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Planificar tu temporada de triatlón: el calendario, de la carrera hacia atrás

Planificar una temporada no es elegir un método de periodización: es colocar fechas reales en un calendario real. Aquí se hace la cuenta hacia atrás desde el día de tu carrera, con las decisiones que hay que tomar cuando los números no cuadran.

El Último Triatleta · · 9 min de lectura

Tienes delante el calendario del año que viene y una carrera rondándote la cabeza desde el verano. Cuenta las semanas que van de hoy a ese domingo. Ese número manda sobre tu temporada entera, y todo lo demás se coloca hacia atrás desde ahí.

Fíjate en que no he empezado por elegir un método, porque la discusión de si periodizar de una forma o de otra viene después y pesa bastante menos de lo que parece: lo primero de todo es una resta de fechas. Vamos a hacerla juntos, con nombres de meses de verdad y parándonos en los sitios donde la cuenta se rompe.

El ancla de toda la cuenta es una sola fecha

Para restar hace falta un punto fijo, así que lo primero que va al calendario es una carrera y no tres. Ponla con su fecha, su distancia y su ciudad, aunque todavía no hayas pagado la inscripción. Con una basta. Desde ese día hacia atrás se ordena absolutamente todo lo demás.

Ya sé que apetece marcar cuatro, y de ahí sale el error más caro de cuantos se cometen planificando: un calendario con cuatro objetivos no tiene ninguno, porque te tocaría estar en tu mejor momento cuatro veces y ese momento dura poco y se prepara durante meses. Aquí solo necesito que fijes la que ancla la cuenta. Cuál elegir —qué prueba concreta, con su agua, su recorrido y lo que cuesta llegar hasta ella— lo tienes en las cuatro preguntas antes de inscribirte; cuántas caben en un año y cómo se reparten es otra decisión aparte, y te puede interesar para eso lo que se cuenta en cuántas carreras deberías hacer por temporada.

Funciona igual que pedir las vacaciones en el trabajo, donde primero bloqueas la semana del viaje que llevas dos años queriendo hacer y después vas colocando alrededor los días sueltos, nunca al revés. El orden importa más que la lista.

La cuenta hacia atrás, con el calendario abierto

Ahora la resta, que necesita dos datos: la fecha de la carrera y cuántas semanas pide esa distancia desde donde tú estás hoy, que no es lo mismo si vienes de dos temporadas que si vienes del sofá. Como orientación se manejan doce semanas para un sprint, dieciséis para un olímpico, de veinte a veinticuatro para un medio ironman y bastantes más para el ironman, siempre partiendo de una base razonable. Son horquillas de criterio y no una fórmula, y por eso la calculadora de semanas para preparar un triatlón te pregunta también en qué punto estás.

Con el número en la mano se va hacia atrás, y quiero que lo hagas con fechas reales y no con «la semana 14», porque las fechas reales llevan puentes dentro, y Navidades, y los exámenes de los niños. Mira lo que sale con un medio ironman el domingo 13 de junio de 2027 y veinticuatro semanas de preparación:

BloqueCuándoSemanas
Basedel 28 de diciembre al 7 de marzo10
Construccióndel 8 de marzo al 18 de abril6
Específicodel 19 de abril al 30 de mayo6
Afinar y semana de carreradel 31 de mayo al 13 de junio2

Ahora mira el primer renglón, porque tu temporada arranca el lunes 28 de diciembre: entre Navidad y Nochevieja, con la casa llena de gente y el turrón encima de la mesa. ¿Cuántas papeletas le das a esa primera semana de base? Yo le doy exactamente las mismas que tú.

Eso se ve poniendo fechas y no se ve poniendo números de semana, y ahí está toda la diferencia entre un plan que vas a cumplir y uno que solo está bien dibujado. La solución, además, es ridícula de simple: adelanta el arranque a mediados de diciembre, da esa semana de fiestas por perdida y sigue contando, que te cuesta dos tardes de calendario y te ahorra un enero entero de ir ya por detrás. Sobre qué se hace exactamente dentro de cada bloque y en qué se diferencia el específico de la construcción, te puede interesar el desglose de los seis períodos de una planificación, y para la letra pequeña de cómo se agrupan las semanas por dentro tienes macrociclo, mesociclo y microciclo. Ahí están las etiquetas; aquí están las fechas.

Cuando las semanas no salen

Te va a pasar. Las carreras buenas se llenan y la fecha la ponen ellos, así que haces la resta y en lugar de veinticuatro semanas te salen dieciséis. ¿Qué se recorta?

Hay un orden, triloco, y no es opinable. Lo primero que se recorta es la base, porque es lo único que se puede acortar sin que se caiga nada encima: llegas con menos colchón y con el techo más bajo, y eso es asumible. Después, si sigue sin salir, se recorta la construcción. Y lo último que se toca son las dos semanas de afinar antes de la carrera, con las que no se negocia.

Y esto no lo digo de intuición, porque el metaanálisis de Bosquet y su equipo, publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise en 2007, juntó veintisiete estudios y encontró que lo que mejor funciona es afinar durante dos semanas bajando el volumen entre un 41 % y un 60 %, sin tocar la intensidad ni el número de sesiones. Robarle días a eso para metérselos a la construcción es cambiar oro por chatarra. Con esas dos no se juega. Lo tienes con calma en cómo se hace el tapering.

Queda una cuarta salida, la que menos se usa siendo la más lista, y es cambiar de carrera. Si te faltan ocho semanas para una media distancia, esa media distancia no es tuya este año: búscala en septiembre y este junio haz un olímpico, que llegarás entero y sin pagar en marzo el capricho de una fecha. El año que viene va a por ella.

Si al recortar te queda una base tan corta que dudas de si merece la pena, mira antes qué se supone que ocurre ahí dentro, porque te puede interesar lo que cuento en el entrenamiento de base en triatlón, con su fecha de entrada y su fecha de salida.

Lo que le cuesta al plan cada carrera secundaria

Colocada la grande, en el calendario van a ir cayendo otras pruebas, y aquí da igual cuáles elijas: lo que nos importa es dónde encajan en la cuenta y qué te cobran por estar ahí.

Te cobran una semana. Una carrera secundaria se lleva por delante la de después y a veces también la de antes, de manera que en tu resta esa semana deja de ser una semana normal de plan y hay que descontarla en lugar de sumarla. ¿Cuántas has metido tú sin descontar ninguna? Yo llevo años haciéndolo mal.

De ahí salen dos reglas de colocación y las dos son de calendario puro: van dentro de la construcción, que es el bloque capaz de aguantar el sobresalto, y no entran en las últimas tres semanas, porque ese tramo ya tiene dueño.

Son como las pruebas de vestuario antes de una boda: sirven para descubrir que el pantalón tira y arreglarlo a tiempo, y lo que no vale es probártelo el día antes ni ponértelo diez veces hasta gastarlo.

Lo que no cabe en las casillas

Hay cuatro cosas que no son un bloque del calendario, triloco, porque cruzan la temporada entera de lado a lado, y cuando se planifica en casillas son justo las que se caen por las rendijas.

La fuerza, lo primero que se abandona en cuanto aprieta el volumen y lo que más echas de menos en mayo. La técnica de natación, que solo se toca cuando no tienes prisa, o sea, en invierno y en esas semanas de después de la última carrera de las que hablo en qué hacer cuando se acaba la temporada. La nutrición de carrera, que se ensaya en las sesiones largas y nunca el día del dorsal. Y dormir, la única de las cuatro que no admite versión reducida, de la que te puede interesar lo que dice la importancia del sueño en triatlón. Ninguna tiene casilla propia.

Con las fechas ya puestas llega el detalle de cuántas horas van a cada deporte y de cómo queda tu semana tipo, que es donde entra diseñar tu plan de triatlón paso por paso. Y si prefieres no dibujar nada, tienes las semanas ya colocadas por distancia y por nivel tanto en encuentra tu plan como en la guía de cómo elegir tu plan de entrenamiento de triatlón.

El plan se va a romper, y eso también se planifica

Esto no viene en ningún esquema bonito, y es justo lo que separa una temporada que llega de una que se abandona en abril.

Te vas a poner malo. Te van a cambiar el turno, se te va a romper la bici en el peor momento, o vas a pasar quince días sin aparecer por la piscina, y ninguna de esas cosas tiene que ver con tu carácter: una temporada dura medio año y en medio año pasa de todo. ¡Un plan que no cuenta con eso no es ambicioso, es de mentira!

Mi regla cuando pierdo semanas cabe en una línea: una semana perdida no se recupera. Se tacha, retomas por donde ibas y aceptas que el plan tiene una semana menos, mientras que lo que hace todo el mundo es lo contrario, meter en siete días el trabajo de catorce, que es el camino más rápido para perder otras cuatro. Si lo que has perdido son tres semanas o más, entonces sí toca rehacer la resta entera: vuelves al calendario, cuentas otra vez desde la carrera hacia atrás y recortas según el orden de antes.

Una última cosa sobre el método, ya que estamos. Si te ronda la duda de si te conviene un invierno de mucho volumen suave o uno de sesiones cortas e intensas, esa decisión está discutida con la evidencia en la mano en periodización tradicional o inversa, pero llega la última y te va a cambiar la temporada muchísimo menos que haber colocado bien las fechas.

Así que abre ahora mismo el calendario del móvil, busca el domingo de tu carrera, escríbelo y anota al lado las semanas que hay hasta ahí. No lleva ni un minuto. Con esos dos números ya tienes más plan que la mayoría de los que se inscribirán contigo. ¡Nos vemos en los entrenos!

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