Lo que pensamos cuando corremos

lo que pensamos cuando corremos

Siempre trato de mejorar mi resistencia mental corriendo y cuando entreno en general.

Como explicábamos en el artículo entrenamiento de la mente en triatlón, esta puede marcar una gran diferencia en el rendimiento deportivo.

Últimamente he recibido algunas preguntas sobre cómo desarrollar la resistencia mental corriendo y entrenando.

Deportistas que preguntan ¿En qué deberían estar pensando cuando corren (nadar o montar en bici)? a curiosos que te dicen «¡Oh, nunca podría llegar tan lejos!  ¿en qué demonios piensas todo ese tiempo?

A diferencia de los deportes de equipo en los que generalmente se corre con los compañeros persiguiendo una pelota, las disciplinas de natación, bicicleta o carreras de larga distancia representan un enorme desafío tanto para la mente como para el cuerpo. (Me referiré a correr en este artículo a partir de ahora, pero por supuesto lo puedes aplicar al entrenamiento de cualquier disciplina).

Desarrollar esta fortaleza mental para correr o entrenar para cualquier deporte es una gran parte del entrenamiento pero desafortunadamente la mayoría de la gente no le presta atención.

Cómo desarrollar la resistencia mental corriendo

Para ser un deportista de exitoso, es fundamental ser el maestro de tus pensamientos y no permitirles que te dominen.

Muchas veces nos ha podido pasar que cuando pretendemos salir a correr 12 km, en el kilómetro 5 aparece una voz en nuestra cabeza que nos dice que nos detengamos y esta se vuelve tan fuerte que al final nos vece, nos detenemos… y nos vamos a casa.

Cuando volvemos a casa, estamos extremadamente frustrados ya que no había razón para detenernos: no teníamos ningún dolor, íbamos bien de tiempo… solo la presión mental para parar.

Esta es la voz que debemos dominar o nuestro progreso será extremadamente lento e inevitablemente acabaremos rindiéndonos.

Ser capaz de reconocer esta voz y lidiar con ella se traducirá en tener éxito no solo en el deporte sino en el trabajo, hablar en público… por lo que es muy importante y clave desarrollar esta habilidad.

Por supuesto, muchas personas hablan sobre los beneficios de ir a correr 30 minutos cuando llegan a casa del trabajo para «despejarse», eliminar el estrés y relajarse de su ajetreado día.

Pero el entrenamiento de larga distancia, en el que pasas mucho tiempo solo contigo y tu mente charlando es muy diferente.

Os recuerdo que existen muchas investigaciones sobre la conexión mente-cuerpo. Hay muchas pruebas que demuestran que lo que piensas importa y mucho.

Medita para correr o corre para meditar

Muchos corredores utilizan el correr como su meditación física. Para ellos se convierte en un momento para alejarse de todo y despejar su cabeza.

Como cualquiera que haya intentado meditar sabe, que es increíblemente difícil silenciar esa voz que no para de hablarte constantemente.

Trata de desarrollar un mantra para enfocarte en algo que te haga sentir grandioso, poderoso y exitoso.

Cuando la carrera o entreno se pone difícil o la voz en tu cabeza te dice que reduzcas la velocidad o pares, puedes decir el mantra, mantener el ritmo y seguir. A medida que desarrolles tus habilidades físicas para correr, también desarrollarás tu fuerza mental para lograr lo que quieres sin dejar que la debilidad mental te desvíe del objetivo.

El mantra podría ser una frase como  «Con cada paso soy más fuerte y más fuerte» o cualquier otra.

Busca tu propia frase que te motive, que te ponga a 100. 

La otra parte importante de la meditación es concentrarte en la respiración.

Si eres un corredor inexperto, probablemente solo podrás ser consciente de tu jadeo y no puedas controlarla.

Los corredores experimentados generalmente tienen un patrón de respiración rítmico. Por ejemplo, respiran por 3 zancadas, exhalan por 2 zancadas. Su patrón cambiará dependiendo de su estado físico y también de la velocidad e intensidad de la carrera.

El control de la respiración ayuda a aumentar el oxígeno en sangre, te ayuda a relajarte, mejora tu postura y te ayuda a correr más rápido.

Existe debate sobre la proporción correcta, pero mi consejo es que debes experimentar con lo que funciona para ti.

Desarrolla una buena técnica

Paso mucho tiempo pensando en mi técnica (considero que es una de las cosas que me faltan por mejorar y mucho). Me concentro en cada parte del cuerpo por separado y pienso en optimizarlas.

Por ejemplo, pienso en la posición de mi cabeza y me aseguro de que esté de forma correcta y que no se incline hacia adelante.

Pienso en mi cuello y hombros y me aseguro de que estén relajados y no caídos. Pienso en mis rodillas, mi longitud de zancada y dónde aterriza mi pie. Y así…

Luego, cuando termino de «escanear» todo mi cuerpo empiezo de nuevo y vuelvo a revisarlo.

Por supuesto, mientras tanto, hay muchos pensamientos que me vienen a la cabeza que intentan desconcentrarme pero de eso hablaremos más adelante…

Confianza

Uno de los mayores ladrones de los sueños de las personas es la duda.

Todos tenemos grandes planes, esperanzas y sueños, pero a medida que va pasando la vida a veces dejamos de intentarlo, nos damos por vencidos. O los ponemos en la lista de «cosas para hacer», «Lo haré más tarde» o «Haré eso cuando tenga tiempo».

Por supuesto, luego nunca llega.

Para muchas personas, más tarde significa que no se sienten capaces.

Creo que esto se debe a que se rinden ante esa voz que te planta esas dudas en tu cabeza.

Cuando entreno, uso parte del tiempo corriendo para gritar más fuerte que la voz de duda.

Con frases como:

«Estoy genial»

«Me encanta correr»

«Cada día estoy mejor»

«¡Es increíble que haya salido hoy!» o «Vamos cabrón tú puedes»

También es importante recordar tus éxitos pasados.

Quizás tu primer triatlón, tenías miedo, pero de alguna manera lo conseguiste y no fue tan malo.

O esa primera vez que corriste 10k cuando al principio no podías ni correr uno.

O ese discurso que distes en la Universidad que te hizo conseguir una buena nota.

Quiérete a ti mismo, valórate y no olvides de felicitarte.  Celebra los mini éxitos.

Acepta tus debilidades

Por supuesto, la fuerza de esa voz en tu cabeza dependerá de si estás en una sesión suave en la que todo está bajo control o de si te has roto una pierna, una operación a corazón abierto o si estás haciendo una mega sesión donde estás probando tus límites físicos.

Esa voz te ayudará a ser más consciente de tus propias debilidades, te tentará a ceder y rendirte ante ella.

Este es el momento de practicar la resistencia mental corriendo. Solo crecemos cuando nos enfrentamos a un intenso desafío físico y mental.

En la mayoría de las sesiones de entrenamiento y carreras, la mente abandona el CAMINO antes de que nuestro cuerpo lo necesite. Todos somos capaces de mucho más de lo que pensamos que se puede.

Esta es una de las razones, por las que nos apuntamos a las pruebas más duras del mundo, porque queremos seguir demostrando a nosotros mismos de lo que somos capaces.

Uno de los aspectos de correr que debemos aceptar en algún momento es que tendremos dolor.

Haruki Murakami lo explica muy bien en su fantástico libro. De lo que hablo cuando hablo sobre correr: «Acepta que el dolor es inevitable, que el sufrimiento es opcional».

Esta frase me ha ayudado a seguir adelante muchas veces.

Pon pensamientos poderosos en tu cabeza y conseguirás momentos gloriosos en tu vida.

El arte del tiempo cuando corres

Muchas personas «nunca tienen tiempo para sí mismas». Correr te permite escapar de las presiones y exigencias de la vida.

Por supuesto, tu mente vagará de vez en cuando y esto es normal.

Pero es una buena idea no permitir que toda la carrera sea, simplemente una charla desenfocada sin sentido que no te lleva a ninguna parte.

Trata de enfocar una parte de la carrera en lo que estás tratando de lograr, ya sea mejorando al correr, fortaleciendo los buenos patrones motores o quitarte el estrés.

No permitas los pensamientos negativos

Muchas veces he salido a entrenar y no tenía ganas, o quizás he tenido que reducir la velocidad y no alcanzar mi objetivo de carrera para el día, tal vez tuve un dolor en el estómago sin motivo o debido al trabajo, he estado más cansado de lo normal, y a pesar de todo ello, me he felicitado, porque he tenido dos cojones y he entrenado. HAZ TU LO MISMO.

Tal vez tengas que cambiar el objetivo de la sesión, de una sesión de alta intensidad a una más técnica, en ambos casos te acercas más a tu objetivo.

 Nunca vuelvas a casa y te arrepientas.

Bueno estos son algunos de mis pensamientos o pensamientos que tanto corredores y triatletas DEBERÍAN estar pensando cuando corran / entrenan.

Pero.. ¿Cuál es la realidad? ¿En qué pensamos realmente cuando corremos?

Me he permitido el lujo, de preguntar e investigar y curiosamente muchos de nosotros tenemos más cosas en común de lo que pensamos…

Los 10 pensamientos que los corredores tienen cuando corren:

  • ¿¡Solo llevo corriendo 8 minutos !? Mi reloj debe estar roto.
  • Oh! hay otro corredor, ¿Saludo o me espero que lo haga primero?, ¿qué pasa si primero saludo y no me devuelve el saludo?
  • Ahora que los he adelantado tengo que correr más para que piensen que soy más rápido… Uff!!, necesito frenar, pero no puedo, ¿por qué tuve que adelantar…? Arggg, esto me está matando …
  • ¿Tengo un dolor en la cadera, la rodilla, el pie, el cuello…? (Pensamiento constante durante toda la carrera)
  • Estoy demasiado frío, cansado, gordo, flaco, hambriento, sediento…
  • Tal vez debería reducir la velocidad o tal vez debería parar ¿Por qué estoy haciendo esto? Podría estar tumbado en el sofá…
  • ¿Qué voy a comer cuando llegue a casa?
  • Odio a mi jefe o colega, cuando regrese voy a hacer esto. Voy a decir esto
  • Me pregunto que estará haciendo esa chic@ de mi clase, trabajo…  Si pudiera verme ahora…
  • Uy!! esos los conozco, voy acelerar para que piensen que soy una máquina de correr.

Jejeje, yo reconozco que he tenido mucho de estos pensamientos…

Es interesante observar estos pensamientos y reírte de ti mismo… Pero de vez en cuando trata de dirigir tus pensamientos a lo que comentábamos antes, tus  mantras, la respiración y tratar de parar esa interminable charla.

Para mí, cuando corro, me permito 10-15 minutos de dejar que mi mente corra libremente e ir a donde quiera por primera vez.

Luego trato de dirigirla a pensamientos grandes, aumentando mi confianza. Me recuerdo a mí mismo que estoy bien y lo suficientemente sano como para correr y luego me concentro en controlar mi técnica.

Luego trato de pensar en mi respiración. Y por supuesto, de vez en cuando, los pensamientos de hambre, dolor, incomodidad y aburrimiento se me meten en la cabeza.

No sé si estos se irán algún día pero trato de no bloquearlos, pero rápidamente me doy cuenta de ellos y de implantar conscientemente pensamientos positivos y cambiar el diálogo.

Es un proceso difícil pero con la práctica lo vas controlando. Créeme que marca la diferencia.

Tu fuerza mental también evoluciona con el tiempo: como principiante, estás aprendiendo los movimientos y lo que se siente al correr 2 km por primera vez sin parar.

Te estás dando cuenta de diferentes dolores musculares, dolor en las articulaciones, lidiando con dudas, ¿realmente puedo hacer esto? ¿Puedo hacer una carrera de 5km? ¿Qué pasaría si fuera el último?

A medida que mejoramos, seguimos lidiando con los mismos problemas.  ¿Realmente puedo correr 100km? ¿Puedo hacer un Ironman? ¿Qué pasaría si fuera el último?

Pero luego, están esos días magníficos en los que tienes todo de cara.

Los días en que no duele nada, cuando has desarrollado la fortaleza mental corriendo, cuando te sientes fuerte, equilibrado e invencible.

Estos son días que vienen de vez en cuando y hacen que todo valga la pena.

Trata de encontrar activamente esos días y hacer que sucedan en lugar de esperar a que aparezcan.

Recuerda siempre estar agradecido de poder correr, reírte de ti mismo a menudo y compartir tu pasión

Nos vemos en los entrenos!!