Saltar al contenido

Táctica en el triatlón

La táctica empieza en la línea de salida y sigue cada vez que alguien de tu categoría se te pone al lado. Dónde colocarte, a quién seguir, dónde atacar y cuándo es mejor quedarse detrás y esperar.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 7 min de lectura
Te enseñamos trucos y tácticas en el triatlón para poder ganar carreras. Los pequeños detalles son los que marcan la diferencia entre ganar o perder.

Tu primera decisión táctica es dónde te colocas en la salida, triloco. Y la tomas antes de que suene la bocina, con el neopreno puesto y el corazón a mil, mirando de reojo a los que tienes al lado.

Este artículo va de eso. De los demás. No de cuánto aprietas —eso lo cuento en te puede interesar la estrategia de ritmo en triatlón— ni de cómo se estudia el circuito antes, que va en cómo analizar el recorrido de un triatlón. Aquí ya estamos dentro, con dorsal, y hay gente delante.

Empecemos por lo que hay que tener claro antes de plantearse nada: tú compites contra tu grupo de edad. Solo contra ese. Gastarte media carrera en cazar a un tipo que resulta que tiene doce años menos que tú es tirar el día por el desagüe, por muy satisfactorio que sea el adelantamiento. Y la segunda condición es igual de importante: el rival tiene que estar a tu alcance. Si va cuatro minutos por delante y abriendo hueco, no hay táctica que valga. Solo hay una manera educada de fundirte.

La táctica funciona cuando vais parejos, codo con codo, y ahí sí que los detalles deciden puestos.

Si compites a menudo, lo primero es conocer a la gente. En carreras pequeñas y en grupos de edad altos te vas a encontrar a los mismos año tras año, así que mira los resultados de la temporada pasada y quédate con dos o tres nombres. Acuérdate de qué bici lleva ese rival, de qué mono se pone, de si nada bien y se hunde corriendo. Esa información no la vas a sacar de ningún reloj.

Y en la salida, la vista. Coloca tu punto de partida en la zona delantera del grupo si nadas decente, busca a los de tu categoría —en muchas pruebas llevas la edad rotulada en la pantorrilla, que para esto es un regalo— y quédate con quién sale por delante y quién por detrás. Dentro del agua vas a ver poco, por no decir nada. Pero en cuanto empiece la bici ya sabes a quién buscar, y en la transición los tienes a todos quietos y de pie, que es el mejor momento del día para contar.

Lleva la cuenta, triloco, de cuántos de tu categoría van delante de ti. Es un dato que se te olvida a la media hora si no lo repites en voz alta, y es la diferencia entre correr con información o correr a ciegas.

Y si resulta que crees que vas el primero de tu grupo, no ataques a nadie. A nadie. Con ir a lo tuyo y sostener el esfuerzo ya estás haciendo lo correcto, y el que se pone a jugar teniendo la carrera hecha suele acabar explicando en el aparcamiento cómo la perdió.

Ahora vamos con la parte divertida, que es cuando alcanzas a alguien o te alcanza. Antes de decidir nada, obsérvalo un par de minutos. ¿Respira acelerado o va relajado? ¿Se le está descomponiendo la técnica, va sentado o se levanta en cada repechito? Cuando lo pasas, ¿reacciona y te persigue, o baja la cabeza? Esas preguntas cuestan dos minutos y te ahorran un error de veinte.

Mira también en qué punto de la carrera estás, porque no es lo mismo el kilómetro diez que el ochenta. Si es pronto, tienes tiempo de sobra para observar y no hay ninguna prisa. Y mira tu propio nivel de esfuerzo antes que el suyo, que esto se olvida siempre: si ya vas en tu umbral de lactato o por encima, olvídate de atacar. Meterte en rojo para adelantar a alguien significa que dentro de un rato vas a tener que aflojar para recuperarte, y ahí te lo devuelve todo con intereses.

Esto se parece bastante a la cola del súper, triloco. Ves que la de al lado avanza más rápido, te cambias con el carro y las cuatro personas, y resulta que ahí delante hay una señora con noventa artículos y un cupón de descuento. Habías mirado la velocidad, no la razón. Con un rival igual: antes de saltar, mira por qué va a ese ritmo.

Cuando decidas que sí, elige el terreno. Ataca donde tú eres fuerte y él es débil, y si no sabes dónde es eso, no ataques todavía. Si subes bien, espera a la cuesta. Si tienes punta de velocidad en el agua, aprovecha el arranque o el giro de boya. Si lo tuyo es correr, deja que se venga arriba en la bici y pásale a pie con cara de no haber hecho ningún esfuerzo, ¡que ese detalle vale más que el propio adelantamiento!

Sobre el adelantamiento en bici toca hablar del reglamento, y aquí sí que conviene llevar los números exactos en la cabeza. En la mayoría de las pruebas de grupos de edad no se puede ir a rueda, y el Reglamento de Competiciones de la FETRI en su edición de 2026 lo deja escrito en su artículo 5.5: la zona de drafting son doce metros lineales medidos desde el extremo de la rueda delantera del de delante, y una vez que entras ahí dispones de un máximo de veinticinco segundos para completar el adelantamiento. Ojo con estas dos cifras si las llevas aprendidas de hace unos años, porque cambiaron. Antes se distinguía por distancia y en estándar eran diez metros y veinte segundos; desde la edición de 2025 el reglamento las unificó bajo un epígrafe que no deja lugar a dudas, «distancia de la zona de drafting para todos los deportistas». Y hay un detalle que se te puede escapar y que en una carrera con moto de televisión importa: la zona respecto a las motos son quince metros, y respecto a los vehículos, treinta y cinco. Esos quince metros de la moto se aplican también en las carreras donde el drafting entre deportistas sí está permitido. Y el mismo artículo añade algo que conviene tener presente: puedes llevarte una sanción si encadenas más de un intento de adelantamiento sin éxito. Entrar y salir de la rueda a ver si suena la flauta también se paga. ¿Y cuánto se paga? Tres minutos en larga distancia, dos en media distancia, uno en distancia estándar y treinta segundos en sprint e inferiores. Aun así, pásate por el briefing de tu carrera, que cada organización puede apretar por encima del mínimo. Te puede interesar, para entender de qué va todo esto, el artículo sobre qué es el drafting.

Con ese marco, el adelantamiento se hace así. Te acercas sin invadir la zona, eliges tu trozo de recorrido y pasas de forma continua y limpia, sin pegar un acelerón teatral que te deje sin piernas al otro lado. Y aquí viene el truco de verdad: pasa como si no te costara. Tranquilo, sentado, respirando por la nariz aunque te estén ardiendo los cuádriceps. La cabeza del que va detrás hace el resto del trabajo.

Luego mantén el ritmo y observa por el rabillo. La reacción normal es que te persiga. Si se pega a ti y aguanta, no te empeñes: baja el ritmo con suavidad, deja que te vuelva a pasar y fíjate en cuánto le ha costado el numerito. Si en cambio baja la cabeza y se queda, ábrete hueco poco a poco, sin celebrarlo, que quedan horas.

Los cambios de ritmo son tu herramienta, y funcionan porque desgastan más al que responde que al que los propone. Repite el proceso, abre un palmo más de hueco cada vez y en algún momento se rompe la goma. Pero ten claro que ese juego también te cuesta a ti, y que si lo estiras demasiado el que se rompe puedes ser tú.

¿Y si el que se descuelga eres tú? Pues no pasa nada, y aquí es donde se separa el que compite del que se enfada. Quédate detrás a una distancia legal, ahórrate todo lo que puedas, y si es en la bici, aguanta ahí y guárdate el asalto para el sector a pie. Correr detrás de alguien cuesta menos que marcar el paso, y la carrera a pie es donde más gente se cae. Ir segundo un rato no es rendirse. Es esperar mejor sitio.

Y sí, hay pruebas donde el drafting está permitido y entonces cambia todo. En esas carreras la táctica se parece al ciclismo: salir del agua con el grupo bueno pasa a ser lo más importante del día, se turnan los relevos y el que se queda solo entre dos grupos ha perdido. Si vas a una de esas, esto se prepara aparte, porque no tiene nada que ver con lo anterior.

Un aviso final sobre las transiciones, que es donde más adelantamientos gratis hay y donde menos gente mira. Se pasa a rivales sin gastar ni un latido, solo por tener las cosas ordenadas y haberlo ensayado en casa. Te puede interesar el repaso de las transiciones del triatlón y, si compites en distancias largas, cómo competir un medio Ironman, donde estas decisiones se toman con muchísimo más tiempo por delante.

Todo esto son detalles pequeños y por eso funcionan. Se juegan con la cabeza, triloco, que es lo único que no se te cansa en cinco horas. ¡Y no hay nada, absolutamente nada, comparable a llegar a la meta sabiendo que le has ganado la partida al del club de al lado con el que llevas todo el año picándote! ¡Ya me contarás!

¡Nos vemos en los entrenos!

Sigue por aquí

Cuál es el triatlón más corto
Entrenamiento triatlón

¿Cuál es el triatlón más corto?

El supersprint es la distancia más corta del reglamento español, y por debajo todavía quedan los relevos y las pruebas de promoción. Aquí tienes las cifras oficiales y qué elegir si empiezas.

Actualizado 5 min de lectura

Cuánto ciclismo deben hacer los triatletas
Entrenamiento ciclismo

¿Cuánto ciclismo deben hacer los triatletas?

La salida larga por distancia, las tres sesiones que sostienen la semana y por qué el sprint se gana con intensidad y el Ironman con horas. Con el número mínimo viable.

Actualizado 8 min de lectura

caracteristicas-deporte-profesional-triatlon
Entrenamiento triatlón

Qué caracteriza al triatlón como deporte (y qué lo hace raro)

Lo que define al triatlón no son las tres disciplinas: es que el cronómetro no se para entre una y otra. De ahí salen las distancias oficiales, las reglas del casco y del drafting, y una historia que empieza en un río de las afueras de París mucho antes de lo que la gente cree.

Actualizado 7 min de lectura