
Body Battery
Es la métrica estrella de Garmin y la que más engancha. Va de 0 a 100 y estima cuánta energía te queda, mezclando variabilidad del pulso, estrés, sueño y actividad. Piénsalo como el porcentaje de batería del móvil, pero de ti: cargas por la noche, gastas durante el día, y una reunión de tres horas te chupa más de lo que crees.
Lo bueno es que se entiende sin explicación. Lo malo es que hay gente que se agobia si amanece con la batería baja, y eso es pasarse de frenada: es una estimación, no un diagnóstico. Si un día te levantas con un número feo y te encuentras bien, entrena. Tú te conoces mejor.
Preparación para entrenar (Training Readiness)
Una nota del 1 al 100 que sale por la mañana y te dice si tu cuerpo está para caña, para rodar suave o para no hacer nada. No se la inventa: la calcula juntando seis cosas, que son el sueño de anoche, tu historial de sueño, el Estado de HRV, el tiempo de recuperación que te quedaba pendiente, la carga de entrenamiento reciente y el estrés de los últimos días.
Es de las métricas más útiles que ha sacado Garmin, y también de las más peligrosas si te la tomas como palabra de dios. Úsala como el parte meteorológico: te ayuda a decidir si sales con chubasquero, pero no te prohíbe salir. Manda tu cabeza, no el reloj.
Estado de HRV
La variabilidad de la frecuencia cardiaca es el hueco que hay entre latido y latido, que nunca es exactamente igual. Cuando estás descansado, ese hueco varía más; cuando estás fundido, enfermo o has dormido fatal, se vuelve más monótono. Garmin te lo mide de noche y lo compara con tu propia media de las últimas semanas.
Aquí está la clave y es donde casi todo el mundo se equivoca: el número absoluto no significa nada comparado con el de tu cuñado. Lo que importa es si estás dentro de tu rango o te has salido por abajo. Es como la talla de pie, triloco: la tuya es la tuya y no hay una mejor. Compararla con la de otro no sirve de nada.
Sueño, puntuación de sueño y entrenador de sueño
El reloj estima las fases de sueño con el pulso y el movimiento, y te saca una nota. Los modelos actuales añaden un entrenador de sueño que te recomienda cuántas horas dormir esta noche según lo que hayas entrenado y lo que hayas dormido antes.
¿Es exacto? Ni de broma, y Garmin tampoco dice que lo sea. Un reloj no ve tus ondas cerebrales, así que se lo imagina bastante bien pero se lo imagina. Para ver tendencias a lo largo de semanas va estupendo. Para juzgar una noche suelta, ninguna confianza.
Frecuencia cardiaca en reposo
De las métricas viejas, la que más sigo mirando yo. Es simple y es sincera: si tu pulso en reposo lleva tres días subido cinco o seis latidos sobre lo normal, algo pasa. Puede ser que estés incubando algo, que hayas dormido mal o que te hayas pasado entrenando. Es un chivato barato y fiable.
Las que dicen si tu entrenamiento sirve para algo
VO2 máx estimado
La cantidad máxima de oxígeno que tu cuerpo es capaz de usar cuando aprietas a tope. El reloj lo estima cruzando tu ritmo con tu pulso, y es una medida bastante universal de forma física. Si sube con los meses, vas bien; si lleva medio año clavado, algo hay que cambiar en lo que haces. Ahí el reloj tiene razón.
Ojo con una cosa: es una estimación, no una prueba de laboratorio, y se desmadra si tienes las zonas mal puestas o si haces todos tus entrenos en cuesta. Te puede interesar el artículo de qué es el VO2 máx, donde lo cuento despacio y explico por qué el número que enseñas en el grupo de WhatsApp vale menos de lo que parece.
Estado de entrenamiento y carga
El estado de entrenamiento es la etiqueta que te pone el reloj: productivo, manteniendo, pico de forma, sobrecarga, desentrenamiento. Sale de mezclar cómo evoluciona tu VO2 máx estimado con tu carga de las últimas semanas.
Debajo está la carga de entrenamiento, que es la suma del esfuerzo de tus sesiones recientes, y la relación entre lo que has hecho esta semana y lo que venías haciendo. Imagínate una mochila: puedes meterle peso poco a poco y tu espalda se adapta, pero si un lunes le metes el triple de golpe, la espalda protesta. Eso es exactamente lo que vigila esta métrica.
Enfoque de la carga
Te reparte lo que has entrenado en tres cajones: aeróbico bajo, aeróbico alto y anaeróbico. Sirve para cazar el error más común del corredor popular, que es entrenar siempre en el mismo sitio. Si tienes el cajón de aeróbico bajo vacío, estás corriendo todos los días demasiado rápido. Le pasa a media España.
Tiempo de recuperación
Las horas que el reloj cree que necesitas antes de otra sesión fuerte. Va desde unas pocas horas hasta varios días. No es una orden, es una sugerencia con base: si te dice cuarenta y ocho horas y tú mañana te metes series, no pasa nada una vez, pero pasa mucho si lo haces todas las semanas.
Puntuación de resistencia
Una de las nuevas, y bastante interesante para nosotros. Es un número que puede llegar a las cuatro cifras y que resume tu capacidad de sostener el esfuerzo durante mucho rato, no solo de ir rápido un ratito. Mezcla tu VO2 máx con el historial de sesiones largas.
Traducido: el VO2 máx dice lo grande que es tu motor y la puntuación de resistencia dice lo grande que tienes el depósito. Para triatlón de media y larga distancia, el depósito manda. Y con diferencia.
Puntuación de cuestas
La otra novedad. Estima lo bien que subes, cruzando tu VO2 máx con lo que has trabajado en subida. Si vives en un sitio llano vas a tener un número mediocre y no significa que estés peor: significa que no entrenas cuestas. No te ralles.
Umbral de lactato
Ese punto de esfuerzo a partir del cual la cosa se pone fea de verdad y no aguantas mucho más. Garmin lo estima en una sesión guiada, y es un dato mucho más útil que el VO2 máx para decidir a qué ritmo entrenas. Te puede interesar lo que escribí sobre el umbral de lactato en triatlón, que ahí lo desmenuzo.
Predictor de carrera
Te estima tus tiempos en 5 km, 10 km, media y maratón a partir de tu forma actual y tu historial. Ha mejorado bastante y ya no es aquel disparate de los primeros años, aunque sigue siendo optimista con las distancias largas si no haces tiradas largas de verdad.
Condición de rendimiento
Un medidor que aparece a los pocos minutos de empezar y te dice si hoy vas mejor o peor de lo normal, comparando tu ritmo con tu pulso sobre la marcha. Va de menos veinte a más veinte. Para decidir si abortas la sesión de series o le metes caña, es de lo más práctico que hay.
Corriendo
Ritmo, distancia, tiempo y parciales
Lo básico, y para mucha gente lo único que necesita. Los parciales por kilómetro son la mitad del valor de un reloj: ahí ves si has salido como un cohete y te has muerto en el nueve. Duele, pero enseña.
Zonas de frecuencia cardiaca
Tu pulso repartido en cinco cajones según lo que aprietes. Un plan decente pasa por varios de ellos a lo largo de la semana, y no solo por el tercero, que es donde acaba todo el mundo. Aquí va el aviso más importante del artículo: las zonas que trae el reloj de fábrica salen de una fórmula genérica y a muchísima gente le quedan torcidas. Si leo un mensaje más de alguien entrenando con las zonas de la caja, me tiro de los pelos. Calcula las tuyas en la calculadora de zonas de frecuencia cardiaca y mételas a mano.
Cadencia
Tus pasos por minuto. Y ahora te cuento el mito más pesado del running, que lleva veinte años dando vueltas: eso de que hay que correr a 180 pasos por minuto sí o sí. No es verdad. La cadencia depende de tu altura, de tu ritmo y de tus piernas, y sube sola cuando corres más rápido. Lo que sí es útil es mirar la tuya: si vas muy por debajo de lo normal en ti y encima te duelen las rodillas, acortar un poco el paso suele ayudar. Un poco, no de golpe.
Dinámica de carrera
Aquí Garmin mete cuatro cosas que necesitan una banda o un sensor de torso compatible:
- Oscilación vertical: cuánto botas al correr. Cuanto menos botes, más energía va hacia delante en vez de hacia arriba.
- Ratio vertical: ese bote comparado con la longitud de tu zancada, en porcentaje. Es la versión honesta de la anterior, porque un tío grande bota más y no por eso corre peor.
- Tiempo de contacto con el suelo y equilibrio: cuánto tiempo pasas apoyado en cada paso, y si te apoyas más en una pierna que en la otra. Un desequilibrio marcado y mantenido es un buen motivo para que te vea un fisio.
- Longitud de zancada: lo que avanzas en cada paso. Sube con el ritmo, así que por sí sola no dice gran cosa.
Potencia de carrera
Los vatios corriendo, que ya vienen de serie en muchos modelos sin accesorio. Es la promesa de tener en la carrera lo que el ciclismo tiene desde hace años: un número que no miente aunque haya viento o cuestas. Todavía no está tan asentada como en la bici y cada marca la calcula a su manera, así que no compares tus vatios con los de nadie. Compárate contigo.
En la bici
Velocidad, distancia, tiempo y vueltas
La base de cualquier ciclocomputador o reloj. Poco que explicar.
Cadencia
Tus revoluciones por minuto pedaleando. Necesita un sensor de cadencia o unos pedales con potencia, y sirve para no ir todo el rato a plato grande matándote las rodillas.
Potencia, potencia normalizada, factor de intensidad y TSS
Estas cuatro van juntas y todas piden medidor de potencia, que es un accesorio aparte y no barato. Te las traduzco:
- Potencia: los vatios que estás metiendo al pedal ahora mismo. Es el dato más sincero que existe en ciclismo, porque el pulso miente con el calor y con los nervios y los vatios no.
- Potencia normalizada: tu salida corregida quitando el ruido de los semáforos y las bajadas. Es como la nota media de la asignatura en vez de la nota de un examen suelto.
- Factor de intensidad: esa potencia normalizada comparada con tu umbral. Te dice de un vistazo lo dura que ha sido la salida para ti.
- TSS: el estrés total de la sesión, juntando lo dura que ha sido y lo que ha durado. Como referencia de andar por casa, por debajo de 150 te levantas fresco al día siguiente y por encima de 450 vas a necesitar varios días.
Si te has quedado con ganas de calcular el tuyo, tienes la calculadora de FTP para sacar el umbral, que es el número del que cuelgan todos los demás.
Dinámica de pedaleo
Eficacia del par y suavidad del pedaleo, que solo salen con pedales de doble medición. Miden qué parte de tu fuerza empuja de verdad la biela y si aplicas la fuerza de forma pareja durante la vuelta. Es información fina y bonita, y siendo sinceros, para la inmensa mayoría de nosotros es puro entretenimiento.
En el agua
Largos, distancia y ritmo
El reloj cuenta los largos solo, por el movimiento del brazo y el viraje. Funciona muy bien en piscina y peor si te paras a media calle a charlar, que entonces se hace un lío. Nada seguido y listo.
Tipo de nado y frecuencia de brazada
Distingue crol, espalda, braza y mariposa, y cuenta cuántas brazadas das por largo. La frecuencia de brazada es el equivalente de la cadencia al correr.
SWOLF
La métrica más lista de la natación y la peor explicada. Suma los segundos que tardas en un largo más las brazadas que has dado. Cuanto más bajo, más eficiente. Es como el golf: gana el que hace menos golpes. Te puede interesar el artículo del índice SWOLF, donde te cuento por qué bajarlo a base de dar menos brazadas y quedarte parado es hacerse trampas al solitario.
Velocidad crítica de nado
Los relojes actuales la calculan desde un par de tests, y es el equivalente al umbral pero en el agua: el ritmo que puedes sostener mucho rato. Es lo que de verdad sirve para montar series con sentido. Si quieres la tuya sin depender del reloj, tienes la calculadora de CSS.
Dos avisos que no verás en la web de Garmin
El primero es que desde 2025 existe Garmin Connect+, una suscripción de pago que añade análisis con inteligencia artificial y algunas funciones extra. Todo lo que te he contado aquí sigue siendo gratis, que conste, pero Garmin ha dejado caer que en el futuro habrá funciones nuevas reservadas a quien pague. Tú decides si eso te parece bien o te parece una tomadura de pelo; a mí no me hace ninguna gracia.
El segundo es más práctico: ninguna de estas métricas es una medición médica. Son estimaciones hechas por un aparato de muñeca con un LED. Yo soy maestro de Educación Física, no médico, así que aquí me mojo solo hasta donde puedo: si tu pulso en reposo se dispara sin motivo, si el oxímetro te da lecturas raras acompañadas de ahogo, si notas el corazón desbocado en reposo o te mareas al entrenar, eso no lo arregla ningún artículo. Eso se lo enseñas a un médico, y punto. Sin darle vueltas.
Y si has llegado hasta aquí pensando que tu reloj no te da la mitad de esto, no te agobies: te puede interesar el repaso a los mejores relojes Garmin, donde explico qué gama trae qué y qué métricas compensa pagar de verdad. Que hay gente comprando la gama alta por un dato que no va a mirar jamás.
¡Nos vemos en los entrenos!


