Fractura por estrés

La fractura por estrés no es más que la rotura leve del hueso. En estas se desarrollan delgadas fisuras por fuerzas producidas repetitivamente, las cuales son causadas por sobreuso. La mayoría de estas fracturas se evidencian en la parte inferior de la pierna y en los huesos del pie, que llevan directamente el peso de todo el cuerpo.

Los lugares más frecuentes en donde se producen las fracturas por estrés son el tercer y segundo metatarsiano ubicado en el pie. Estos problemas también suelen presentarse en el latón, en la navicular y en el hueso de la pantorrilla que se ubica en su exterior.

Síntomas de la fractura por estrés



  • Debilidad y dolor ligero en la zona de la rotura.
  • Dolor intenso dentro del dedo del pie, tobillo y pie.
  • Sensibilidad en el lugar de la rotura.
  • Hinchazón en el tobillo y en la parte superior del pie.
  • Dolor al llevar a cabo cualquier tipo de actividad.
  • Dolor durante las actividades.

Es importante que sepas que, si las fracturas por estrés no son tratadas, podrías llegar a sentir un dolor muy intenso y más severo, incluso podría permanecer y requerir operación.

Causas de la fractura por estrés

Cuando se realiza una actividad nueva que pueda causar mucho estrés, tal como una rutina de ejercicio, y los huesos son involucrados, se podrían crear muchos problemas al adaptarse. Esto puede causar fácilmente las fisuras. Existen otras causas que también debes tener en cuenta, estas son:

  • Músculos cansados y fatigados que, tras impacto, afecta al hueso.
  • Errores en la técnica de entrenamiento.
  • Cambios en la superficie de ejercicio.
  • Actividades repetitivas como tenis, gimnasia, baile y baloncesto.
  • Calzado de ejercicio incorrecto.
  • Padecimientos de tendinitis, ampollas o juanetes.
  • Enfermedades que debilitan el grosor o la fuerza de los huesos, tales como osteoporosis.

¿Cómo tratar una fractura por estrés?

Si estás preocupado porque crees que las fracturas por estrés no tienen remedio, será preciso que visites a un médico especialista que te dicte algunas indicaciones. No ignores el dolor que estás sintiendo porque podrías causarte un problema muchísimo más grave. A continuación, te presentaré algunos de los tratamientos que un médico puede recomendarte:

  • Acuéstate y levanta el pie por encima del nivel en el que se encuentre tu corazón.
  • Pon una bolsa de hielo encima de la lesión.
  • Toma antiinflamatorios que no sean esteroides para que la inflamación y el dolor sea aliviado.
  • Utiliza una bota protectora para tu pierna o pie.
  • En caso de ser necesario, utiliza muletas al caminar.
  • Si eres diabético, será mejor que veas a tu médico de cabecera por si sientes dolor.

Mantén un ritmo lento

En la etapa de recuperación, es posible que tu médico te recomiende cambiar tu programa diario para que puedas descansar; lo mejor será que dejes un día intermedio entre tu rutina.

La frecuencia y la vigorosidad del ejercicio que realizas debe ser aumentada. Si regresas a la actividad que te causó la fractura, es muy probable que crees una nueva fisura. En este punto, podrías crear algo peor, pues fisura sobre fisura nunca es recomendable.

Mezcla tus entrenamientos

Para evitar estrés en tu tobillo o pie, será mejor que cambies tus rutinas de ejercicios aeróbicos. Cambiar estas actividades hará que tu pierna y pie sufran menos y así se curará adecuadamente. Andar en bicicleta y nadar puede ser dos alternativas fabulosas.

Tiempo de recuperación

Si sigues sintiendo dolor, significa que la zona de la fisura sigue muy frágil y puede romperse nuevamente. Es importante que sepas que las fracturas por estrés tardan entre 6 y 8 semanas para curarse por completo, por ello es importante que no vuelvas a realizar, durante ese tiempo, la actividad que te causó la molestia. Antes de cualquier actividad física, consulta a tu médico.

Prevenciones

  • Utiliza el equipo deportivo adecuado.
  • Utiliza los mejores zapatos deportivos del mercado.
  • Si sientes dolor, evita realizar ejercicios.
  • Si tienes un problema frecuente, procura ir a tu médico de cabecera.
  • Realiza dietas adecuadas para ti.
  • Sigue todas las indicaciones que tu médico establezca para ti.
  • Pide recomendaciones a los expertos.

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