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¿Un buen corredor destacaría también en un triatlón?

Ser un corredor fuerte no te garantiza ser un corredor fuerte en triatlón. Un estudio midió cuánta gente cambia su forma de correr al bajarse de la bici, y son casi la mitad.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 4 min de lectura

La primera vez que me bajé de la bici para correr fue en un entreno tonto de un domingo de julio, en la pista de tierra que hay detrás del polideportivo. Había hecho cuarenta minutos de bici sin apretar demasiado y pensé que los cinco kilómetros que venían después me iban a salir solos. Salí con la sensación de ir volando y miré el reloj a los setecientos metros. Iba casi un minuto por kilómetro más lento que mi ritmo normal. Y no notaba que fuera lento: notaba que iba rápido.

Ser un corredor fuerte no te garantiza ser un corredor fuerte en un triatlón. Son dos habilidades distintas, y la segunda hay que aprenderla aparte. Correr con las piernas frescas en una pista y correr con las piernas cargadas después de tres horas encima del sillín no se parecen tanto como uno cree.

El ejemplo que más se usa para esto es Alistair Brownlee, que ganó el oro olímpico en Londres 2012 y en Río 2016 y es el único con dos títulos olímpicos individuales de triatlón. Corría muy rápido. Y aun así nunca estuvo al nivel de los especialistas de fondo en pista. Ojo, que esto ya no es actualidad: se retiró del triatlón en noviembre de 2024 y el campeón olímpico vigente es su compatriota Alex Yee, oro en París 2024. Lo cuento porque durante años aquí ponía «el actual campeón olímpico». Llevaba tiempo sin serlo.

Y al revés funciona igual de mal. Un fondista de récord no llega al triatlón y arrasa en el tercer sector. Lo que le hace rápido en la pista es una zancada muy afinada, repetida miles de veces siempre en las mismas condiciones, y eso se le desmonta cuando llega con las piernas hechas polvo y el cuerpo pidiendo otra cosa.

Y esto está medido. En 2010, un grupo de la Universidad de Queensland dirigido por Jason Bonacci publicó en el Journal of Science and Medicine in Sport un trabajo con quince triatletas moderadamente entrenados. Les hicieron correr en dos situaciones: descansados, y justo después de cuarenta y cinco minutos de bici a alta intensidad. Y midieron tres cosas: la activación de los músculos con electromiografía, el movimiento de las articulaciones y la economía de carrera, que es cuánto oxígeno gastas para ir a un ritmo determinado.

El resultado: siete de los quince cambiaron su forma de correr después de la bici. Casi la mitad. Y los cambios en la rodilla y en el tobillo iban asociados de forma significativa al empeoramiento de la economía. O sea, que no es que te sientas peor: es que te mueves distinto, y moverte distinto te sale más caro en oxígeno.

Lo que también dice ese número, y me parece la parte buena, es que a ocho de quince no les pasó. No es una maldición que le caiga a todo el mundo por igual. Hay gente que conserva su técnica al bajarse de la bici y gente que no, y eso se entrena.

Correr después de la bici es como escribir con la mano mala. Sabes perfectamente cómo se hace la letra, tienes el gesto aprendido de toda la vida, y aun así sale torcida porque quien tiene que ejecutarlo no está entrenado para ese trabajo. ¿Y cómo mejora? Escribiendo con esa mano muchas veces. No practicando más con la buena.

En la bici y las piernas eso son las sesiones de transición: bici y a continuación carrera, sin descanso entre medias. Empieza por poco. Veinte minutos de bici y diez de carrera ya te enseñan más de lo que crees, porque lo importante no es la distancia sino la costumbre de darle a tus piernas la orden de correr cuando llevan un rato haciendo otra cosa. Y en esos primeros minutos no persigas el ritmo. Persigue la cadencia y la postura, que el ritmo llega solo cuando el cuerpo se coloca. Tienes el detalle en entrenamiento cruzado entre correr y ciclismo, y el trabajo específico del tercer sector en entrenamiento técnico de la carrera a pie para triatlón.

Si vienes del running, la buena noticia es que traes lo más caro de construir: el motor y los años de kilómetros en las piernas. Lo que te falta se consigue antes de lo que parece. Te puede interesar revisar tu técnica de carrera y luego ganar los minutos tontos de las transiciones, que ahí hay tiempo gratis para todo el mundo.

Así que sí: un buen corredor tiene mucho ganado. Pero va a correr más lento de lo que espera durante bastante tiempo. Cuenta con eso, triloco, y no te asustes el primer día que mires el reloj después de bajarte de la bici.

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