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Ciclismo de montaña para triatletas: qué te da y qué no

Manejo, fuerza a pocas revoluciones y una cabeza descansada en invierno. Eso es lo que te da la bici de montaña, y hay tres cosas del triatlón que no te va a dar jamás.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 6 min de lectura

La bici de montaña te arregla tres cosas que la de triatlón no toca: el manejo, la fuerza a pocas revoluciones y la cabeza en los meses malos. Ni te va a subir el FTP por arte de magia ni sustituye a las series, pero esas tres sí te las da, y las tres se notan en carrera.

Vamos con cada una. Y luego con lo que no te da, que eso se cuenta menos y es igual de importante.

Manejo: aprendes a llevar la bici donde no pasa nada

En carretera, un error de trazada se paga con un susto o con algo peor. En tierra, a quince por hora, se paga con un pie al suelo. Y con una risa.

Es como aprender a conducir en un aparcamiento vacío un domingo por la mañana. Equivocarte ahí no cuesta nada. Por eso aprendes rápido. En el monte te toca frenar antes de la curva y no dentro, mirar donde quieres ir en lugar de mirar la piedra que te da miedo, y repartir el peso hacia atrás cuando la pendiente se pone fea. Todo eso vuelve contigo a la carretera sin que te des cuenta.

¿Dónde se nota? En tres sitios muy concretos: en las rotondas de un sprint con lluvia, en la primera bajada larga de un olímpico y, si compites en carreras con drafting permitido, dentro del grupo. Ahí la diferencia entre ir tenso y ir tranquilo son unos vatios que no gastas y una caída que no te comes.

Te puede interesar lo que tengo escrito sobre cómo descender en bici, que va justo de esto y sirve para las dos bicis.

Fuerza: subir a pocas revoluciones te cambia las piernas

Una rampa de tierra al ocho por ciento no te deja elegir. Vas sentado. Con la marcha que tengas, a sesenta pedaladas por minuto y apretando. Eso es trabajo de fuerza específica sobre la bici, y es difícil de reproducir en llano por mucho que quieras.

Piénsalo como subir la compra a un cuarto sin ascensor. No es correr y no vas rápido. Y al día siguiente lo notas en los cuádriceps y en los glúteos. La bici de montaña te obliga a hacer eso varias veces por salida, sin que tengas que planificarlo.

Y hay un extra que en carretera no aparece. El tren superior. Sujetar el manillar en terreno roto trabaja hombros, brazos y sobre todo el core, que es el que te sostiene la posición aero cuando llevas dos horas encima de la bici y empiezas a caerte hacia delante.

Eso sí, te lo digo claro: esto no sustituye al gimnasio. Las sentadillas y el peso muerto siguen haciendo falta. La montaña es un complemento bueno, no un atajo.

Cabeza: el invierno se hace mucho más corto

Aquí es donde más gana un triloco de larga distancia. Por eso yo la saco de noviembre a febrero.

Tres horas de rodillo mirando una pared te dejan las piernas bien y la cabeza frita. Tres horas por un pinar te dejan las piernas igual de bien y te apetece volver el domingo siguiente. Esa diferencia no se mide en vatios, pero se mide en marzo, cuando uno llega con ganas y otro llega quemado.

Además, en el monte pasas menos frío del que crees. Vas más lento, así que el viento relativo es mucho menor, y los árboles te tapan el que hay. Una salida de invierno que en carretera es un suplicio de manos congeladas, en tierra es perfectamente llevadera.

Y no lo notas, pero estás haciendo fartlek del bueno: subes fuerte, bajas recuperando, aceleras para salvar un repecho. Cambios de ritmo continuos que nadie te ha tenido que apuntar en el plan.

Lo que la montaña NO te va a dar

Esto lo cuento por algo. Hay gente que se pasa el invierno entero en tierra y llega a abril con una sorpresa desagradable.

  • Posición aero. Cero. La montaña te pone erguido y ancho, justo lo contrario de lo que necesitas encima del acople. Si te pasas cuatro meses sin tocar la posición de competición, tu espalda te lo va a recordar el primer día que vuelvas.
  • Ritmo constante. Un triatlón se pedalea a un esfuerzo sostenido, sin picos. La montaña es lo opuesto por definición. Están bien los cambios de ritmo, pero si es lo único que haces, el día de la carrera no sabes ir a rueda de ti mismo.
  • Cadencia alta. En tierra pedaleas grueso y lento. Si vienes arrastrando una cadencia baja, esto te la afianza en lugar de corregirla.

Y añado un aviso sobre los datos: en montaña las pulsaciones mienten y la potencia media no significa nada. Sales del sendero con un pulso medio bajísimo porque te has pasado media salida bajando sin pedalear, y con unos vatios medios ridículos por lo mismo. No compares esa salida con una de carretera, que no son la misma unidad de medida. Si quieres cifras que sí se puedan comparar, esas se sacan en llano o en rodillo; para eso está la calculadora de FTP.

Cómo la meto en la semana sin romper el plan

La regla que uso es simple: la montaña ocupa el hueco del rodaje largo suave, nunca el de la sesión de calidad. Si esta semana tocaban series de umbral en la bici, esas se hacen en carretera o en rodillo, donde puedes sostener el vatio. Lo que se cambia por monte es la salida larga tranquila del fin de semana, que es la que más se te hace bola y la que menos pierde por convertirse en algo divertido.

Con una salida por semana en invierno vas sobrado. Ni una más. En temporada, una cada dos o tres semanas para romper la rutina y poco más, porque en verano el tiempo lo quieres en la posición de carrera.

Otra cosa que funciona: salir con gente que va en bici de montaña de verdad. Te van a meter una paliza técnica considerable, y ahí es donde aprendes en dos horas lo que solo no aprendes en dos meses. ¿Vas a llegar el último? Casi seguro. Es exactamente el punto.

¿Y qué bici hace falta?

La que tengas. De verdad. La que sea. Para lo que buscamos aquí —manejo, fuerza y cabeza— vale una bici de montaña normal, incluso una vieja, siempre que frene y cambie bien. No hace falta doble suspensión ni nada del otro mundo, y desde luego no hace falta comprarse una bici solo para esto.

Si te estás planteando la pregunta al revés —empezar en triatlón con la bici de montaña que ya tienes en el trastero—, eso es otra conversación y la tengo contada entera aquí: te puede interesar si sirve una bicicleta de montaña para empezar en triatlón. Y si lo que quieres es ordenar de una vez el material y saber en qué orden gastártelo, la mega guía de ciclismo para triatlón te lo pone todo junto.

Saca la bici del trastero este fin de semana, cógete el camino más feo que tengas cerca y no mires el reloj ni una vez. Es la única sesión del año en la que los datos dan igual.

¡Nos vemos en los entrenos!

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