
Con la marea no se pelea: se lee antes de meterse y se nada a favor o cruzándola, nunca de frente. Lo aprendí en una travesía de verano, dándolo todo veinte minutos hacia una boya naranja que no se acercaba jamás, mientras la gente de la orilla se hacía cada vez más pequeña. No era que yo nadara mal aquel día: era que el agua entera iba en otra dirección.
Esa es la diferencia entre la piscina y el mar. En la piscina el agua está quieta y solo te mueves tú; fuera, el agua tiene su propio plan, y tu trabajo es enterarte de cuál es antes de mojarte los pies. Te puede interesar tener a mano los consejos para nadar en aguas abiertas, que cubren el resto de la preparación; aquí vamos a lo que se mueve debajo.
Marea, corriente y corriente de retorno no son lo mismo
Se usan como sinónimos y son cosas distintas, con consecuencias distintas. Mira la tabla, triloco. A partir de ahí todo se entiende mejor:
| Qué es | Qué hace | Qué significa para ti |
|---|---|---|
| Marea | Sube y baja el nivel del agua por la atracción de la Luna | Cambia la profundidad, la anchura de playa y dónde rompen las olas |
| Corriente de marea | El agua entrando o saliendo por una ría, una bocana o un canal | Te empuja a lo largo del canal, y puede ser más rápida que tú |
| Corriente litoral | Va paralela a la orilla, empujada por olas que rompen en diagonal | Te desplaza sin que lo notes: sales por una playa distinta |
| Corriente de retorno | Canal estrecho de agua que vuelve mar adentro | Te aleja de la orilla, rápido, y es la que más sustos da |
Empecemos por la marea, que es la más previsible de todas y por eso la más fácil de aprovechar. En la mayor parte de la costa hay dos pleamares y dos bajamares por día lunar, y el día lunar dura 24 horas y 50 minutos: las pleamares se separan unas 12 horas y 25 minutos, y del máximo al mínimo pasan algo más de seis horas. Esas son cifras de la NOAA, la agencia oceanográfica estadounidense, y son las que hay detrás de cualquier tabla de mareas, así que de misterio nada.
Piensa en una bañera enorme que se llena y se vacía dos veces al día. No hay sorpresa: puedes mirar a qué hora toca cada cosa antes de salir de casa. Y como se retrasa casi una hora cada día, la travesía que ayer te salió redonda a las nueve mañana ya no lo será. Eso pilla a mucha gente.
La marea en sí no te arrastra: lo que arrastra, triloco, es el agua moviéndose para que la marea suba o baje. En una playa abierta puede notarse poco, pero mete ese mismo trasiego por la boca de una ría o entre una isla y la costa y de pronto tienes un río. En muchos sitios la corriente aprieta a media marea y afloja en el cambio, aunque depende bastante de la zona. Eso se pregunta al socorrista o a la gente del club de allí, que se lo saben de memoria.
La corriente de retorno: la que hay que saberse de carrerilla
Esta es la peligrosa de verdad, y la que hunde estadísticas. Los socorristas de playa estadounidenses, agrupados en la USLA, atribuyen a las corrientes de retorno más del ochenta por ciento de sus rescates. No es un fenómeno raro. Es el fenómeno.
Funciona así. Las olas empujan agua hacia la playa sin parar, y toda esa agua tiene que volver por algún sitio. Y vuelve por donde encuentra hueco: un canal entre bancos de arena, el lateral de un espigón. Ahí se concentra en una lengua estrecha que sale hacia fuera. La velocidad típica anda entre 0,3 y 0,6 metros por segundo, pero se han medido puntas de más de dos metros por segundo, y la propia NOAA lo compara con nadar más rápido que un olímpico, o sea que contra eso no puede nadie.
Es la cinta transportadora de la caja del súper. Si te empeñas en caminar en dirección contraria, te agotas y sigues en el mismo sitio. Pero si das un paso a un lado, sales de la cinta y ya está. La cinta es estrecha, y ese es todo el truco.
Así que el protocolo, que quiero que se te quede:
- No nades hacia la orilla. Es lo que pide el cuerpo y es lo que ahoga a la gente, porque te quedas sin fuerzas peleando contra algo que no se cansa.
- Nada paralelo a la orilla hasta notar que ya no tira, y solo entonces vuelve a tierra en diagonal. Es la recomendación literal de la NOAA: salir de lado y regresar en ángulo.
- Si no puedes nadar, flota. Boca arriba, respirando, dejándote llevar. Muchas corrientes de retorno pierden fuerza a poca distancia y algunas incluso te devuelven hacia la orilla dando la vuelta.
- Pide ayuda con el brazo y grita. Un brazo levantado y agitándose es la señal que un socorrista reconoce al instante.
- Si ves a alguien atrapado, no te tires a por él. Avisa al socorrista y tírale algo que flote. Los socorristas lo repiten cada verano: hay rescatadores improvisados que acaban peor que la persona a la que iban a ayudar.
Leer el agua antes de mojarte
Diez minutos mirando el mar desde la orilla valen más que toda la técnica que tengas. ¿Cuántas veces te has metido directo al agua porque ya ibas con el neopreno puesto? Yo unas cuantas, y ninguna fue buena idea.
Lo que hay que mirar:
- Dónde rompen las olas y dónde no. Un pasillo de agua más oscura, más rizada y donde las olas no rompen es la pinta clásica de una corriente de retorno. Es tentador porque parece la zona tranquila, pero no lo es.
- Hacia dónde viaja la espuma. Suelta la mirada un minuto en un trozo de espuma o en un alga. Verás la corriente litoral dibujada.
- La tabla de mareas del día. Está en cualquier aplicación y hasta en el chiringuito. Si nadas en una ría o cerca de una bocana, esto no es opcional.
- Las banderas y el socorrista. Con bandera roja no se entra, y da igual lo bien que nades. Dos minutos de charla con el socorrista te ahorran el susto entero.
- Dos referencias en tierra. Un edificio, una antena, una torreta. Alineando dos referencias sabes al instante si te está desplazando. Mirando solo al agua no lo notas.
Y una decisión táctica que vale para entrenar y para competir: si hay corriente, sal contra ella y vuelve a favor. Cansado, con frío y a media hora de la orilla es cuando peor viene tener el agua en contra. La vuelta se paga siempre más cara.
Apuntar a donde no quieres llegar
Con corriente cruzada no se apunta a la boya: se apunta corriente arriba, igual que hace un barco, para acabar llegando donde quieres y no cien metros más allá. Y para orientarte, saca los ojos y no la cabeza entera: un empujón fuerte de pierna, la vista al frente lo justo, y la cara otra vez dentro sin dejar de bracear. Si paras los brazos para mirar, se te hunden las caderas y la corriente te gana metros gratis.
Con oleaje también cambia por dónde respiras, que es un tema entero: lo tienes desarrollado en la respiración en el sector de natación. Y para ordenar el conjunto en competición, te puede interesar la estrategia del sector de natación.
Lo que no se negocia
Todo lo anterior admite matices, triloco. Esto no.
Nunca solo. ¡Ni una vez, ni «solo un rato», ni aunque conozcas esa playa desde crío! Se sale con alguien en el agua, o con alguien pendiente desde tierra que sepa por dónde vas y a qué hora deberías salir. Y siempre con boya de arrastre y gorro de color chillón. Desde una embarcación, una cabeza sin gorro es invisible.
| Modelo | Para quién es |
|---|---|
| Material de seguridad, no un capricho: es lo que hace que te vean desde una lancha o desde la orilla, y lo que te da algo a lo que agarrarte si necesitas parar a mitad de travesía. | |
| Para quien ya sabe lo que quiere en el agua y busca una gafa que no se le mueva ni con un manotazo en la salida en masa. | |
| La gafa de aguas abiertas propiamente dicha: lente grande y curva para que localices la boya girando lo mínimo, que es justo lo que la de competición no te da. |

Cressi Glide Swim Buoy 28L
mi elecciónMaterial de seguridad, no un capricho: es lo que hace que te vean desde una lancha o desde la orilla, y lo que te da algo a lo que agarrarte si necesitas parar a mitad de travesía.
Lo que hace bien
- El naranja se ve a distancia y con el agua picada, que es justo cuando importa
- Se infla y se guarda en nada, así que cabe en cualquier mochila
- Arrastra desde el cinturón y a los diez minutos no notas que la llevas
Lo que no
- El compartimento seco es pequeño: olvídate de meter ropa dentro
- Con viento de costado se va de lado y tira un poco del arnés

Speedo Fastskin Speedsocket 2
Para quien ya sabe lo que quiere en el agua y busca una gafa que no se le mueva ni con un manotazo en la salida en masa.
Lo que hace bien
- Sujeción de gafa de competición: aguanta el empujón inicial sin descolocarse
- El tratamiento antivaho aguanta bien las travesías largas
Lo que no
- Campo de visión pequeño: para buscar una boya te obliga a girar más la cabeza que una gafa de aguas abiertas
- La junta fina marca la cara si aprietas de más, y con una hora dentro se nota

Zoggs Predator Flex
La gafa de aguas abiertas propiamente dicha: lente grande y curva para que localices la boya girando lo mínimo, que es justo lo que la de competición no te da.
Lo que hace bien
- Campo de visión ancho: ves la orilla y la boya sin sacar media cabeza
- La junta blanda aguanta una travesía larga sin marcarte la cara
- El ajuste de correa se toca con guantes de neopreno puestos
Lo que no
- Al ser una lente grande arrastra más agua que una gafa de competición
- La bisagra flexible es una pieza más que se puede romper, y si se rompe la gafa se tira
Aviso: los enlaces y las fotos de producto llevan a Amazon y son de afiliado. Si compras algo a través de ellos, a ti no te cuesta ni un céntimo más y a mí me llega una pequeña comisión que ayuda a mantener esto en pie. No pongo precios a propósito: cambian cada semana y prefiero que veas el de hoy, no el del día que escribí esto.
Lo demás es sentido común y se resume rápido: entra y sal por donde sabes, no te metas si el agua está muy fría sin haberte adaptado antes —eso tiene su propia historia y la cuento en nadar en agua fría—, y no estrenes travesía larga el mismo día que estrenas neopreno.
Si te lleva la corriente, no vas hacia la playa. Vas de lado. Flotas si hace falta. Y levantas el brazo. Eso, y no lo bien que bracees, es lo que saca a la gente del agua todos los veranos.
¡Nos vemos en los entrenos!


