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Qué es un esguince: grados, plazos y cuándo ir a urgencias

Te has torcido el tobillo y quieres saber dos cosas: si es grave y cuándo vuelves a correr. Los grados, los plazos con fuente y la lista de señales que mandan a urgencias.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 7 min de lectura
El esguince: Qué es, tipos, causas y tratamiento | Lesiones

¿Cuánto tarda en curarse un esguince y cuándo vuelves a correr? Dos semanas para empezar a encontrarte mejor, y hasta ocho sin ejercicio intenso, correr incluido. No es mi cálculo: es lo que publica el NHS, el sistema público de salud británico, que además avisa de que los esguinces graves pueden irse a meses.

Y ahora, la parte que se salta todo el mundo con las prisas, que es justo donde se decide si tu tobillo queda bien o queda regular para el resto de tu vida.

Esguince y distensión no son lo mismo

El NHS separa las dos cosas con una frase cada una. Un esguince es un ligamento roto o retorcido, y los ligamentos son las cintas que unen hueso con hueso y sujetan la articulación; pasa sobre todo en tobillos, muñecas y pulgares. Una distensión es un músculo estirado de más o desgarrado, lo que en el bar llamamos un tirón, y aparece más en pies, piernas y espalda.

Imagínate un mueble en la baca del coche. Va atado con cinchas, y el ligamento es la cincha: no tira del mueble, lo mantiene en su sitio. Cuando la cincha se estira demasiado en una curva, el mueble empieza a bailar aunque siga atado. Eso es un esguince mal curado. Un tobillo que baila.

Los tres grados, sin misterio

GradoQué le ha pasado al ligamentoQué se suele notar
1Estirado de más, sin roturaDolor leve, algo de hinchazón, la articulación aguanta
2Rotura parcial de las fibrasMás hinchazón, hematoma, sensación de inestabilidad
3Rotura completaDolor fuerte, hinchazón grande, la articulación no sujeta

La clasificación es orientativa y sirve para entenderse, no para que la apliques tú sobre tu propio tobillo a las tres horas de la caída. A esas alturas todo está hinchado y todo duele, y distinguir un grado 2 de un grado 3 requiere manos con años encima y, a veces, una prueba de imagen.

Cómo se lo hace la gente

Torcerse el tobillo caminando o entrenando sobre terreno irregular, o caer mal de un salto, es el clásico de los clásicos. La rodilla, girando con el pie clavado. La muñeca, cayendo con la mano estirada. Y el pulgar, esquiando o forzándolo en deportes de raqueta.

En el triatlón el candidato número uno es el bajón de atención del final. Cuando llevas horas, el pie deja de levantarse lo que debería y cualquier bordillo se convierte en una trampa. Nadie se tuerce el tobillo el primer kilómetro, triloco; se lo tuerce en el último.

Las primeras 72 horas según el NHS

Antes de copiarte esto, que quede claro quién habla: yo soy maestro de Educación Física y triatleta, no médico, y un tobillo hinchado no se valora por escrito ni a distancia. Se valora mirándolo. Lo que viene son los cuidados generales de los primeros días que el NHS publica para todo el mundo, no una pauta para tu tobillo ni un diagnóstico de nada. El protocolo que describen se conoce por sus siglas en inglés, PRICE, y son cinco cosas: protección, con soporte o calzado adecuado; reposo, evitando el ejercicio y sin cargar peso sobre la lesión; hielo, un máximo de veinte minutos cada dos o tres horas; compresión con vendaje de sujeción durante el día; y elevación, con la zona en alto sobre un cojín.

Y en el otro lado tienen otras siglas, HARM, con lo que dicen que hay que evitar durante las primeras 72 horas. Son cuatro cosas, y las pongo con su palabra original para que nadie me acuse de traducir a mi favor: Heat, el calor de los baños calientes y las compresas térmicas; Alcohol; Running, y aquí el NHS añade «or any other form of exercise», o sea correr y cualquier otra forma de ejercicio; y Massage, los masajes.

Párate en la tercera letra, triloco, que en un blog de correr es la que importa. Correr está en la lista de lo prohibido durante las primeras 72 horas, con todas sus letras y en el mismo renglón que el alcohol. No pone «rueda suavecito a ver qué tal». Pone que no.

Y la cuarta letra me lleva a la escena que más veces he visto y la que más me hierve la sangre: el cuñado, el vecino o el compañero de club que te agarra el tobillo recién torcido y se pone a frotarlo «para que se baje la hinchazón». ¡Que no, hombre, que no! Eso está en la lista de lo que NO se hace en los tres primeros días, en la misma página del NHS que todo el mundo cita cuando le conviene. Frotar una zona que está sangrando por dentro no baja nada: reparte. Y lo del alcohol tampoco es una regañina moral de las mías, jejeje. Es que aumenta el sangrado y la hinchazón justo cuando peor te viene. Si te pica la curiosidad de por dónde va eso del alcohol y el cuerpo del deportista, lo desarrollé en el artículo sobre correr con resaca.

Señales de alarma: cuándo esto va a urgencias

El propio NHS distingue dos niveles, y me parece la parte más útil de toda su página. Estas señales son motivo de consulta médica sin esperar:

  • Dolor intenso, o que en vez de ir a menos va a más.
  • Hinchazón o hematoma severos, o que siguen creciendo.
  • No poder caminar.
  • Rigidez o dificultad para mover la articulación.
  • Señales de infección: fiebre, escalofríos.

Y estas otras son de atención urgente inmediata, sin darle vueltas:

  • Haber oído un crujido en el momento de la lesión.
  • Deformidad o la articulación en un ángulo raro.
  • Adormecimiento, hormigueo o pérdida de sensibilidad.
  • Que la piel se ponga azulada o gris, o se note fría.

Hay además un criterio que usan en urgencias para decidir si hace falta radiografía, las llamadas reglas de Ottawa para el tobillo. Una de sus condiciones es no poder apoyar el peso para dar cuatro pasos, ni justo después de la lesión ni luego en la consulta. Te lo cuento para que tengas una referencia clara: si no eres capaz de dar cuatro pasos, esto no es cosa de hielo y sofá.

El plazo largo, y por qué la prisa sale cara

Vuelvo al principio, que es lo que de verdad decide cómo acaba la historia. Dos semanas para encontrarse mejor; hasta ocho semanas sin ejercicio intenso; meses en los casos graves. Y una frase del NHS que suele pasar desapercibida: cuando ya puedas mover la zona sin que el dolor te frene, conviene seguir moviéndola para que la articulación no se quede rígida.

Que es justo lo contrario de lo que hace casi todo el mundo. O reposo absoluto hasta que el tobillo se queda tieso, o volver a correr en cuanto deja de doler. Las dos opciones son la misma equivocación con distinto disfraz: tratar el dolor como si fuera el marcador de la reparación. No lo es.

Y de las dos, la que me saca de quicio es la segunda. «Es que ya no me duele». ¡Claro que no te duele! El dolor es el detector de humos, no el bombero. Que la alarma deje de pitar no significa que el fuego esté apagado, significa que ha dejado de pitar. Todas las primaveras veo la misma película en el club, con el mismo tobillo y la misma cara de sorpresa, y todas las primaveras me dan ganas de tirarme de los pelos. El dolor se va antes de que el ligamento haya terminado de rehacerse, igual que la escayola de una pared se seca por fuera mucho antes que por dentro.

Ese hueco entre «ya no me duele» y «ya está curado» es el que produce los tobillos que se tuercen tres veces al año. Un esguince mal curado deja la articulación inestable. Y el segundo llega más fácil que el primero.

Te puede interesar, si estás en plena vuelta, el repaso de las lesiones más comunes del running y el artículo sobre la fractura por estrés, que es la que más veces se disfraza de «molestia rara que no acaba de irse». Y si el dolor lo tienes en la planta y no en el tobillo, lo tuyo puede ir por el lado de la fascitis plantar.

Así que la vuelta se decide con las ocho semanas del NHS delante. No con las ganas del sábado.

¡Nos vemos en los entrenos!

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