
Te lo resumo en tres decisiones: dónde te colocas, a qué pies te enganchas y cómo repartes el esfuerzo. Salir del agua entero depende de esas tres muchísimo más que de lo rápido que nades, y salir del agua entero es lo que decide cómo vives las dos horas siguientes. Nadar fuerte viene después.
La natación casi nunca te gana una carrera. Perderla sí, con una facilidad que asusta, porque un arranque descontrolado te mete en la T1 con las pulsaciones por las nubes y esa factura la pagas en la bici y otra vez a pie. Así que la estrategia aquí, triloco, no va de nadar más fuerte. Va de llegar a la orilla con la cabeza fría.
Dónde te colocas antes de la bocina
La colocación es la decisión más barata de todas y la que más gente se juega a cara o cruz. Se decide con dos preguntas: ¿cómo de fuerte eres en aguas abiertas, no en la piscina? ¿Y hacia qué lado respiras?
Lo primero importa porque los tiempos de piscina engañan una barbaridad, y porque lo que te sostiene ahí fuera no es la velocidad sino la eficiencia, que es de lo que hablo en la clave del éxito en natación. Sin pared para empujar, sin corcheras que corten el oleaje y sin línea negra en el fondo, mucha gente que hace un ritmo estupendo en su piscina municipal se convierte en otra persona con dos grados menos de agua y cincuenta codos alrededor. No es la misma persona.
Lo segundo casi nadie lo piensa y es puro sentido común. Si respiras hacia la derecha, colócate hacia la izquierda del grupo, porque así en cada respiración ves a los demás en vez de ver mar abierto. Si respiras a la izquierda, al revés. Si respiras bilateral, tienes una ventaja táctica que no sabías que tenías. Aprovéchala desde el primer metro.
Y luego está lo de siempre. Si eres novato, el borde exterior y unos metros por detrás te ahorran el lavadora de la primera boya, que es donde se acumulan casi todos los sustos. Si vas fuerte, ponerte en la tercera fila por educación te va a costar treinta segundos de adelantamientos y un montón de contactos. Colócate donde de verdad estás, no donde te gustaría estar. Te puede interesar, para no llegar en blanco a tu primera salida en masa, lo que cuento en consejos para nadar en aguas abiertas.
Ir a pies: lo que dice la investigación no es lo que se repite en los foros
Aquí vengo a corregir algo que este mismo artículo contaba mal durante años, y que se repite en medio internet: eso de que la posición perfecta es ponerse ligeramente a un lado, a la altura entre los tobillos y las caderas del de delante.
Chatard y Wilson lo midieron en 2003 y publicaron los números. La mejor posición es justo detrás, entre cero y cincuenta centímetros de los pies del otro: ahí la resistencia baja alrededor de un 20 %, y el consumo de oxígeno cae en torno a un 10 %. A un metro y a metro y medio todavía queda beneficio, menos, pero queda. ¿Y la posición lateral? Colocado a un metro al lado, lo mejor es ir un metro por detrás con tu cabeza a la altura de la cadera del de delante, y la reducción de resistencia es solo alrededor de un tercio de la que consigues yendo justo detrás.
Un tercio. Ojo, que eso no la convierte en mala idea, y aquí está el matiz que se pierde cuando alguien lee solo el titular del estudio: a los pies vas mejor pero comes patadas, tragas burbujas y no ves nada; al lado ves al otro en cada respiración y controlas la trayectoria. Es un cambio, no un error. Lo que no vale es decir que la posición lateral es la óptima, porque medida no lo es.
Piénsalo como ir en coche detrás de un camión en la autovía. Pegado, gastas menos y no ves nada de lo que viene. Un poco desplazado, ves la carretera y gastas algo más. Las dos posiciones son razonables, y elegir mal es elegir sin saber lo que estás pagando.
Si el drafting te suena solo de la bici, te puede interesar el repaso de qué es el drafting, porque en el agua es legal en todas las competiciones y muchísima gente lo desaprovecha por no haberlo entrenado nunca.
Y eso último es la clave: los pies se practican, no se improvisan. Queda con un amigo un poco más rápido que tú en un pantano y pasaos media horita turnándoos. Aprenderás que los pies desaparecen en cuanto el otro cambia de dirección y que hay que mirar cada seis u ocho brazadas aunque vayas cómodo. Cada seis u ocho.
El ritmo se decide en la piscina, no en la boya
Conocer tu ritmo real en aguas abiertas es dificilísimo, porque no tienes pared, ni reloj a la vista, ni referencia. Así que el reparto de esfuerzo hay que ensayarlo antes, en un sitio donde sí puedas medirlo.
El ejercicio es sencillo y bastante revelador: nada la distancia de tu prueba de una tirada en la piscina, sin parar, apuntando el parcial cada 500 metros. Después mira la caída. Si el último parcial se te desploma respecto al primero, ya tienes tu respuesta y es que no puedes salir fuerte. Así de claro. Si apenas se mueve, puedes permitirte arrancar rápido y aguantar.
La regla que le sirve a casi todo el mundo que no está peleando por el podio es de menos a más. Salir controlado los primeros doscientos metros, que es donde se disparan las pulsaciones y donde aparece el pánico de la primera boya, ir asentándote en el medio y apretar el último tramo, que además te deja las piernas despiertas para levantarte y correr hacia la T1.
Los que nadan de verdad fuerte hacen lo contrario, y tiene su lógica: salen rápido para cazar el grupo bueno, sostienen en el medio y rematan. Pero fíjate en para qué salen rápido. No es por ir rápido: es para pillar unos pies. Si sales a tope y no enganchas a nadie, te has quedado sin la razón por la que salías a tope. Piénsalo un segundo.
Para poner números a todo esto sin volverte loco, tira de la calculadora de ritmo de natación y trabaja con los parciales que saques del test. Y cuando salgas del agua, que la transición no te coma lo ganado: te puede interesar el repaso de cómo se hace una transición decente.
La boya de seguridad no es un extra
Un apunte que no es táctico y me da igual, porque es el más importante de la página. Si entrenas en mar abierto, en un pantano o en un lago, la boya de arrastre no es material de rendimiento: es lo que hace que una barca te vea. Y el neopreno, además de ir más rápido, es flotación.
Me hierve la sangre, triloco, cuando leo a alguien presumiendo de haberse metido solo, sin boya y con niebla, como si eso fuera de valientes. No lo es. Es la manera más tonta de que un día no vuelvas.
| Modelo | Para quién es |
|---|---|
| La boya de arrastre para que te vean desde una barca sin que te frene la brazada. | |
| Para quien necesita levantar la cabeza a orientarse cada pocas brazadas y quiere ver algo. |

Cressi Glide Swim Buoy 28L
mi elecciónLa boya de arrastre para que te vean desde una barca sin que te frene la brazada.
Lo que hace bien
- 28 litros: entran ropa seca, el móvil y la llave del coche
- Naranja de los que se ven de lejos y con marejadilla
- Se hincha y se pliega en un minuto
Lo que no
- Si nadas sin neopreno y no subes el cinturón, roza en la cintura
- No es estanca del todo: lo delicado va en bolsa aparte dentro

Speedo Fastskin Speedsocket 2
Para quien necesita levantar la cabeza a orientarse cada pocas brazadas y quiere ver algo.
Lo que hace bien
- Campo de visión amplio para lo compactas que son
- Sellado fiable incluso después de recibir un manotazo en la salida
Lo que no
- Al ser de perfil bajo aprietan la cuenca del ojo y dejan marca en nados largos
- La versión espejada se queda corta de luz en agua turbia o con cielo cubierto
Aviso: los enlaces y las fotos de producto llevan a Amazon y son de afiliado. Si compras algo a través de ellos, a ti no te cuesta ni un céntimo más y a mí me llega una pequeña comisión que ayuda a mantener esto en pie. No pongo precios a propósito: cambian cada semana y prefiero que veas el de hoy, no el del día que escribí esto.
Las tres decisiones, juntas
Colócate donde de verdad nadas. Busca unos pies desde el minuto uno y ve justo detrás si aguantas el caos, o desplazado si necesitas ver. Y reparte el esfuerzo con un plan que hayas ensayado en la piscina, no con el que se te ocurra cuando suene la bocina.
Ninguna de las tres te va a hacer nadar más rápido esta semana. Las tres juntas te sacan del agua respirando, que es exactamente lo que necesitas para que el resto de la carrera exista.
¡Nos vemos en los entrenos!


