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Qué es la carrera continua: tipos, ritmos y sesiones

Correr sin pausas a un ritmo sostenido. Suena simple y lo es, pero dentro caben dos métodos muy distintos que casi nadie separa bien. Aquí van los dos, con ritmos, sesiones y los errores de siempre.

Actualizado el El Último Triatleta · publicado originalmente en · 12 min de lectura
Carrera continua: Qué es, beneficios y sesiones de entrenamiento

Definición limpia y sin rodeos: la carrera continua es correr sin pausas, a una intensidad constante, durante un tiempo prolongado. Ni series, ni descansos, ni cambios de ritmo. Sales, eliges un esfuerzo que puedas sostener y lo mantienes hasta el final. Eso es todo.

Lo que ya no es tan simple es que bajo ese mismo nombre caben dos entrenamientos que se parecen como un huevo a una castaña: uno suave y largo, que construye tu base, y otro exigente y más corto, que sube tu techo. Confundirlos es el error más repetido que me encuentro. Vamos a separarlos bien, y luego te doy sesiones concretas de cada uno.

Los dos tipos que hay que distinguir

En los manuales de entrenamiento, el llamado método continuo se divide según la intensidad a la que corras. Y esa división lo cambia todo, porque cada una de las dos entrena cosas distintas y se mete en la semana de manera distinta.

Continua extensivaContinua intensiva
IntensidadSuave. La típica zona 2Cómodamente dura, rozando el umbral
Cómo se sienteHablas frases enteras sin cortarteContestas de tres palabras y con esfuerzo
Pulso orientativoEn torno al 65-75 % de tu FC máximaEn torno al 85-90 % de tu FC máxima
DuraciónDe 40 minutos a dos horas o másDe 20 a 40 minutos la parte fuerte
Para qué sirveBase aeróbica, capilares, usar la grasa como combustible, aguantar volumenSubir el umbral y sostener ritmos altos más tiempo
Cuántas por semanaLas que quieras: es el grueso del planUna. Dos como mucho, y en semanas buenas

Hay una tercera variante, la continua variable, que consiste en meter cambios de ritmo suaves dentro de la tirada sin llegar a parar nunca. Está a medio camino entre esto y el fartlek, y la dejo aparcada para no liarte más de la cuenta.

Te puede interesar: si lo que te interesa ahora mismo es la extensiva, tienes el manual entero en cómo correr en zona 2 sin volverte loco, que es exactamente el ritmo del que hablamos en la primera columna.

El error clásico es correr todos los días en la tierra de nadie: ni suficientemente suave para acumular volumen sin fatiga, ni suficientemente fuerte para mover el umbral. ¿Te has visto ahí? Yo he vivido años ahí metido. Salías, corrías a un ritmo que dolía un poquito todos los días, y llevabas dos temporadas con la misma marca.

Por qué medio internet la llama «tempo»

Aquí viene el lío de vocabulario, y merece la pena entenderlo porque te vas a encontrar los dos nombres mezclados en cualquier plan que te descargues.

En 1998, un entrenador estadounidense llamado Jack Daniels —el del libro, no el del whisky— publicó Daniels' Running Formula y le dio la vuelta a cómo se planificaba el entrenamiento de fondo. Su idea era que no basta con decir «corre rápido» o «corre despacio»: hay que ponerle un ritmo concreto a cada intención, calculado a partir de lo que ya has corrido en una carrera. Runner's World llegó a llamarle el mejor entrenador del mundo, y no le faltaba razón, porque prácticamente todos los planes que circulan hoy beben de él.

Daniels define cinco intensidades, no seis, como a veces se lee por ahí: fácil (E), maratón (M), umbral (T), intervalo (I) y repetición (R). La que nos ocupa es la tercera. A su ritmo de umbral lo describió con dos palabras que se han quedado para siempre: cómodamente duro. Y le puso una referencia que es la mejor que conozco: es el ritmo al que podrías competir durante aproximadamente una hora.

Ese ritmo de umbral es lo que en español acabamos llamando carrera continua intensiva, y lo que en inglés se llama tempo run. Mismo perro con distinto collar. Cuando alguien te diga «hoy toca tempo», está hablando de la columna de la derecha de la tabla de arriba.

El umbral de lactato, explicado como si tuvieras diez años

Imagínate un fregadero con el grifo abierto y el desagüe funcionando. Mientras el desagüe trague lo mismo que echa el grifo, el nivel del agua no sube y puedes estar así todo el día. Si abres el grifo un poco más, sigue empatado. Pero llega un punto en el que abres un pelín más y el desagüe ya no da abasto: el agua empieza a subir, y a partir de ahí sube deprisa y sin remedio.

Tu umbral es justo ese punto. El grifo es el lactato que produces al correr, el desagüe es la capacidad de tu cuerpo para reciclarlo y usarlo como combustible, y el agua subiendo es esa sensación de quemazón y piernas de cemento que acaba obligándote a bajar el ritmo. Lo que llamamos «el muro» o «el hombre del mazo» tiene mucho que ver con haber corrido un buen rato con el fregadero desbordándose.

Lo bonito viene ahora. El desagüe se puede ensanchar. Entrenar justo por debajo de ese punto, una y otra vez, semana tras semana, hace que tu cuerpo aclare el lactato más rápido, y eso significa que podrás correr más rápido antes de que se te desborde el fregadero. Ese es todo el mecanismo. Y es la razón por la que la continua intensiva está en absolutamente todos los planes de media y maratón.

Verás por ahí que el umbral se sitúa en 4 milimoles de lactato por litro de sangre. Es una convención de laboratorio que se usa como referencia, y va bien como número redondo, pero ten en cuenta que la cifra individual varía bastante de una persona a otra. No te obsesiones con ella.

Y un aviso: si tú lo que corres son 5.000 o pruebas más cortas, el umbral te aporta menos de lo que crees, porque esas carreras se disputan por encima de él. Ahí manda otro tipo de trabajo, y lo veremos en un momento.

Cómo encontrar tu ritmo sin gastarte nada

Tienes tres maneras de dar con la intensidad correcta, y las tres valen. Empieza por la primera, que es gratis y no falla tanto como parece.

Por cómo hablas

En la continua extensiva puedes mantener una conversación normal, con frases largas. En la intensiva puedes decir tres o cuatro palabras seguidas y necesitas respirar. Si no puedes ni eso, te has pasado y estás corriendo una carrera, no un entrenamiento. Es el método más antiguo del mundo y sigue siendo asombrosamente bueno.

Por el ritmo de tus carreras

La referencia de Daniels: el ritmo que sostendrías en una competición de una hora. Para un corredor rápido eso es cerca de su ritmo de 21K; para uno que tarda hora y pico en el 10K, ese es prácticamente su ritmo de 10K.

Y aquí quiero pararme, porque hay una regla que circula mal traducida por todas partes. Se lee constantemente que el ritmo de umbral son «25 a 30 segundos por kilómetro más lento que tu ritmo de 5K». La regla original está en millas, no en kilómetros. Pasada a kilómetros son unos 15 a 20 segundos más lento que tu 5K, y unos 10 a 12 segundos más lento que tu 10K. La diferencia no es un detalle: si te aplicas la versión mal convertida, te vas medio minuto por kilómetro por debajo y ya no estás entrenando el umbral, estás rodando suave y llamándolo tempo.

Por el pulso

Sirve, con dos condiciones. Una, que conozcas tu frecuencia cardíaca máxima real y no la fórmula de restarle tu edad a 220, que es una aproximación poblacional con un error enorme en cada individuo. Y dos, que le des al pulso un par de minutos para estabilizarse antes de juzgar nada, porque el corazón siempre llega tarde a la fiesta.

Te puede interesar: las pruebas de campo para sacar tus zonas de verdad, sin laboratorio, están en cómo medir tus zonas de frecuencia cardíaca, y tienes la calculadora hecha en zonas de frecuencia cardíaca para meter tus números y salir de dudas en un minuto.

Qué ganas con esto

Aguantas más antes de romperte

Es el beneficio grande y el que va directo a tus marcas. Subir el umbral significa sostener un ritmo alto durante más tiempo sin que las piernas se apaguen. Para que la intensiva haga ese trabajo tienes que mantenerte al menos veinte minutos ahí arriba, y no del todo cómodo.

Corres más suelto

La continua extensiva, la aburrida, es la que desarrolla los capilares que llevan oxígeno al músculo y la que mejora tu economía de carrera. Es la que hace que dentro de seis meses el mismo ritmo te cueste menos pulsaciones. No se nota en la sesión. Se nota en la temporada.

Entrenas la cabeza

Sostener treinta minutos incómodos, tú solo, sin nadie mirando y sin un dorsal, es exactamente el músculo mental que vas a necesitar el día de la carrera. Los intervalos te dan permiso para parar cada poco. La continua no te lo da, y ahí está la gracia.

Es fácil de cuadrar

No necesitas pista, ni cronómetro por vueltas, ni un grupo. Sales de casa y corres. Para el que entrena en horas raras, con niños o con turnos, esa sencillez vale oro.

Sesiones de ejemplo

Antes de nada, dos avisos que valen para todas: calienta siempre antes de meter la parte intensa, y no la enchufes al día siguiente de una sesión dura. Ahora sí.

Continua extensiva de base

  • De 45 a 90 minutos corriendo suave, sin parar, hablando cómodo.
  • Sin calentamiento específico: los primeros diez minutos ya lo son.
  • Es la sesión más repetida de cualquier plan sensato, y la que más se salta la gente por aburrida.

Continua intensiva clásica

  • Calentamiento: 10 minutos suaves más algún ejercicio de técnica.
  • Parte principal: 20 minutos a ritmo de umbral, sin pausas.
  • Vuelta a la calma: 10 minutos muy suaves.

Si nunca has hecho una, empieza por 10 o 15 minutos de parte principal y ve subiendo un poco cada dos semanas. El techo razonable está alrededor de los 40 minutos: por encima de ahí, el esfuerzo deja de ser entrenamiento y empieza a ser competición.

Por kilómetros, si te va mejor

  • 3 km suaves + 5 km a ritmo de umbral + 3 km suaves.

Mismo entrenamiento, contado de otra forma. Elige la unidad con la que mejor te lleves. Y deja de darle vueltas al asunto.

Continua intensiva en montaña

  • Calentamiento: 5 a 10 minutos.
  • Parte principal: 20 minutos por terreno con desnivel, manteniendo el esfuerzo constante y no el ritmo.
  • Vuelta a la calma: 10 minutos.

La clave está en la palabra esfuerzo. Cuesta arriba bajas el ritmo para no pasarte de umbral, y cuesta abajo lo subes para no quedarte corto. Si en trail intentas mantener el ritmo del llano, te revientas en la primera rampa.

Bloques dentro de la tirada larga

  • 10 minutos de calentamiento.
  • 20 minutos a ritmo de umbral.
  • Una hora suave.
  • Otros 20 minutos a ritmo de umbral.
  • 10 minutos de vuelta a la calma.

Esta es la sesión de maratoniano en las últimas semanas fuertes, y es durísima. Cada dos semanas como mucho, y no en cualquier momento del plan.

Repeticiones a ritmo de umbral

  • 3 x 1 km a ritmo de umbral, con 90 segundos de trote entre repetición y repetición.

Es la versión con truco: los descansitos te dejan aclarar algo de lactato, así que puedes correr un pelín más rápido que en la versión seguida. No abuses de ese pelín. La tentación de convertirlo en series es enorme y entonces ya estás haciendo otro entrenamiento.

Cuánta meter en la semana

La proporción que funciona para casi todo el mundo es la de siempre: la gran mayoría del kilometraje semanal en extensiva y una porción pequeña en intensidad. Piensa en unos siete u ocho de cada diez kilómetros suaves. Suena a poco trabajo duro. Por eso casi nadie lo respeta.

En la práctica, para un corredor popular con tres o cuatro salidas por semana: dos o tres continuas extensivas, una intensiva, y si sobra un día, algo de calidad de otro tipo. Deja al menos 48 horas entre las sesiones exigentes. Ten en cuenta que la mejora no ocurre mientras corres, ocurre mientras descansas de haber corrido.

ModeloPara quién es
Shokz OpenRun Promi elecciónPara las extensivas de hora y media, que son las que más gente abandona por aburrimiento.
Nathan PinnaclePara la extensiva de dos horas, cuando llevar el bidón en la mano deja de ser opción.
Nike Dri-FIT AeroBill FeatherlightPara las continuas de mediodía en verano, cuando el sol te sube el pulso sin que aprietes.
Shokz OpenRun Pro

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mi elección

Para las extensivas de hora y media, que son las que más gente abandona por aburrimiento.

Lo que hace bien

  • Conducción ósea: oyes la música y sigues oyendo el coche que llega por detrás
  • No se caen con el sudor porque van sujetos por la nuca

Lo que no

  • El grave es flojo comparado con unos auriculares normales
  • La diadema estorba si llevas gorra con cierre trasero o gafas de patilla gruesa
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Nathan Pinnacle

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Para la extensiva de dos horas, cuando llevar el bidón en la mano deja de ser opción.

Lo que hace bien

  • Se ajusta con tirantes elásticos y no baila al trotar
  • Los bolsillos de delante se alcanzan sin parar ni quitártelo

Lo que no

  • Da calor en la espalda en pleno verano
  • Para salir 45 minutos es demasiado chaleco
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Nike Dri-FIT AeroBill Featherlight

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Para las continuas de mediodía en verano, cuando el sol te sube el pulso sin que aprietes.

Lo que hace bien

  • Pesa tan poco que te olvidas de que la llevas
  • Se seca rápido y la visera no se deforma con los lavados

Lo que no

  • No cubre la nuca: para eso hace falta una gorra con faldón
  • La talla única va justa si tienes la cabeza grande
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Los cuatro errores que veo siempre

  • Correr la extensiva demasiado rápido. Es el número uno con diferencia. Si en la tirada suave acabas resoplando, no has hecho una tirada suave: has hecho una intensiva floja que no entrena ni una cosa ni la otra.
  • Correr la intensiva demasiado rápido. Sale de confundir «cómodamente duro» con «a tope». Si terminas los veinte minutos vomitando el alma, era una carrera. Y una carrera cada semana no la aguanta nadie, triloco.
  • Empezar la parte fuerte en frío. Los primeros minutos van a ir demasiado rápidos y el resto se cae solo. Diez minutos de calentamiento, siempre.
  • Cambiarla de sitio cada semana. Esto se cocina lento. Los cambios en el umbral se ven en meses, no en sesiones, así que déjala fija en el calendario y ten paciencia.

Te puede interesar: cuando ya tengas la base montada, los dos complementos naturales son el fartlek, para meter cambios de ritmo sin la rigidez de las series, y los intervalos para principiantes, que es por donde se empieza con el trabajo de arriba.

Con esto ya sabes qué es, cuántas hay, a qué ritmo va cada una y qué esperar de ellas. Ahora te toca lo aburrido: repetirlo semana tras semana hasta que un día te des cuenta de que el ritmo que antes te ahogaba ahora lo llevas charlando. ¡Nos vemos en los entrenos!

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