Medio Ironman Skoda Series Málaga

5:45 de la mañana, antes de que suene el despertador lo apago, a penas he podido dormir,  hoy no es un día cualquiera; es el día que llevo soñando durante exactamente 4 meses. Hoy voy a buscar mi límite.

Después de participar en el 101km de Ronda, en la categoría de marcha, y acabar físicamente bastante machacado pero muy contento con el resultado, dediqué los siguientes 4 meses entrenando 6 veces a la semana,  con un total más o menos de 2420 km en bicicleta,  420 km corriendo y  40 km nadando. Para un profesional no es nada pero para un novato, como yo, todo un largo camino, de sacrificio, esfuerzo y dedicación.



En el coche, de camino a Málaga, íbamos mi mujer, Jorge (un compañero de fatigas) y yo. No parábamos de hablar de la Prueba, y del gran reto que teníamos por delante, el Skoda Triathlonseries Málaga Media Distancia. Era fácil, un triatlón de media distancia: 1.9 km nadando, 90 km bicicleta y 21 km corriendo más conocido como Medio Ironman.

Después de dejar la bicicleta, revisar todo el material, realizar los últimos ajustes  y ponernos el neopreno,  llegó el momento.

 NADO

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9:40 de la mañana, el corazón no me cabía en el pecho, un poco de calentamiento, frases de ánimos a mis compañeros, última mirada complice a Diana y bocinazo de salida.

Más de 300 personas corriendo como si no hubiera mañana hacia su destino más deseado… LA GLORIA.  El agua estaba a una temperatura ideal, no había corriente ni medusas… pero no faltó la  gran batalla naval: alguna que otra patada, manotazos, muchos nadando por encima de otros… la adrenalina estaba por las nubes.

Los primeros metros mucho nerviosismo y caos. Entre todo el bullicio intenté de concentrarme en la brazada y la respiración.

Desliza Antonio, desliza, no paraba de repetirme mientras notaba como me golpeaban los pies, y me rodeaban entre varios cortándome el camino. Pero todo empezaba a fluir, la máquina empezaba a funcionar.

En menos de 15 minutos estábamos dando la segunda vuelta al circuito de natación con forma triangular, con la sorpresa de encontrarme a otros compañeros que nos animábamos mutuamente y vuelta al agua. La segunda vuelta fue muy rápida me noté muy bien, sin forzar, recordando todo lo que me decía mi gran coach “el señor Pestana”.

Terminé los 1.9km según mi reloj Polar en 32 min. A una media de 1´47 los 100 mts.

BICICLETA

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Llegaba el momento de la bicicleta, teníamos que dar tres vueltas a un circuito de unos 15 km aproximadamente, con un total de 90 km.

Todo llano excepto algunos kilómetros con subidas donde picaban las piernas… salí como un toro desbocado.

La bicicleta es lo que peor llevo (si se puede decir que lleve bien algunas de las disciplinas…)

La primera vuelta la hice muy rápido, en menos de 50 min a una media de 33 km/h. Según mis cálculos en los entrenamientos me estaba pasando de rosca, ya que debía llevar una media de 27-28km/h.

Las pulsaciones las llevaba bastante altas (155) y eso podría pasarme factura, pero aun así continué con el ritmo, comía cada 30 min unas barritas o plátanos y cada 10 bebía sales o agua.

Me impresionaba ver como me adelantaban los pros y no tan pros, con  unas bicicletas que parecían cohetes, era impresionante.

En la tercera vuelta noté que empezaba a aparecer la fatiga y eso no me gustaba para nada, sabía que todavía me quedaban unos 15 kms de bicicleta y… una media maratón. Empezaba a ser consciente de lo que significaba un Medio Ironman.

Finalmente terminé la bicicleta en 2h45min con los apoyos de Diana que estuvo incansable durante toda la prueba, hice la transición a la carrera a pie en poco más de 3 min y empecé a correr.

CARRERA A PIE

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Mi planteamiento inicial era correr a una media de 5:30 min/km pero me vine arriba, esos momentos en que la gente de está animando no sientes nada, no te duele nada, simplemente te dejas llevar y volé…

En el primer km me asombré, ya que lo hice a 4:45, el segundo a 4:50 y el tercer km a 5 min. Una voz, ingenua, dentro de mí pensaba que iba hacer un tiempazo, que me comía la media maratón pero cuando llegó el cuarto km… buahhhhh!!!

Me vino un hombre llamado el hombre del mazo, pegándome un gran castañazo en la cabeza. Señores y señoras acababa de pegarme contra el muro (dícese de un estado de fatiga por la falta de glucógeno bla, bla, bla) y sabía que tendría que convivir con él durante bastantes kilómetros, exactamente 17 duros y largos kilómetros.

Literalmente era un cadáver, un walking dead, los demás corredores me pasaban como ágiles gacelas, todo se relentizaba a mi alrededor, me dolían las piernas, tenía un fuerte dolor a la altura del riñón, seguramente por todos los geles, barritas, sales… y una gran sensación de sed increíble.  El sol a esa hora ya picaba bastante y las fuerzas flaqueaban.

Me llegó ese típico momento en el cual, te preguntas: ¿Qué coño hago aquí? Con lo bien que estaría yo comiendo en los chiringuitos de al lado, con mi pescaito y una buena cervecita fresca argggg.Llegué al segundo avituallamiento, bebí una isotónica, cogí con ansia una naranja que me comí hasta el hueso, botella de agua entera sobre la cabeza que me sabía a gloria, cerré los ojos, apreté los dientes y “palante”.

Solo pensaba en avanzar, mi cuerpo, mi mente me decía que me parara, pero yo no le hacía caso, me acordaba de todas esas horas que había estado entrenando, fuera de casa, lloviendo, con frío o del horrible calor que hizo este pasado verano a las 3 de la tarde y yo entrenando… todo el tiempo que había estado fuera, sin la familia, sin mis niñas… y le dices a tu mente, NO, todavía NO.

Hice un pacto con mi cuerpo, con mi mente, ellos no pararían  de correr y yo a cambio en cada avituallamiento les daría un pequeño descanso. Fueron pasando las vueltas muy lentamente, eran eternas, tenía amagos de calambres, y más de una vez pensé en rendirme pero rápidamente se me olvidaba ya pasaba al lado de Diana, mis suegros y mis niñas que me daban un fuerte subidón de adrenalina y sobre todo de fuerza.

Muchas gracias, mis rajitas, por vuestro apoyo, por vuestra comprensión. Me siento muy afortunado. Es curioso como es el cuerpo, o mejor dicho la mente, en unos momentos parece que está todo acabado, que has llegado a ese límite y de repente por alguna razón tu mente cambia, te vuelven a funcionar las piernas, el pulso, y todo fluye…

Ya solo me quedaban 500 metros para la llegada, no sabría explicar todo lo que se me pasaba por la cabeza en esos momentos, ya que lo recuerdo como algo muy lejano, como si fuera un sueño o quizás porque ya no me llegaba el oxígeno a la cabeza…

Pero lo que sí os puedo decir es que cuando pones tu cuerpo al límite y va llegando el final, te viene todo lo importante que tienes en tu vida, te acuerdas realmente de lo esencial, que son tu familia, amigos, mis alumnos… incluso de las personas que no creían en ti, y que curiosamente por llevarles la contraria no te rindes y haces que se coman sus propias palabras.

No fui el primero ni tampoco el último en llegar a la meta, ni si quiera quedé entre el top 50. Fui un tipo que estuvo 5 horas y 24 minutos luchando contra mí, contra las adversidades, conociéndome, disfrutando y a la vez sufriendo.

Me siento igual de ganador que el primero incluso más, puesto que he dado todo lo mejor de mí, me he dejado la piel y no me he rendido.

Ya soy finisher, soy feliz y seguiré buscándome y disfrutando de este maravilloso deporte que sin quererlo me tiene totalmente abducido.

Seguiré luchando, seguiré buscando dónde está el límite.

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