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¿Cuántas carreras al año o por temporada deberías hacer de triatlón?

Dos carreras objetivo por temporada, cinco u ocho intermedias y las de entrenar sin contarlas. Ese es el reparto que usan casi todos los entrenadores; aquí tienes de dónde sale, cuánto hay que separarlas y por qué sentirte bien no es estar recuperado.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 7 min de lectura

Dos carreras objetivo por temporada, cinco u ocho intermedias y las de entrenar sin llevar la cuenta. Ese reparto es el que verás en casi cualquier libro de entrenamiento de triatlón, y conviene saber desde el principio que es una convención de entrenadores con muchos años de rodaje detrás, no un resultado que haya salido de un laboratorio.

Y la escena la conoces de sobra: es enero, el grupo del club echando humo, alguien suelta el enlace de una prueba y en tres minutos hay ocho apuntados con la inscripción pagada. Llega junio, llevas seis dorsales encima y no sabrías decir para qué era ninguno. Ahí está el problema.

Dicho esto, funciona. Y funciona porque describe bien una cosa que sí es cierta: tu forma máxima es un recurso limitado y no puedes repartirla entre quince domingos. No da para tanto.

El reparto de toda la vida: A, B y C

La clasificación viene de la escuela anglosajona de entrenamiento y la popularizó sobre todo Joe Friel en sus libros. Va así:

  • Carreras A: tus objetivos de verdad. Preparas la temporada entera para ellas, llegas descansado y compites a tope. Suelen ser el triatlón más largo del año, un campeonato o un clasificatorio.
  • Carreras B: las intermedias. Compites en serio pero sin afinar toda la semana previa, y sirven para probar material, nutrición y transiciones con dorsal puesto.
  • Carreras C: entrenamientos con público. La marcha del pueblo, la travesía a nado del verano, el trail al que te arrastra un amigo. El tiempo da igual.

Míralo como el sueldo del mes. Las A son el gasto grande que llevas planeando desde enero; las B, la compra semanal; las C, los caprichitos. Si te fundes el presupuesto en caprichos, el gasto grande no llega. Y si no te permites ni un capricho en todo el año, acabas odiando el presupuesto y abandonándolo en agosto. Eso también pasa mucho.

Dos objetivos grandes, y por qué dos

Dos carreras A por temporada es lo razonable para casi todo el mundo. Tres se puede. Pero exige experiencia, conocerse muy bien y aceptar que alguna va a salir a medias.

El motivo es de calendario puro: entre esas dos carreras necesitas recuperarte, volver a construir y volver a afinar, y eso no cabe en un mes. Lo habitual es dejar entre doce y dieciséis semanas entre una y otra. Parece una barbaridad hasta que lo pones en el calendario: si tu primera A cae a finales de mayo, la segunda te sale a mediados de septiembre, que es justo el final de temporada. Encaja casi solo. Para contar esas semanas hacia atrás sin liarte tienes la calculadora de semanas para preparar un triatlón.

Y hay un regalo escondido en esa separación: lo que aprendas en la primera lo puedes aplicar en la segunda. La nutrición que te sentó mal, el neopreno que te rozó, la salida que hiciste demasiado rápido. Esa información no la da ningún entrenamiento.

Este reparto va cogido de la mano con cómo montas el año entero, así que te puede interesar leer también lo de periodización tradicional o inversa antes de cerrar el calendario.

Cuánto hay que descansar entre triatlones

Los mínimos que se manejan de forma habitual, por distancia:

DistanciaDescanso orientativo antes de volver a competir
Súper sprint y sprintUna semana
OlímpicoDos semanas
Medio IronmanAlrededor de un mes
IronmanAlrededor de dos meses

Esos números son orientativos y también salen de la experiencia de los entrenadores, no de un estudio. Pero hay algo medido que apoya la idea. Y es de las cosas más útiles que puedes saber sobre este tema.

Cuando se ha seguido a corredores después de un maratón, las sensaciones y la fuerza vuelven a la normalidad bastante rápido: en dos o tres días la mayoría ya no tiene agujetas y salta casi como antes. Los marcadores de daño muscular en sangre, en cambio, tardan bastante más: según el estudio que mires, entre cuatro días y un par de semanas en volver a la línea de partida.

O sea que sentirte bien no es estar recuperado. Es exactamente la trampa en la que caemos todos: el martes ya no duele nada, el miércoles te apuntas a otra cosa, y tres semanas después estás con una molestia rara en el tendón que no te explicas. No entrenar los días siguientes también es entrenamiento, aunque quede fatal contarlo en el bar.

Y ojo, que descansar de competir no es tirarse en el sofá: durante esas semanas puedes seguir entrenando con normalidad, suave y con cabeza. Lo que se descansa es la intensidad de competición. No el movimiento.

Las carreras pequeñas hacen más de lo que parece

Las B y las C tienen un valor que la gente subestima. Una carrera te pone nervioso, te obliga a madrugar, te hace montar la bolsa y colocar la bici en boxes con gente alrededor. Eso no se puede simular entrenando. Por muy bien que entrenes.

Es el sitio donde descubres que la cremallera del mono no se sube sola con las manos mojadas, o que ese gel te revuelve el estómago justo a partir del kilómetro doce. Mucho mejor enterarse en junio en una prueba de pueblo que en tu carrera del año. Te puede interesar repasar cómo funcionan las transiciones antes de tu primera B de la temporada, que es donde más segundos regala todo el mundo.

Y si es tu primer año, francamente: haz una A y ya está. Una sola, con toda la temporada apuntando ahí, y el resto en modo aprender. Te puede interesar la lista de preparativos para tu primer triatlón, que evita la mitad de los sustos.

Si lo que quieres es competir mucho

Y luego está la tercera vía, que a mí me parece igual de válida: no tener carreras A en todo el año. Tú decides que toda la temporada son carreras B, no afinas para ninguna, descansas dos o tres días antes de cada una y a correr. Con ese planteamiento salen ocho o diez competiciones por temporada sin destrozarte.

¿La contrapartida? Que vas a rendir un poco por debajo de tu techo en todas. Nunca vas a estar afiladísimo, porque afilar exige bajar el volumen y descansar de verdad, y eso no se puede hacer diez veces al año.

Y no pasa absolutamente nada. Si lo que te da la vida es el ambiente del domingo, el café de después y la foto en meta, esa es tu temporada perfecta. El error no es competir mucho: el error es competir mucho y luego enfadarse por no batir la marca personal.

La pregunta que hay debajo

Al final esto no va de cuántas carreras caben, triloco, sino de para qué las haces. Y esa respuesta cambia todo el calendario.

Si quieres una marca, pocas carreras y muy bien elegidas. Si quieres pasarlo bien, todas las que te apetezcan respetando los descansos. Si estás empezando, una de referencia y varias de aprender. Nadie de fuera puede contestar por ti, aunque el foro esté lleno de gente convencida de lo contrario.

Y ya que estamos: ¿tú ahora mismo sabrías decir cuál de tus carreras de este año era la A? Si dudas, ahí tienes el trabajo del invierno. Cuando eliges bien las carreras, buena parte del resultado ya está decidido antes de entrenar el primer día.

Coge el calendario del año, marca en rojo la que de verdad te importa y deja que las demás se coloquen alrededor de esa. Ese rotulador vale más que tres meses de series.

¡Nos vemos en los entrenos!

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