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Los mejores maratones del mundo: los siete Majors y los que valen el viaje

Siete Majors desde 2025, con Sídney dentro y Ciudad del Cabo en camino, y un récord mundial que por fin ha bajado de las dos horas. Aquí tienes los maratones que merecen el viaje, ordenados por lo que buscas.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 8 min de lectura
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Siete. Ese es el número que ha cambiado, y si tenías una lista de maratones antigua te falta uno: desde 2025 las World Marathon Majors son siete y no seis, porque Sídney entró en el club, y su primera edición como Major se corrió el 31 de agosto de 2025. El orden del año queda así: Tokio, Boston, Londres, Sídney, Berlín, Chicago y Nueva York. Y ya puedes ir apuntando otro: Ciudad del Cabo entra como octavo en 2027.

Y hay otra cosa que ha cambiado, mucho más gorda. El 26 de abril de 2026, en Londres, Sabastian Sawe corrió 1:59:30 y se convirtió en el primer ser humano en bajar de dos horas en un maratón válido para récord. Yomif Kejelcha entró once segundos después, también por debajo. Si has visto por ahí que el récord es de 2:02:57, ese dato lleva cuatro récords de retraso, triloco.

Dicho lo importante, vamos a lo que has venido a mirar: dónde correr uno.

Los siete grandes

Los Majors son los maratones más famosos del planeta y los que dan medalla Six Star —ahora habrá que ver cómo la llaman con siete— a quien los completa todos. Son grandes, están bordados de organización y cuestan una barbaridad de entrar.

MaratónMesPor qué está aquí
TokioMarzoOrganización quirúrgica y un ambiente distinto a todo lo demás
BostonAbrilEl más antiguo del mundo. Solo se entra con marca (o solidario)
LondresAbrilPúblico bestial y ahora, además, el maratón del sub-2 horas
SídneyAgosto o septiembreEl último en entrar, desde 2025. Recorrido duro para ser un Major, y vistas de postal
BerlínSeptiembreLlano y rápido. La fábrica de marcas personales
ChicagoOctubreOtro llanísimo, y de los mejor organizados
Nueva YorkNoviembreEl más multitudinario. Duro de verdad, con sus puentes

Ojo con una confusión muy repetida: Berlín y Nueva York no son lo mismo ni de lejos. Berlín es plano como una mesa y por eso ahí van los récords. Nueva York tiene cinco puentes y un final en Central Park que sube, así que si vas buscando marca te vas a llevar un disgusto. Elige por el recorrido, no por el nombre.

Si lo que quieres es una marca

Entonces la lista es corta y tiene poco misterio, porque lo que hace rápido a un maratón es aburridísimo: que sea llano, que haga fresco y que no sople el viento.

  • Berlín, en septiembre. Es la referencia mundial y ahí se han batido más récords que en ningún otro sitio. La pega es que entrar depende de un sorteo.
  • Valencia, en diciembre. Se ha convertido en uno de los circuitos más rápidos que hay, con un clima que ayuda mucho, y encima lo tienes al lado de casa.
  • Sevilla, en febrero. Sus organizadores presumen de tener el recorrido más llano de Europa, y tienen bastante razón. Ojo, que se corre en febrero: he visto listas por ahí que lo colocan en abril y eso te descuadra la temporada entera.
  • Ámsterdam, en octubre. Rápido, con salida y meta en el Estadio Olímpico de 1928 y un recorrido que se pasa solo.

¿Y Madrid? Madrid es precioso y la ciudad se vuelca, pero no es llano por mucho que te lo cuenten. Ve a disfrutarlo, no a apretar el reloj.

Los que se corren por sufrir

Aquí ya no hablamos de tiempos, hablamos de terminar. Y de contarlo después.

El Jungfrau, en Suiza, empieza engañándote con unos primeros kilómetros llanos junto a un lago y luego se va para arriba sin descanso hasta acabar por encima de los dos mil metros de altitud, con el Eiger de fondo. No hay entrenamiento de cuestas que te prepare para eso, te lo digo yo.

La Gran Muralla, en China, te hace subir varios miles de escalones de piedra irregular con calor y humedad. Es una carrera de una vez en la vida y el tiempo que hagas no significa absolutamente nada; es como comparar cuánto tardas en subir a pie a tu casa con cuánto tardas en la calle llana. No se parecen.

El Kilimanjaro, en Tanzania, no sube a la cima —eso guárdalo para otro viaje— pero corre a la sombra de la montaña independiente más alta del mundo, con calor y una pendiente media que castiga. Y el Big Five, en Sudáfrica, atraviesa una reserva sin vallas donde puedes cruzarte con elefantes y rinocerontes. Motivación para apretar el ritmo, desde luego, no te va a faltar.

Y luego está la Antártida, para los que se han empeñado en correr un maratón en cada continente. Frío, viento y hielo. No hace falta que te explique más.

Los que se corren por el gusto de correrlos

Mi categoría favorita, la verdad.

El Médoc, en Francia, se anuncia como «el maratón más largo del mundo» y tiene su gracia: hay avituallamientos con vino de la zona, ostras y queso, la gente va disfrazada y hay quien tarda seis horas largas porque va parando a todo. Sigue siendo un maratón, ojo, y en algún momento hay que correr.

La Patagonia chilena, en Torres del Paine, cambia el trofeo por otra cosa: por cada corredor que termina, la organización planta un árbol. Paisajes de lagos y cascadas, y cero ambiente de competición. El Bangkok sale a las dos de la madrugada para escapar del calor, y se corre entre templos iluminados con voluntarios repartiendo sandía. Y las Islas Caimán arrancan sobre las cinco de la mañana en el Caribe, con dos vueltas llanas y la playa esperándote en la meta.

Roma, Lisboa, Río de Janeiro y Atenas van por el mismo camino: se corren por lo que ves, no por lo que marca el cronómetro. Atenas tiene además el detalle de recorrer el trayecto de la leyenda, la de aquel mensajero que corrió de Maratón a Atenas para anunciar la victoria y se murió al llegar. Bonito el detalle, ¿eh? Un poco menos si eres tú el que corre.

Cómo se entra, que es donde la gente se atasca

No todos los maratones se llenan igual, y conviene saberlo con un año de antelación. Hay tres puertas y solo tres.

La marca. Boston es el caso extremo: tienes que haber corrido otro maratón por debajo de un tiempo que depende de tu edad y tu sexo, y ni siquiera eso te garantiza el dorsal si ese año sobra gente. Varios Majors reservan plazas para corredores rápidos por la misma vía.

El sorteo. Es la puerta normal en Londres, Berlín, Nueva York, Tokio y Chicago. Te apuntas meses antes, cruzas los dedos y casi siempre te quedas fuera. Apúntate a varios el mismo año, que no cuesta nada intentarlo.

El dorsal solidario o la agencia. Si te empeñas, siempre hay una puerta: corriendo para una ONG con un compromiso de recaudación, o comprando un paquete de viaje con dorsal incluido. Funciona y es legítimo, pero sale bastante más caro que la inscripción normal. Tú verás si te compensa.

Un maratón de viaje, y por qué me lo pensaría

Y esto va sin marketing, que es lo que se agradece cuando estás decidiendo si te gastas el dinero.

Primero: la logística te puede arruinar la carrera. Un vuelo largo, un cambio de horario de siete horas y dos noches durmiendo mal se pagan en las piernas, así que llega con margen y no hagas el turista a pie el día antes. Suena obvio y lo hace todo el mundo.

Segundo: el clima manda más que el recorrido. Un circuito llano con treinta grados es más lento que uno con toboganes a diez. Mira el histórico de temperatura de esa fecha antes de decidir si vas a por marca o a disfrutar.

Tercero, y es el error que más veo: no estrenes nada. Ni zapatillas, ni camiseta, ni gel de una marca que no has probado. Un maratón lejos de casa ya tiene bastante incertidumbre; no le añadas la de tu propio estómago. ¿Te suena eso de «lo pruebo el día de la carrera, que seguro que va bien»? Pues no, no va bien.

Te puede interesar, si te acabas de picar con alguno de estos, cómo se monta un plan de entrenamiento para maratón de verdad, con las semanas contadas. Y antes de reservar vuelo, pásate por las zapatillas para maratón, porque ahí es donde más gente se equivoca con más consecuencias.

Para elegir a qué ritmo vas a salir sin engañarte, tira de la calculadora de ritmos y del predictor de tiempos, que te dice qué maratón te sale de tu marca en distancias cortas. Es un baño de realidad muy sano.

Y si todavía no has hecho ninguno, empieza por abajo: el plan de cinco kilómetros es un sitio mucho mejor para empezar de lo que te parece.

¡Nos vemos en los entrenos!

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