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Las preguntas más frecuentes en triatlón, respondidas sin rodeos

Distancias, si podrás terminar, cuánto material hace falta de verdad, si necesitas neopreno, cuántas horas hay que entrenar y qué pasa en el agua. Las preguntas que todos hacemos al empezar en triatlón, respondidas de una en una y sin adornos.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 10 min de lectura
Preguntas más frecuentes de un triatleta | Dudas | Material | Entrenamiento

Un alumno de sexto me preguntó en clase si para hacer un triatlón hay que comprarse una de esas bicis raras, y le dije la verdad, que no. Se empieza con lo que ya tienes en casa, y eso contesta media lista de las dudas que traes.

Yo mismo hice mi primer triatlón con una bici de montaña heredada y unas gafas de piscina rayadas, así que sé de lo que hablo. Llevo años recibiendo las mismas preguntas por correo y por mensaje, y las he juntado aquí todas de golpe. Van de una en una, y algunas respuestas no te van a gustar nada.

¿Cuáles son las distancias de un triatlón?

Hay muchos formatos, pero los oficiales que te vas a encontrar en cualquier calendario son estos:

DistanciaNataciónBiciCarrera a pie
Súper sprint400 m10 km2,5 km
Sprint750 m20 km5 km
Olímpica o estándar1.500 m40 km10 km
Media distancia (70.3)1,9 km90 km21,1 km
Larga distancia (Ironman)3,8 km180 km42,2 km

Los números del 70.3 y del 140.6 salen de sumar las millas totales, que por eso quedan tan raros. Y ojo, que muchas pruebas populares se saltan un poco estas cifras según el circuito que tengan, sobre todo en natación: lee siempre el reglamento de la tuya.

¿De verdad puedo terminar un triatlón?

Sí, vas a poder. Si estás leyendo esto es que la idea te ronda, y eso ya es la mitad del trabajo, porque lo que hace falta para terminar no es talento sino constancia y elegir bien la prueba.

Lo que sí te pido antes de empezar es que pases por una revisión médica con prueba de esfuerzo, sobre todo si llevas años parado o si pasas de los cuarenta. Yo soy maestro de Educación Física, no médico. Tarda una mañana y te quita muchas tonterías de la cabeza.

¿Qué distancia elijo para empezar?

Depende de una sola cosa: lo cómodo que estés en el agua. Correr o pedalear más kilómetros de la cuenta se sufre, pero se termina; nadar más metros de los que puedes nadar se convierte en un problema de verdad y encima te arruina la carrera entera antes de empezar.

Si nadas poco, empieza por un súper sprint. Si te defiendes y aguantas seguidos los metros de tu prueba en la piscina, un sprint es perfectamente asumible. Y si tienes dudas sobre cuál es tu formato, te lo cuento con más detalle en cuál es el triatlón más corto, que es la pregunta que más me llega de gente que empieza.

¿Necesito estar en forma antes de apuntarme?

No hace falta estar en forma; hace falta darte tiempo. Y esas dos cosas se confunden constantemente.

Te vas a cruzar con gente que nada desde los seis años o que viene del atletismo federado, sí. También te vas a cruzar con muchísima gente que empezó exactamente donde estás tú. A mí lo que me frenó durante años fue la natación, porque no me gustaba nada y encima se me daba fatal; envidiaba a los que se deslizan por el agua como si nada mientras yo salía con la sensación de haber peleado con el mar. Hoy salgo del agua y sigue siendo una pequeña victoria.

Para calcular cuánto tiempo necesitas de verdad hasta tu carrera, mete tus datos en la calculadora de semanas para preparar un triatlón antes de apuntarte a nada. Es un minuto y te evita el clásico de inscribirte a algo que está a cinco semanas.

Me han dicho que en la natación te dan golpes. ¿Es cierto?

Se exagera muchísimo. Sí hay contacto, porque cien personas salen a la vez hacia la misma boya y no todo el mundo nada recto, pero nadie te está buscando: es que van a lo suyo igual que tú.

Un par de trucos que funcionan. Colócate en el lateral de la salida y un poco atrás, que pierdes unos segundos y te ahorras la lavadora. Si te tocan, no te lo tomes personal y sigue nadando. Y si el agua está fría, que en España lo está más de lo que la gente espera, échale un ojo a cómo adaptarte a la natación en aguas frías, porque el susto del primer minuto es lo que descoloca a casi todos los novatos.

¿Puedo compaginar maratones y triatlones la misma temporada?

Puedes, y a mí me funciona mejor así. Lo que no puedes es tratar las dos cosas como objetivos principales al mismo tiempo, porque entonces te quedas a medias en las dos.

Elige un objetivo grande por bloque, coloca el resto alrededor como preparación y ya está. ¿Corredor o triatleta? Las dos cosas, hombre, que no hay que elegir bando.

¿Cuántas horas hay que entrenar a la semana?

Muchas menos de las que te imaginas. Esa es la respuesta corta y también la más liberadora.

La gente que empieza suele pensar en volúmenes de profesional y luego abandona a las tres semanas por agotamiento o por culpa. Se puede preparar perfectamente un sprint entrenando de cinco a seis horas semanales bien repartidas, y una olímpica se lleva de forma decente con siete u ocho. Lo que manda no es el total, sino que las sesiones estén colocadas con cabeza y que las hagas casi todas, semana tras semana, aunque salgan cortas.

¿Sirve de algo llevar un diario de entrenamiento?

Muchísimo, y no necesita ser complicado. Anota qué hiciste, cuánto duró, cómo te sentiste del uno al diez y si dormiste bien. Con eso ya tienes casi todo el valor.

Su utilidad real aparece meses después, cuando algo va mal y puedes mirar hacia atrás y ver el patrón: que llevabas tres semanas durmiendo poco, que subiste el volumen de golpe, que las molestias empezaron justo al cambiar de zapatillas. Sin diario, todo eso es niebla.

¿Qué es lo más importante al montar un plan?

La periodización, sin ninguna duda. Y suena a palabra de laboratorio, así que te la traduzco.

Periodizar es organizar el entrenamiento en bloques que suben poco a poco y que de vez en cuando bajan, en lugar de ir siempre igual o siempre a más. Es como llenar una hucha: metes tres semanas de monedas y la cuarta la dejas tranquila para que el cuerpo asimile lo metido. Después vuelves a empezar, un pelín más arriba que el bloque anterior. Sin esa semana floja no asimilas nada y solo acumulas cansancio, que es el error número uno de la gente motivada.

Si no quieres montarlo tú, en encuentra tu plan tienes los planes ya organizados por distancia y por nivel.

¿Tengo que comprar un montón de material?

No, y este es el punto donde más dinero se tira por la ventana en este deporte. Para tu primer triatlón necesitas bañador o mono, gafas de natación, una bici que funcione y frene bien, casco homologado, zapatillas de correr y poco más.

Lo que sí compensa desde el minuto uno son dos cosas ridículas que valen poquísimo y te quitan disgustos: unos cordones elásticos y un cinturón portadorsal. Con eso te ahorras medio minuto y una escena penosa en la transición. Si quieres el desglose completo de en qué se va el presupuesto de verdad, ahí está cuánto cuesta ser triatleta, sin adornos.

ModeloPara quién es
Zoggs mochila triatlónPara la primera carrera, cuando aún no sabes qué llevar y acabas metiéndolo todo.
Speedo Pull Kickmi elecciónPullbuoy y tabla en la misma pieza. Si vas a la piscina con una bolsa pequeña, es la compra evidente.
Compressport Race BeltPara no llegar al box con imperdibles y los dedos temblando.
Lock Laces cordones elásticosPara el primer triatlón, donde atarse las zapatillas de pie sale caro.
Zoggs mochila triatlón

Zoggs mochila triatlón

Para la primera carrera, cuando aún no sabes qué llevar y acabas metiéndolo todo.

Lo que hace bien

  • Separa lo mojado de lo seco, que es el problema real del día de carrera
  • Tamaño contenido: cabe en el maletero sin ocupar medio coche

Lo que no

  • Los tirantes son sencillos y cargada a tope no es cómoda para andar mucho rato
  • No tiene compartimento pensado para el casco
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Speedo Pull Kick

Speedo Pull Kick

mi elección

Pullbuoy y tabla en la misma pieza. Si vas a la piscina con una bolsa pequeña, es la compra evidente.

Lo que hace bien

  • Dos accesorios en uno: la mitad de bulto en la bolsa
  • Espuma dura que no se deforma con el cloro
  • Talla única que sirve a casi cualquier pierna

Lo que no

  • Al hacer de tabla y de pullbuoy, entre las piernas va menos cómodo que un pullbuoy puro
  • La espuma va sin funda y amarillea con las temporadas
Ver precio en Amazon
Compressport Race Belt

Compressport Race Belt

Para no llegar al box con imperdibles y los dedos temblando.

Lo que hace bien

  • Se gira sobre la marcha, del costado al pecho
  • Pesa nada y no lo notas debajo del mono

Lo que no

  • Hay que apretarlo bien o se sube y molesta
  • El dorsal se estropea si lo perforas mal
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Lock Laces cordones elásticos

Lock Laces cordones elásticos

Para el primer triatlón, donde atarse las zapatillas de pie sale caro.

Lo que hace bien

  • Instalación de cinco minutos y ya no vuelves a tocarlos
  • Sirven para las zapatillas que ya tienes

Lo que no

  • El tope queda a la vista y estéticamente no gusta a todo el mundo
  • Apretados de más molestan en el empeine en carreras largas
Ver precio en Amazon

Aviso: los enlaces y las fotos de producto llevan a Amazon y son de afiliado. Si compras algo a través de ellos, a ti no te cuesta ni un céntimo más y a mí me llega una pequeña comisión que ayuda a mantener esto en pie. No pongo precios a propósito: cambian cada semana y prefiero que veas el de hoy, no el del día que escribí esto.

¿Necesito un traje de neopreno?

No es obligatorio en la mayoría de las pruebas, y en las de corta distancia con agua templada directamente no hace falta. El neopreno hace dos cosas: te mantiene caliente y te da flotabilidad, y esa flotabilidad hace que casi cualquier nadador aficionado nade mejor con él que sin él.

Si vas a hacer una o dos carreras y punto, alquílalo, que muchas tiendas de triatlón lo hacen. Si ves que esto va a durar, cómpratelo, porque un neopreno prestado que te queda grande te mete agua y te frena más de lo que te ayuda.

¿Me hace falta una bici de triatlón?

Ni de broma para empezar. Cualquier cosa con dos ruedas que ruede bien te sirve, y mi primera carrera la hice con una bici de montaña; mi tiempo en el sector de bici fue malísimo, y me sirvió igual para descubrir que esto me iba a acompañar el resto de mi vida.

Cuando decidí ir a distancias más largas compré una bici de triatlón de iniciación, y años después otra mejor. Poco a poco, y en ese orden. Lo que sí te recomiendo en cuanto le cojas el gusto es dar el salto a pedales automáticos, que cambia bastante la eficiencia; te cuento cómo elegirlos en pedales y calas automáticos.

¿Una bici nueva me hará más rápido?

Hay un dicho por ahí: si crees que una bici nueva te hará más rápido, entonces te hará más rápido. Es psicología pura y algo de verdad tiene, pero conviene no perder el norte.

Las piernas las pones tú. Una bici carísima con ruedas de ensueño no compensa una preparación floja, y si te das una vuelta por cualquier área de transición vas a ver bicis mucho más impresionantes que los triatletas que las montan. Compra la bici que te va bien de talla y de ajuste, no la que sale en las fotos.

¿Y las ruedas de disco y el casco aerodinámico?

Quedan increíbles, no te lo voy a negar. Tu bici parece un caza de combate y las fotos salen espectaculares.

Ahora la parte aburrida: las ventajas aerodinámicas de verdad empiezan a notarse cuando ruedas rápido de forma sostenida, y por debajo de esas velocidades lo que ganas es prácticamente ruido. Mientras no estés peleando por una plaza para Kona, ese dinero rinde muchísimo más en un buen ajuste de tu bici actual, en unas sesiones de técnica de natación o simplemente en apuntarte a más carreras. Y si cada temporada te venden que la rueda nueva son X vatios gratis, ¡yo ya no puedo más con ese cuento!

La presión social en este deporte es real y es agotadora, triloco. Todo el mundo parece llevar algo que tú no tienes, y en el fondo casi nadie lo aprovecha… incluido el del casco carísimo que sale en la foto. Te puede interesar el desglose de cuánto cuesta ser triatleta antes de dejarte llevar.

¿Y si algo sale mal el día de la carrera?

Va a salir algo mal. No es pesimismo: es que hay tres deportes, dos transiciones, material, clima y estómago, y la probabilidad de que todo salga perfecto es bajísima.

Puedes pinchar, puede que el agua esté más movida de lo previsto, puedes tener un calambre en el kilómetro seis o descubrir que ese gel no te sienta bien. La diferencia entre el que termina y el que abandona casi nunca es la forma física, es haber decidido de antemano que un imprevisto no cancela el día. Lleva cámara y desmontables, prueba toda tu nutrición en los entrenos y ensaya las transiciones hasta que te salgan solas. Con eso reduces la lista de sorpresas a la mitad.

¿Y cómo se siente al cruzar la meta?

Raro, sinceramente. Una mezcla de alivio, de piernas que no responden y de una alegría bastante tonta que te dura días.

El triatlón te devuelve algo que no aparece en ninguna tabla de tiempos: la sensación de haber gestionado un día largo, complicado y lleno de cosas que no dependían de ti. Ganes a quien ganes o pierdas con quien pierdas, esa parte te la llevas entera a casa.

Si te queda alguna duda que no esté aquí, empieza por la guía de triatlón para principiantes y por la lista de preparativos de tu primer triatlón, que entre las dos cubren casi todo lo que se pregunta la primera temporada.

¡Nos vemos en los entrenos!

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