Sales del garaje, das dos pedaladas y la cadena empieza a cantar.
La respuesta es corta: limpiar primero, una gota de lubricante específico en cada rodillo y retirar todo el sobrante con un trapo. Lo demás de la bici casi no lleva aceite.
Lo digo así de seco porque el error de siempre es justo el contrario, y es el que veo cada domingo: alguien echando aceite encima de la porquería que ya estaba ahí. Eso no lubrica. Eso amasa.
Piénsalo como la sartén de casa. Si le echas aceite nuevo sin fregarla antes, lo que consigues es freír los restos de ayer. Con la cadena pasa igual, solo que los restos de ayer son polvo y arenilla. Y la arenilla lima el metal.
El proceso completo en cinco pasos
- Coloca la bici de forma que la rueda trasera gire libre. Con caballete es cómodo; sin él, apóyala del revés sobre sillín y manillar, cuidando los cables.
- Limpia la cadena. Agarra la parte de abajo con un trapo viejo y pedalea hacia atrás con la mano. Repite con una zona limpia del trapo hasta que deje de salir negro. Si la pasta está incrustada, entonces sí: desengrasante y cepillo.
- Sécala del todo. Este paso se lo salta media España y es la mitad del trabajo, porque el lubricante tiene que entrar en el metal, no flotar sobre una película de agua o de disolvente.
- Una gota por rodillo. El rodillo es el cilindro que hay entre placa y placa, y es donde ocurre la fricción de verdad. Ve girando despacio, marca el eslabón donde has empezado y da una vuelta completa a la cadena.
- Espera un poco y quita el sobrante. Deja que penetre unos minutos, pedalea hacia atrás con marchas distintas para repartirlo, y luego pasa un trapo limpio hasta que la cadena se vea casi seca por fuera. Por dentro sigue lubricada, tranquilo.
¿Cuánto se tarda? Diez minutos si la cadena está decente, media hora si la tienes hecha un desastre. Y sí, huele.
¿Lubricante seco o lubricante húmedo?
Los lubricantes de cadena vienen en dos familias, y elegir mal es la razón número uno de que a alguien le dure un suspiro. La diferencia se entiende en una frase: el seco es como la harina y el húmedo es como la miel.
| Lubricante seco | Lubricante húmedo | |
|---|---|---|
| Cuándo | Asfalto seco, verano, polvo | Lluvia, barro, invierno largo |
| Cómo se comporta | Se evapora el disolvente y deja una capa fina y seca | Queda aceitoso y pegajoso sobre la cadena |
| La pega | Se va con la primera lluvia | Recoge todo el polvo del camino |
| Repites | A menudo | Menos veces, pero limpias más |
La harina se queda en la superficie y no engancha nada. Un vaso de agua se la lleva. La miel aguanta el agua sin despeinarse y se le pega hasta el último grano de arena. Ninguna es mejor que la otra: depende del cielo que tengas encima.
Si llueve de verdad donde vives, ten los dos botes. Y cambia según la temporada. Si tu carrera puede acabar mojada, te puede interesar leer cómo se hace un triatlón con lluvia, que ahí el cuidado del material antes y después es la mitad del asunto.
| Modelo | Para quién es |
|---|---|
| Para quien rueda casi siempre por asfalto seco y polvo. | |
| Para el invierno, el barro y las semanas en que sabes que vas a salir mojado. | |
| Para la limpieza a fondo, la que toca cuando el trapo ya no saca nada. | |
| Para llegar al casete, a los platos y a las poleas sin desmontar nada. |

Muc-Off Dry Lube
mi elecciónPara quien rueda casi siempre por asfalto seco y polvo.
Lo que hace bien
- Deja una película fina que no se convierte en imán de arenilla
- El colorante ultravioleta te enseña dónde has echado y dónde te has saltado
Lo que no
- Con lluvia aguanta poquísimo: una salida mojada y toca repetir el proceso entero

Muc-Off Wet Lube
Para el invierno, el barro y las semanas en que sabes que vas a salir mojado.
Lo que hace bien
- Resiste el agua mucho mejor que cualquier lubricante seco
- Te ahorra aplicaciones en rachas largas de lluvia
Lo que no
- Se traga toda la porquería del camino y acabas con la transmisión y los dedos negros

WD-40 Bike desengrasante
Para la limpieza a fondo, la que toca cuando el trapo ya no saca nada.
Lo que hace bien
- Disuelve la pasta negra pegada entre placas y rodillos
Lo que no
- Es un limpiador, no un lubricante: si lo dejas así, la cadena se queda seca y suena peor que antes
- El bote se te acaba en nada si limpias a menudo

Park Tool GSC-1
Para llegar al casete, a los platos y a las poleas sin desmontar nada.
Lo que hace bien
- Las cerdas entran entre piñón y piñón
- Aguanta años de desengrasante sin deshacerse
Lo que no
- Salpica de lo lindo: acabas con puntitos negros en la pared, en el suelo y en la camiseta
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¿Cada cuántos kilómetros toca?
No hay una cifra sagrada. Quien te la dé desnuda te está vendiendo algo. Los fabricantes dan rangos que se pisan entre sí porque depende del lubricante, del terreno y de si has cogido lluvia. Lo que sí tengo son tres reglas que no me han fallado:
- El oído. Si oyes la cadena, ya llegas tarde. Una transmisión bien puesta suena a nada.
- El dedo. Pásalo por un eslabón. Si sale limpio y con brillo, está seca y toca. Si sale negro y pastoso, lo que toca es limpiar antes de nada.
- La lluvia manda. Ruedas mojado, lubricas al llegar. Sin excepciones. El agua se lleva el lubricante y deja el metal desnudo, y una cadena que pasa la noche desnuda amanece con óxido.
Como orden de magnitud, con lubricante seco y buen tiempo mucha gente repite cada dos o tres salidas largas; con húmedo, bastante menos. Pero coge eso con pinzas y hazle caso al dedo.
Lo que NO se lubrica jamás
Aquí es donde una bici se vuelve peligrosa. Lista corta y clara:
- Las pastillas de freno. Nunca. Una pastilla contaminada de aceite ya no se recupera bien ni limpiándola: se cambia.
- El disco de freno. Tampoco. Y el aceite salta: si lubricas la cadena con la bici tumbada al lado del disco trasero, adivina dónde acaba la niebla del espray.
- La pista de frenado de la llanta, si llevas frenos de zapata. Es exactamente la misma historia.
Y ahora el sermón, triloco, porque este me pone de los nervios: el espray multiusos de toda la vida no es lubricante de cadena. Se diseñó como desplazante de humedad. Es sobre todo disolvente, y lo que hace es arrastrar el lubricante que quedaba y dejarte la cadena más seca que antes. ¡Y encima suena bien los primeros cinco minutos, que es lo que engaña! Para limpiar puede valer, pero después toca lubricante de bici y punto.
El repaso rápido al resto de la bici
La cadena se lleva el noventa por ciento del trabajo. El resto es un repaso rápido:
- Poleas del cambio: una gotita en el eje de cada una, girando los pedales para ver cuál es cuál.
- Pivotes del desviador trasero y del delantero: una gota en cada punto donde dos piezas de metal giran una contra otra. Cambia de marchas mientras miras y los localizas solos.
- Palancas de freno y cambio: una gota en el pivote, y trapo inmediatamente. Aquí el sobrante acaba en tus manos y luego en las manetas.
- Cables: unas gotas donde el cable entra en la funda. Con un matiz que el consejo antiguo no traía: si tus cables son de los recubiertos que montan hoy muchos grupos, el fabricante manda, y varios desaconsejan echarles aceite porque estropea el recubrimiento. Ante la duda, no le eches nada.
¿Y los pedales? Aquí corrijo lo que dice medio internet, incluida una versión antigua de este mismo artículo: en el eje del pedal no se echa aceite con el pedal montado. Los rodamientos van sellados y el aceite no llega dentro. La grasa va en la rosca, y se pone al montarlos, para que no se agarroten en la biela. Si andas eligiendo, te puede interesar la guía de pedales y calas automáticos.
Cuando ya no es cuestión de aceite
Lubricar arregla el ruido y frena el desgaste, pero no arregla una pieza gastada. Si la cadena salta bajo carga estando recién lubricada, probablemente esté estirada y te esté comiendo el casete; y si sigue chirriando después de limpiarla bien, mira las poleas y el eje de pedalier antes que la cadena. Si te estás montando el tallercito de casa, te puede interesar el repaso de material de bici que no te puede faltar. Y si acabas de empezar y esto te suena a chino, empieza por la guía de iniciación al ciclismo, que va antes que el aceite.
Y me quedo con cuatro palabras: limpio, seco, gota a gota, sobrante fuera. Es de las poquitas cosas del ciclismo donde diez minutos de trabajo se notan al instante… y encima no cuestan esfuerzo.
¿Cuándo fue la última vez que le pasaste un trapo a tu cadena, triloco? Si has tenido que pensarlo, ya sabes qué haces esta tarde.
¡Nos vemos en los entrenos!

